El Cristo Negro, uno de los principales atractivos de Valle de Bravo

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Valle de Bravo, Méx. 27 Dic (Notimex).- El Cristo Negro de esta localidad es uno de sus principales atractivos, que convoca a miles de turistas nacionales y extranjeros que se dan cita aquí para venerarlo: su color es un misterio, y su llegada a Valle de Bravo también lo es.

Su hogar es el Santuario del Señor de Santa María, una construcción que data de finales del siglo VII y que le dio albergue cuando no tenía a donde ir, luego de que su historia se remonta a la Hacienda de San Gaspar, en las afueras de Valle de Bravo.

“Dicen que en ese tiempo, existía la hacienda de San Gaspar y las tribus de aquí, mazahua y otomí, iban a trabajar allá, pero en el pueblo eran enemigos y en el trabajo se tenían que llevar bien”, relató Esperanza Tavira, encargada del Santuario del Señor de Santa María.

“Un día, llegó un arriero que vendía cristos, el que tenemos era normal, como los conocemos, y le dejó uno fiado al hacendado, quedó de regresar para cobrar pero ya nunca lo hizo”, agregó.

La leyenda dice que los indígenas le tomaron cariño y en cada oportunidad, le pedían permiso al hacendado para venerarlo y hacerles fiestas, pero el odio entre ambas etnias no tuvo fin y siempre discutían por tenerlo, así que el dueño optó por regalárselos.

“En una de esas fiestas, hubo un accidente y todo el lugar se quemó, todo menos el Cristo, y debió haberse quemado porque es madera tallada y sólo cambió de color, entonces lo trajeron aquí. Los indígenas espantados le preguntaron a un fraile franciscano qué había pasado y él les dijo que era su rencor el que se había manifestado”.

El Cristo Negro es para muchas personas milagroso, y es por eso que del 1 al 3 de mayo se le hace una gran fiesta, en la que no sólo participa la comunidad sino también miles de peregrinos que llegan exclusivamente a pedirle favores.

“La gente de Valle de Bravo es muy hospitalaria, ya que le dan a los peregrinos hospedaje y comida, mucha gente se ha interesado en su historia, hasta han hecho tesis profesionales de sus tradiciones.

“Antes, estaba al descubierto para que la gente pudiera tocarlo, pero muchos se llevaban pedacitos de sus pies, y a partir de eso quedó protegido por cristales, sólo el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) puede hacerlo para los retoques necesarios, ya que la imagen se ha deteriorado”.

En las paredes de la iglesia existe un retablo lleno de fotos y anécdotas que cientos de personas han dejado como testimonio de sus milagros, entre ellas, la de la anfitriona y encargada del lugar.

“Hace como 15 años mi esposo estuvo en coma, yo ya estaba trabajando aquí y le pedí mucho por su salud y cuando los doctores le daban sólo tres años en su estado, vivió 10 pero hace cuatro se volvió a poner mal y pues uno se aferra a no dejarlos ir, pero nos llamaron la atención y tuvimos que resignarnos”, agregó.

Muy poco se puede decir sobre su estilo arquitectónico del hogar del Cristo, ya que como tal no tiene ningún valor que merezca ser resaltado. Comenzó siendo La Capilla del Calvario para transformarse más adelante en iglesia. Su reconstrucción comenzó en 1864 y aún sigue en obra.

“La fachada principal es la más reciente, las capillas han ido por partes, la más nueva es la de la parte de arriba, ya que hace unos años tembló y la cúpula se cayó porque era hecha con jarros entrelazados”.

Todos los días del año, el lugar recibe a los feligreses que además de llevarle una petición al Cristo no pueden dejar la oportunidad de llevarse una réplica como recuerdo.