Guadalajara, Jalisco, 9 de septiembre de 2025. - Una investigación de la Secretaría de Planeación y Participación Ciudadana reveló que 63 por ciento de intentos de suicidio en Jalisco son cometidos por jóvenes, marcando un cambio drástico respecto a los años ochenta cuando los adultos mayores concentraban la mayor incidencia.
Luis Miguel Sánchez Loyo, profesor de la Maestría en Psicoterapia del ITESO, explicó que "el Estado cercano y la sociedad en su conjunto no ha alcanzado a proveer los trabajos ni la formación para que estos jóvenes puedan alcanzar la vida que les dijimos que iban a poder tener".
Factores multiples en crisis juvenil
El suicidio juvenil se caracteriza por ser un fenómeno multifactorial donde las expectativas de los jóvenes sobre el futuro chocan con una realidad marcada por acceso limitado a educación superior, empleos dignos y servicios de salud mental.
Sánchez Loyo señala que el sistema de salud pública presenta carencias graves, como el desabasto de psicofármacos, además del aumento de adicciones y la fragmentación de redes familiares y comunitarias.
"A la sociedad no le ha alcanzado para cumplir con todas las expectativas y las recetas que les damos no les checan. Es 'esfuérzate más, trabaja más', pero por otro lado hay una cultura dirigida a los jóvenes de 'tu tiempo es valioso, trabaja de manera inteligente'", menciona el especialista.
Diferencias regionales significativas
Jalisco alcanzó en 2021 el número más alto de suicidios en más de tres décadas tras la pandemia. Sin embargo, regiones como Altos Sur, Ciénega y Sureste ya registraban cifras elevadas desde antes de 2020, evidenciando que la situación se relaciona con dinámicas sociales específicas de cada territorio.
Tania Zohn, coordinadora de la Maestría en Psicoterapia del ITESO, destaca que "también se deben considerar los factores precipitantes, como una ruptura amorosa, el desarrollo de una enfermedad o cualquier situación que haga sentir a la persona sin esperanza, sin alternativas".
Patrones por género y edad
En términos generales, los hombres registran mayor mortalidad por suicidio con una proporción de cuatro hombres por cada mujer. Sin embargo, en zonas del norte del estado esa relación se reduce drásticamente, llegando incluso a ser de uno a uno.
Las mujeres jóvenes presentan más intentos de suicidio y mayor ideación suicida. Los grupos más vulnerables varían por sexo: para mujeres el rango crítico es entre 15 y 19 años, mientras que para hombres es entre 25 y 29 años.
"Las mujeres piden ayuda, incluso a veces después del intento de suicidio. Entonces hay más oportunidad de ayudarles", refiere Sánchez Loyo. Para los hombres, las presiones están relacionadas con trabajo y solvencia económica: "Los hombres no piden ayuda porque es vergonzoso. Es reconocer que no se está alcanzando el ideal de la masculinidad".
Grupos de mayor vulnerabilidad
El especialista identifica grupos especialmente vulnerables: personas con neurodivergencia, quienes enfrentan mayores barreras sociales; personas de la comunidad LGBT+, que experimentan discriminación y aislamiento; personas migrantes, que pierden sus redes de apoyo, y aquellos en condiciones de precariedad económica.
Un grupo de alto riesgo son quienes ya presentaron ideación o intentos previos de suicidio, pues requieren atención clínica especializada.
Políticas públicas insuficientes
Sánchez Loyo subraya que las políticas públicas han sido poco específicas y limitadas, permitiendo que los suicidios juveniles continúen en aumento año con año.
"No tenemos la cultura sobre higiene mental. Nuestra cultura, en términos de salud en general, va encaminada a lo curativo. Eso provoca que nos enfermemos y que una vez enfermos busquemos ayuda", señala.
El especialista enfatiza la necesidad de diseñar políticas públicas integrales, enfocadas en jóvenes y adaptadas a distintos espacios y perfiles de vulnerabilidad. También destaca el esfuerzo de las redes universitarias de la región por acompañar a estudiantes fomentando el cuidado de la salud mental.



















