Sheinbaum reabre la puerta al fracking en México: convoca a UNAM, IPN y UAM para estudiar viabilidad

El grupo interdisciplinario tiene dos meses para entregar primera orientación sobre zonas viables y técnicas de menor impacto.

Claudia Sheinbaum anuncia grupo de científicos para evaluar fracking y gas no convencional en México

El 75% del gas que consume México se importa desde Estados Unidos, según cifras citadas por la administración federal.

Foto: Ilustrativa/ (depositphotos)
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México, 15 de abril de 2025.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo abrió la puerta a reconsiderar el fracking en México y convocó a un grupo interdisciplinario integrado por la UNAM, el IPN, la UAM, la Universidad Autónoma de Nuevo León y 17 académicos para evaluar la viabilidad de explotar yacimientos de gas no convencional con técnicas de menor impacto ambiental y componentes biodegradables.

El detonante es la dependencia energética: tres de cada cuatro metros cúbicos de gas que consume el país se importan desde Estados Unidos, según cifras citadas por la propia mandataria al instalar el grupo.


El giro es políticamente significativo. Sheinbaum, que durante años respaldó la postura "fracking no" del movimiento al que pertenece, planteó esta vez que cerrar la discusión por anticipado equivale a renunciar a una decisión soberana.

"Lo peor que podemos decir es solo no", dijo ante los rectores convocados. La presidenta aclaró que no hay decisión tomada y que el grupo entregará una primera orientación en dos meses, pero el solo hecho de instalar la mesa rompe con la línea oficial sostenida desde el sexenio anterior.

El grupo lo conforman especialistas en geología, ingeniería petrolera, tratamiento de agua, fluidos de perforación y evaluación de impactos ambientales y de cambio climático. Lo encabezan los rectores Leonardo Lomelí, de la UNAM; Gustavo Pacheco López, de la UAM; y Arturo Reyes Sandoval, director general del IPN.

La secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz, precisó que se trata de "la punta de lanza" de una comunidad más amplia de investigadores y centros públicos de investigación que serán incorporados de forma escalonada.

Coahuila aparece como zona prioritaria de análisis. Sheinbaum mencionó expresamente que del lado estadounidense de la frontera opera una cuenca de gas no convencional cuya explotación se desconoce en volumen, lo que abre la posibilidad de que empresas extranjeras estén drenando recursos compartidos.

La presidenta evitó comprometerse con esa entidad y aclaró que existen "otras regiones del país" bajo evaluación, sin precisar cuáles.

Consulta a comunidades, condicionada a que el dictamen científico sea favorable

El esquema anunciado contempla dos fases. La primera, técnica: el grupo determinará si existen tecnologías viables y en qué zonas el impacto ambiental sería tolerable. La segunda, social: solo si el dictamen es favorable se abrirá consulta con las comunidades de los territorios identificados.

"Nunca vamos a pasar por encima de ninguna comunidad", afirmó Sheinbaum, en un mensaje directo a los movimientos socioambientales que durante una década han bloqueado proyectos de fracking en el norte y centro del país.

La presidenta no precisó qué pasaría si una comunidad rechaza el proyecto en territorio donde el dictamen científico lo declare viable, ni quién tendrá la última palabra en caso de conflicto entre el interés energético nacional y la oposición local.

Tampoco se informó sobre el costo del estudio, los plazos definitivos para una eventual ejecución, ni el marco regulatorio bajo el cual operarían las nuevas técnicas, dado que el fracking convencional sigue restringido por la legislación vigente.

¿Qué cambia respecto a la postura anterior del oficialismo?

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador sostuvo durante todo su mandato la negativa al fracking como bandera ambiental, aunque sin reformar la legislación que lo permite bajo ciertos supuestos.

La administración actual no deroga esa postura, pero la subordina a un dictamen técnico cuyo resultado podría modificar la política energética del sexenio.

La omisión deliberada de un compromiso explícito de no ejecución —que sí estaba presente en el discurso del lopezobradorismo— marca el desplazamiento práctico.

Hasta el momento, los colectivos socioambientales que durante años han litigado contra el fracking en Veracruz, Puebla, Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León no han emitido postura sobre la convocatoria presidencial.