Moscú, 11 Abr (Notimex).- El primer ministro en funciones Arseniy Yatsenyuk viajó al este de Ucrania, donde manifestantes prorrusos en varias ciudades han iniciado movimientos para rechazar al gobierno de Kiev.
El viaje de Yatsenyuk se produce después de que venció el plazo que dio de 48 horas para que se rindieran miles de manifestantes que ocupan las sede de los gobiernos locales en ciudades como Donestks, Jarkov y Lukhans, que cuenta con población rusoparlante.
En este sentido, separatistas prorrusos, que han asediado varios edificios gubernamentales en los distritos orientales de Ucrania, han rechazado una oferta de amnistía dictada por el gobierno.
El gobierno de Kiev indicó que no procesaría a los separatistas si entregan sus armas, pero los hombres armados afirmaron que no se irán.
Los manifetantes han colocado barricadas alrededor de los edificios con alambre de púas y sacos de arena, mientras en Donetsk indicaron que el gobierno tendrá que aceptar primero la celebración de un referéndum sobre la autonomía, antes de desalojar los inmuebles.
En Donetsk, los grupos armados prorrusos ya han declarado el distrito una "república popular", en sintonía con el movimiento que se produjo en Crimea que terminó con la adhesión de la península a Moscú, pese a la protestas internacional y de Ucrania.
Yatsenyuk tiene previsto visitar la ciudad de Donetsk, donde espera reunirse con líderes y autoridades locales para discutir la pacificación de la región y evitar caer en la violencia.
Las tensiones han aumentado en las ciudad de habla rusa de Ucrania, principalmente al este, desde el derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich y la instalación de un nuevo gobierno pro-europeo.
El ministro del Interior indicó el miércoles pasado que espera que la situación se llegue controlar en 48 horas, con la fuerza si es necesario, pero el presidente interino Oleksandr Turchynov matizó el mensaje al declarar que esperaba evitar el derramamiento de sangre.
"Tenemos que resolver esta situación con el menor número de víctimas", dijo Turchynov al Parlamento.
La toma de los edificios del gobierno en febrero pasado por separatistas rusos en la región de Crimea condujo semanas después a su anexión a Rusia.
Kiev acusa a Rusia de orquestar los disturbios, como una provocación similar a las protestas que se apoderaron de Crimea días antes las tropas rusas se anexionó la península el mes pasado. Rusia niega la demanda.
Las autoridades ucranianas están tratando de negociar un acuerdo por el que los manifestantes podrían desalojar los edificios a cambio de protección judicial.
Mientras que algunos de los activistas dicen que sólo quieren que sus regiones tengan mayor independencia sin dejar ser parte de Ucrania, otros han descrito el referéndum como un paso en el camino hacia la unión con Rusia.
Los activistas en ambos edificios dijeron que iban a continuar las conversaciones con el gobierno, pero ue la oferta actual no es suficiente.
"Ellos ofrecieron amnistía, pero no hay un movimiento hacia un referéndum por la federalización", comentó Alexander Gureyev, uno de los activistas levantaron barricadas en las cinco plantas antigua sede de la KGB en Luhansk.
"No vamos a aceptar una amnistía sin un referéndum", añadió Gureyev al frente de 250 manifestantes, algunos ondeando banderas de Rusia.
Los activistas armados con fusiles automáticos, pistolas y cuchillos montaban guardia en el edificio, empujando estanterías contra las ventanas para que nadie pudiera ver el interior.
Una muchedumbre de alrededor mil 500 personas rodean el edificio del gobierno regional en Donetsk, donde los activistas también rechazaron la oferta de Kiev.
El viaje de Yatsenyuk se produce después de que venció el plazo que dio de 48 horas para que se rindieran miles de manifestantes que ocupan las sede de los gobiernos locales en ciudades como Donestks, Jarkov y Lukhans, que cuenta con población rusoparlante.
En este sentido, separatistas prorrusos, que han asediado varios edificios gubernamentales en los distritos orientales de Ucrania, han rechazado una oferta de amnistía dictada por el gobierno.
El gobierno de Kiev indicó que no procesaría a los separatistas si entregan sus armas, pero los hombres armados afirmaron que no se irán.
Los manifetantes han colocado barricadas alrededor de los edificios con alambre de púas y sacos de arena, mientras en Donetsk indicaron que el gobierno tendrá que aceptar primero la celebración de un referéndum sobre la autonomía, antes de desalojar los inmuebles.
En Donetsk, los grupos armados prorrusos ya han declarado el distrito una "república popular", en sintonía con el movimiento que se produjo en Crimea que terminó con la adhesión de la península a Moscú, pese a la protestas internacional y de Ucrania.
Yatsenyuk tiene previsto visitar la ciudad de Donetsk, donde espera reunirse con líderes y autoridades locales para discutir la pacificación de la región y evitar caer en la violencia.
Las tensiones han aumentado en las ciudad de habla rusa de Ucrania, principalmente al este, desde el derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich y la instalación de un nuevo gobierno pro-europeo.
El ministro del Interior indicó el miércoles pasado que espera que la situación se llegue controlar en 48 horas, con la fuerza si es necesario, pero el presidente interino Oleksandr Turchynov matizó el mensaje al declarar que esperaba evitar el derramamiento de sangre.
"Tenemos que resolver esta situación con el menor número de víctimas", dijo Turchynov al Parlamento.
La toma de los edificios del gobierno en febrero pasado por separatistas rusos en la región de Crimea condujo semanas después a su anexión a Rusia.
Kiev acusa a Rusia de orquestar los disturbios, como una provocación similar a las protestas que se apoderaron de Crimea días antes las tropas rusas se anexionó la península el mes pasado. Rusia niega la demanda.
Las autoridades ucranianas están tratando de negociar un acuerdo por el que los manifestantes podrían desalojar los edificios a cambio de protección judicial.
Mientras que algunos de los activistas dicen que sólo quieren que sus regiones tengan mayor independencia sin dejar ser parte de Ucrania, otros han descrito el referéndum como un paso en el camino hacia la unión con Rusia.
Los activistas en ambos edificios dijeron que iban a continuar las conversaciones con el gobierno, pero ue la oferta actual no es suficiente.
"Ellos ofrecieron amnistía, pero no hay un movimiento hacia un referéndum por la federalización", comentó Alexander Gureyev, uno de los activistas levantaron barricadas en las cinco plantas antigua sede de la KGB en Luhansk.
"No vamos a aceptar una amnistía sin un referéndum", añadió Gureyev al frente de 250 manifestantes, algunos ondeando banderas de Rusia.
Los activistas armados con fusiles automáticos, pistolas y cuchillos montaban guardia en el edificio, empujando estanterías contra las ventanas para que nadie pudiera ver el interior.
Una muchedumbre de alrededor mil 500 personas rodean el edificio del gobierno regional en Donetsk, donde los activistas también rechazaron la oferta de Kiev.




