Querétaro, 25 de junio de 2025.- Nueve de cada diez casos de melanoma son curables cuando se diagnostican a tiempo, pero el tipo más frecuente entre la población mexicana —el lentiginoso acral— no aparece donde la mayoría esperaría: se manifiesta en palmas de las manos, plantas de los pies o debajo de las uñas, sin relación con la exposición solar.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informó que en 2025 sus unidades atendieron 15 mil 876 consultas con diagnóstico de melanoma: 11 mil 152 en Segundo Nivel y 4 mil 724 en Tercer Nivel de Atención.
La Dirección de Prestaciones Médicas señaló que los principales factores de riesgo del melanoma lentiginoso acral son los microtraumatismos —golpes o fricción constante en la zona afectada— y la predisposición genética, no la radiación ultravioleta.
Esta variante predomina en una población que no encaja con el perfil clásico de riesgo: personas de piel clara, ojos claros y cabello rubio o pelirrojo son las más susceptibles al melanoma convencional, pero la forma acral afecta a la población mexicana con independencia de esas características.
En México, la enfermedad se presenta principalmente en mayores de 50 años, aunque en el grupo de adultos jóvenes incide con mayor frecuencia en mujeres.
Para cualquier tipo de melanoma, el IMSS establece una ruta de atención clara: ante la sospecha de una lesión, el paciente debe acudir a su Unidad de Medicina Familiar, donde recibirá una valoración inicial y, si es necesario, será derivado al servicio de Dermatología en segundo o tercer nivel para realizarle una dermatoscopia. De confirmarse la necesidad, se practicará una biopsia para caracterizar el tumor e iniciar tratamiento.
La autoexploración regular es el primer filtro de detección. El IMSS recomienda vigilar cualquier lunar nuevo o cambio en uno existente bajo la regla ABCDE: asimetría entre las mitades; bordes irregulares; color con tonalidades variadas; diámetro mayor a seis milímetros, aunque los melanomas también pueden ser más pequeños; y evolución en tamaño, forma, color o aparición de sangrado.
En cuanto a la prevención del melanoma relacionado con el sol, la institución recomienda evitar la exposición entre las 10:00 y las 16:00 horas, cuando la radiación ultravioleta es más intensa; usar protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior, renovado cada dos horas incluso en días nublados; cubrir la piel con ropa, sombrero de ala ancha y lentes con filtro UV; y abstenerse completamente del uso de camas y lámparas bronceadoras.
El melanoma representa el uno por ciento de todas las neoplasias malignas en el país.



