Budapest, Hungría, 1 de Junio de 2026.- El Paris Saint-Germain venció al Arsenal en la tanda de penales y se proclamó bicampeón de la Champions League en el Puskás Arena, en una final que terminó empatada 1-1 tras 120 minutos.
El triunfo confirma algo más profundo que un trofeo. El club francés sostuvo su reinado continental sin Kylian Mbappé, sin Lionel Messi y sin Neymar, los tres nombres que durante años cargaron el proyecto. La idea colectiva de Luis Enrique sustituyó a la dependencia de la figura.
Kai Havertz adelantó al Arsenal a los seis minutos con una definición precisa que premió la apuesta inicial de Mikel Arteta. El plan inglés duró hasta el complemento: una jugada individual de Khvicha Kvaratskhelia terminó en falta de Cristhian Mosquera, y Ousmane Dembélé cobró el penal que igualó el marcador. Desde ahí el partido cambió de dueño.
El tiempo extra no movió el tanteador y la corona se decidió en los once pasos. David Raya tapó el disparo de Nuno Mendes después de que Eberechi Eze fallara el suyo, pero el desenlace llegó cuando Gabriel Magalhães mandó su remate por encima del travesaño. El 4-3 final dejó a los parisinos como campeones por segundo año consecutivo.
"Es a lo que llegamos en este punto de la temporada, estamos muy emocionados por todo lo que nos ha dado esta gente", dijo Luis Enrique tras levantar su tercera Champions League como entrenador.
¿Por qué el PSG dejó de depender de una estrella?
La final reflejó la identidad del equipo: 72% de posesión frente al 28% del Arsenal, control del balón y circulación constante incluso cuando el marcador estaba en contra. Kvaratskhelia estrelló un disparo en el poste y Bradley Barcola desperdició dos llegadas claras antes de que la definición se fuera a los penales.
El núcleo que sostiene al campeón ya no responde a un solo apellido. Dembélé, Kvaratskhelia, Désiré Doué, Vitinha y João Neves forman una generación que reparte el peso ofensivo y defensivo. Es el mismo bloque que un año antes goleó 5-0 al Inter de Milán en la final de 2025, una señal de que el dominio no fue circunstancial.
Para Luis Enrique, el título consolida una carrera que ya incluía la Champions con el Barcelona. El técnico español construyó en París un equipo que ganó lo que durante años le resultó esquivo, justo cuando muchos anticipaban que la salida de Mbappé desinflaría el proyecto.
El Arsenal y el peso de las finales
Del otro lado, la derrota reabre una herida. Fue la segunda final de Champions perdida por el Arsenal, después de la caída 2-1 ante el Barcelona en 2006, y mantiene al club inglés sin la corona europea que persigue desde hace casi dos décadas.
El planteamiento replegado de Arteta funcionó durante una hora, pero no resistió la presión sostenida del rival ni el desgaste de la prórroga.
La consagración abre además el calendario inmediato de los parisinos: el PSG enfrentará al Aston Villa, campeón de la Europa League, en la Supercopa de Europa el 12 de agosto en Austria.







