La migración se vuelve estrategia de supervivencia para miles de mujeres cubanas

Entre 2020 y 2024, Cuba perdió más de 1,4 millones de personas, con un fuerte descenso de mujeres en edad reproductiva.

Mujer cubana camina con maleta por una calle de La Habana, símbolo del éxodo migratorio femenino en la isla.

Para miles de cubanas, partir se transformó en la vía para sostener a padres, hijos y nietos en plena crisis.

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La Habana, Cuba, 1 de junio de 2026.- Hacer las maletas y partir, dentro o fuera de la isla, se ha convertido para muchas cubanas en una salida a la crisis económica antes que en un proyecto de realización personal. Investigaciones de las psicólogas Consuelo Martín Fernández y Jany Barcenas Alfonso, de la Universidad de La Habana, confirman la migración como una estrategia histórica y frecuente para afrontar los problemas cotidianos.

Ana Lidia Ortega, ingeniera informática de 58 años que pidió reserva de su identidad, lo resume desde su experiencia partida entre Cuba y España. "De pronto sentí que no tenía de dónde agarrarme para seguir viviendo, pero también manteniendo a mis padres y a una de mis hijas", contó. Un contrato con una empresa extranjera le permite pasar seis meses fuera y resolver alimentación y medicamentos para su familia en la isla.


Entre 2020 y 2024, Cuba perdió más de 1,4 millones de personas por migración, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. De esa cifra, las mujeres en edad reproductiva representan un descenso de 555.700, advierte la demógrafa Matilde Molina Cintra, del Centro de Estudios Demográficos.

La psicóloga Patricia Arés Muzio sostiene que la realidad clínica cambió tras la pandemia. "Ahora estamos mirando muchos trastornos de ansiedad, porque la realidad es compleja y genera una sensación de incertidumbre con el futuro", indicó. Habla de "muchos duelos migratorios" y del desprendimiento de hijos y nietos.

Las remesas que envían las mujeres desde el exterior sostienen hogares completos, financian estudios y protegen a personas enfermas o ancianas. El economista Carmelo Mesa-Lago calcula que estas transferencias benefician a poco más del 60% de la población cubana, pese al endurecimiento del cerco económico.

Puertas adentro, la migración interna funciona como otra válvula de escape. En 2024, las mujeres protagonizaron 52,2% de esa movilidad frente a 47,8% de los hombres, con las provincias orientales como las de mayores pérdidas de población. Mientras las condiciones de vida no mejoren, la migración seguirá siendo, para muchas, la única alternativa para garantizar su supervivencia y la de sus familias.