Caracas, 18 Mar (Notimex).- La defensa hecha por Panamá a los derechos humanos de los opositores al gobierno del presidente Nicolás Maduro está muy lejos de representar una injerencia en asuntos internos de Venezuela, afirmó hoy el experto Juan Francisco Contreras.
Contreras, en diálogo con Notimex, destacó que, por el contrario, las limitaciones a la libertad de prensa, la represión y la tortura deben ser excluidas de las agendas de gobiernos comprometidos con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
“Sin embargo esos tres elementos han sido una constante durante los últimos acontecimientos políticos ocurridos en Venezuela y eso lo ha presenciado el mundo a través de los medios de comunicación”, señaló el presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela (CIV).
Calificó de inadmisible que un gobierno que dice llamarse democrático, como el venezolano, se sienta ofendido y hasta considere una injerencia el hecho de que países del hemisferio manifiesten preocupación por lo que aquí sucede.
Maduro rompió relaciones políticas, diplomáticas y comerciales con Panamá el pasado miércoles 5 de marzo, a raíz de que su presidente Ricardo Martinelli solicitara a la Organización de Estados Americanos (OEA) conocer de los hechos de violencia en Venezuela.
Tras resaltar que la iniciativa de Martinelli no puede considerarse una injerencia en los asuntos venezolanos, recordó que “en 1989, similar iniciativa fue tomada por el gobierno de Venezuela, cuando Panamá, invadido por Estados Unidos, vivió situación similar”.
Contreras dijo que la reacción temperamental de Maduro ha sido duramente criticada en el ámbito internacional, así como su desparpajo para insultar y llamar lacayo y rastrero a su homólogo panameño, lo que deja mucho que desear de su formación política.
“La respuesta del gobierno venezolano a esta iniciativa de paz del presidente Martinelli es la de pretender que la solución de sus problemas internos pasa por entrar en un conflicto internacional, lo que a todas luces es un error”, criticó el internacionalista.
Insistió que Venezuela vive una situación muy difícil con un ingrediente de violencia política, represión y abusos, por lo que el gobierno no debe temer a que organismos internacionales verifiquen si efectivamente los derechos humanos se respetan en el país.
Recalcó que decisiones como las que se tomaron contra Panamá desdicen mucho de la política exterior oficial, la cual frecuentemente es criticada por su improvisación e ideologización, y ha alejado a países que anteriormente eran aliados.
Contreras, en diálogo con Notimex, destacó que, por el contrario, las limitaciones a la libertad de prensa, la represión y la tortura deben ser excluidas de las agendas de gobiernos comprometidos con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
“Sin embargo esos tres elementos han sido una constante durante los últimos acontecimientos políticos ocurridos en Venezuela y eso lo ha presenciado el mundo a través de los medios de comunicación”, señaló el presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela (CIV).
Calificó de inadmisible que un gobierno que dice llamarse democrático, como el venezolano, se sienta ofendido y hasta considere una injerencia el hecho de que países del hemisferio manifiesten preocupación por lo que aquí sucede.
Maduro rompió relaciones políticas, diplomáticas y comerciales con Panamá el pasado miércoles 5 de marzo, a raíz de que su presidente Ricardo Martinelli solicitara a la Organización de Estados Americanos (OEA) conocer de los hechos de violencia en Venezuela.
Tras resaltar que la iniciativa de Martinelli no puede considerarse una injerencia en los asuntos venezolanos, recordó que “en 1989, similar iniciativa fue tomada por el gobierno de Venezuela, cuando Panamá, invadido por Estados Unidos, vivió situación similar”.
Contreras dijo que la reacción temperamental de Maduro ha sido duramente criticada en el ámbito internacional, así como su desparpajo para insultar y llamar lacayo y rastrero a su homólogo panameño, lo que deja mucho que desear de su formación política.
“La respuesta del gobierno venezolano a esta iniciativa de paz del presidente Martinelli es la de pretender que la solución de sus problemas internos pasa por entrar en un conflicto internacional, lo que a todas luces es un error”, criticó el internacionalista.
Insistió que Venezuela vive una situación muy difícil con un ingrediente de violencia política, represión y abusos, por lo que el gobierno no debe temer a que organismos internacionales verifiquen si efectivamente los derechos humanos se respetan en el país.
Recalcó que decisiones como las que se tomaron contra Panamá desdicen mucho de la política exterior oficial, la cual frecuentemente es criticada por su improvisación e ideologización, y ha alejado a países que anteriormente eran aliados.






