Doña la rosa: el cultivo que mantiene a ocho de cada diez familias en El Organal

Ciento cincuenta productores generan empleo para la comunidad y abastecen a Guadalajara, Monterrey, Pachuca y el Estado de México

Invernadero de rosas en la comunidad de El Organal, San Juan del Río, donde trabajan más de 150 productores

Los invernaderos de El Organal abastecen rosa fresca a Guadalajara, Monterrey, Pachuca y el Estado de México.

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San Juan del Río, 18 de mayo de 2026. — "Aquí, afortunadamente, muchos de los negocios son familiares". La frase la suelta Ismael Martínez parado entre los rosales de su invernadero, y sirve para explicar por qué El Organal contradice el patrón rural del Bajío: ocho de cada diez habitantes trabajan en los invernaderos de rosa, los profesionistas regresan al campo y la migración hacia otros estados o el extranjero apenas alcanza el 5%.

La comunidad sanjuanense abastece de flor a Guadalajara, Monterrey, Pachuca y el Estado de México con más de 150 productores activos.


La industria florícola opera como columna económica de El Organal desde hace más de dos décadas. El gobierno municipal reconoce a la comunidad como la productora de flor más importante del estado, con capacidad instalada que en temporadas pico, como las semanas previas al 10 de mayo, alcanza varios millones de rosas semanales colocadas en mercados nacionales.

El modelo de negocio se ha diversificado. De vender flor en bruto a intermediarios, las familias migraron hacia productos terminados: arreglos florales, ramos buchones, bolsas decorativas accesibles desde 100 pesos y decoración para bodas.

Empresas de wedding planners contactan ahora directamente a los floricultores en la comunidad, sin pasar por florerías intermediarias del centro de Querétaro. El cambio movió la cadena de valor: el productor capta el margen que antes se quedaba en el distribuidor.

El Organal arrastra economía hacia cocinas y transportistas locales

Paulino Moreno Paz, coordinador del programa Festivaleando, lo explicó con un detalle que el equipo descubrió en visitas de campo. Cuando la cosecha se detiene por temporada baja, los negocios de gorditas y dobladitas de la comunidad reportan caída inmediata de ventas.

La razón es directa: los trabajadores de invernadero son su clientela principal. Un grupo de transportistas locales funciona además como red de distribución para los productores que no alcanzan a cubrir sus entregas, y cobra el traslado a clientes en San Juan del Río y municipios vecinos.

"Aquí con nosotros, afortunadamente, muchos de los negocios son familiares", reiteró Martínez ante el regidor síndico José Francisco Landeras Layseca, representante del presidente municipal Roberto Cabrera Valencia, y la delegada de la comunidad, Marlén González Aguillón.

El representante de los floricultores agregó que la rentabilidad de la rosa atrajo de regreso a varios productores que habían dejado el campo para trabajar en parques industriales cercanos.

Los pequeños productores avanzaron también en formalización laboral de sus empleados. Las prestaciones incluyen sueldo fijo, vacaciones y acceso a servicios de salud en los invernaderos de mayor tamaño.

El modelo familiar predomina, pero conforme las naves crecen se incorpora mano de obra contratada de la propia comunidad y localidades vecinas.

¿Por qué la rosa se impuso al maíz y al trigo en El Organal?

La respuesta tiene que ver con el ciclo del dinero. El cultivo de granos —maíz, trigo, cebada que también se mantiene en la zona— entrega flujo económico a largo plazo.

La rosa, en cambio, paga semanalmente. El productor cosecha, vende y recibe. Ese ritmo permitió a las familias que abandonaron el campo industrial regresar a sus parcelas con un negocio que sostiene el día a día sin esperar la temporada de cosecha anual.

La comunidad pasó de 100 a 150 productores en el último año. La proyección de los floricultores apunta hacia 200 unidades productivas en los próximos ciclos, aunque la disponibilidad de agua marca el techo real de crecimiento.

El Festival de las Rosas del próximo 24 de mayo busca consolidar la captación de clientes corporativos y educativos durante todo el año, no solo en fechas pico.