México, 13 de abril de 2026. —Apenas 25 por ciento de los socios de micro, pequeñas y medianas empresas privadas en Cuba son mujeres, según cifras del Ministerio de Economía y Planificación de la isla. La proporción significa que solo uno de cada cuatro dueños de empresas privadas cubanas es una emprendedora, una brecha que persiste pese al crecimiento sostenido del sector no estatal y que expone los límites del modelo económico vigente para incorporar liderazgo femenino en igualdad de condiciones.
El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social cubano reportó que hasta septiembre de 2024 las mujeres eran titulares del 38 por ciento de las licencias de trabajo por cuenta propia. La cifra, sin embargo, incluye a personas que figuran como titulares pero operan como empleadas de otros cuentapropistas, por lo que el dato no refleja con precisión cuántas mujeres efectivamente dirigen un negocio propio en la isla.
La jurista Sara Ida Hernández, fundadora del proyecto Yo Puedo Emprender en La Habana, atribuyó la brecha a barreras culturales y burocráticas combinadas. Señaló que persiste el imaginario de que las mujeres no deben ser dueñas de negocios y que quienes deciden sobre la aprobación de proyectos suelen pedir documentos adicionales o interpretar las normas en contra de la creación de emprendimientos femeninos.
Los testimonios recogidos por la agencia SEMlac documentaron casos concretos de la traba burocrática. Maritza Arango, fundadora del emprendimiento de dulces Okikilo, esperó un año la aprobación de su proyecto. Ivonne Moreno, cofundadora de Finca La Luisa en el municipio habanero de El Cotorro, presentó un proyecto de desarrollo local con estudio de factibilidad y nunca recibió respuesta; opera desde 2017 como trabajadora por cuenta propia y asume con recursos propios el mantenimiento del parque infantil y el alumbrado público de su comunidad ante la incapacidad de la empresa eléctrica estatal.
Decreto-ley 114/2025 abre puerta a alianzas público-privadas
El gobierno cubano publicó en marzo de 2026 el Decreto-ley 114/2025, vigente desde abril, que establece por primera vez el marco legal para asociaciones entre el Estado y los actores no estatales en la isla. La norma permite constituir sociedades mixtas, adquirir participaciones o firmar contratos de asociación económica entre empresas estatales y privadas.
Katia Pérez Díaz, coordinadora de la Red Cubana de Mujeres Emprendedoras, advirtió que la norma llega en un contexto de instituciones sin preparación, falta de personal capacitado y resistencia al cambio dentro del aparato estatal. Sostuvo que aún no se han consolidado formas más simples de colaboración, como los contratos de producción cooperada o el arrendamiento de inmuebles, antes de avanzar a figuras jurídicas más complejas.
¿Qué obstáculos enfrentan las emprendedoras cubanas?
Mailé Yicel Báez Ferrera, directora del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas de Cuba, identificó como principales barreras los insuficientes mecanismos de financiamiento, la carencia de programas de incentivo para emprendimiento femenino, el limitado enfoque inclusivo en estrategias de desarrollo municipal y la gestión desigual del tiempo entre responsabilidades familiares y laborales. La funcionaria sostuvo que los emprendimientos que más necesita la isla son los de base local anclados a economía circular, soberanía alimentaria y sustitución de importaciones.
La Red Cubana de Mujeres Emprendedoras está próxima a cumplir cuatro años de operación como espacio de formación e intercambio entre emprendedoras de la isla. Hernández afirmó que el tejido entre mujeres ha permitido sostener proyectos que de otro modo habrían desistido ante la dilación de trámites y la falta de respuesta institucional. Hasta el momento, el Ministerio de Economía y Planificación cubano no ha emitido postura sobre los señalamientos de sesgo institucional vertidos por las emprendedoras.














