La Habana, 15 Ago (Notimex).- El Estadio Latinoamericano, el más antiguo y emblemático de Cuba, se encuentra en reparación casi 68 años después de inaugurado y tras más de medio siglo de agonizar en paulatina depauperación.
En lo que medios oficiales llaman “una obra de colosal complejidad”, las autoridades han iniciado la remodelación (en algún sentido reconstrucción) de la instalación conocida hasta la década de 1960 del siglo pasado como “Gran Stadium del Cerro”.
El paso del tiempo y la desidia convirtieron al otrora orgulloso “Coloso” del Cerro (antiguo barrio aristocrático) en una caricatura de lo que fue el más moderno y espectacular parque beisbolero de America Latina, sede también de eventos culturales, deportivos y políticos.
Si uno bordea el Estadio Latinoamericano por estos días puede sentir los estruendos de los martillos neumáticos, en el inicio de lo que el diario Granma calificó como “un complejo proyecto de mantenimiento y reestructuración”.
El Latino, como muchos denominan al estadio tras su cambio de nombre, se inauguró el 26 de octubre de 1946 ante una multitud enardecida de 31 mil aficionados que fueron a presenciar un juego entre los equipos Almendares y Cienfuegos.
Junto al Habana y Marianao conformaban las cuatro franquicias del beisbol profesional en este país caribeño, que cesó en 1961, al tercer año de la llegada al poder del gobierno del hoy expresidente Fidel Castro, quien lo reemplazó por el amateurismo oficial.
Una ampliación del octogenario templo del beisbol cubano elevó en la década del 1970 su aforo a 50 mil aficionados.
De acuerdo con los reportes oficiales, la mayor “complejidad” de la obra emprendida radica en la restauración del techo debido al deterioro de las vigas metálicas, desgastadas por el paso de los años y la falta de mantenimiento.
Los planes de remodelacion incluyen, en síntesis, mejoras sustanciales en el terreno y los inmuebles sanitarios, la paulatina restauración del techo, el reposicionamiento del gimnasio y las máquinas de bateo.
Además, la reparación total del albergue deportivo, así como una nueva ubicación de los bullpen y una obra de la empresa Aguas de La Habana para modificar la entrada del imprescindible líquido a uno de los recintos sagrados de la pelota cubana.
Las obras en el octogenario templo beisbolero iniciaron el 3 de abril pasado después de que las novenas de Pinar del Río e Industriales efectuaron el último partido de la pasada 53 campaña de la considerada “pasión nacional” entre los amantes del deporte.
El comienzo de la 54 serie nacional, el próximo 21 de septiembre acortó los plazos de entrega, programados inicialmente para el 5 de octubre.
“Es un detalle que nos complica, nos pone a correr. Todos los trabajadores tienen mucho menos tiempo para terminar en sus respectivas áreas (...) pero nos esforzaremos en aras de conseguir el objetivo”, dijo a Granma Orlando Luzardo, inversionista de la obra.
Concluir a tiempo y con calidad la reestructuración, en una época en que en todo el mundo se inauguran modernos estadios que satisfacen los sueños de los aficionados, constituye un reto para los inversionistas y ejecutores de la obra.
Un lector identificado como “Ramón” lamentó en la edición digital del periódico que, tras “demasiados años sin darle mantenimiento ahora se descubre el pésimo estado de las vigas que sostenían el techo”.
Cubanos mayores de 70 años recuerdan que en el Gran Stadium de La Habana todavía en la década de 1960 se podía disfrutar de refrigerios, jugos, refrescos y café llevados hasta su asiento, en gradas, butacas o palcos, por ágiles vendedores.
Sin embargo, las más elementales comodidades que debe ofrecer al visitante una instalación deportiva en cualquier capital del mundo desaparecieron con el paso del tiempo.
Además de sede de todo tipo de certámenes beisboleros, incluyendo una Copa Intercontinental, un Mundial y un juego en 1999 contra los Orioles de Baltimore, el Latino ha sido escenario también de otros importantes eventos sociales y culturales.
En lo que medios oficiales llaman “una obra de colosal complejidad”, las autoridades han iniciado la remodelación (en algún sentido reconstrucción) de la instalación conocida hasta la década de 1960 del siglo pasado como “Gran Stadium del Cerro”.
El paso del tiempo y la desidia convirtieron al otrora orgulloso “Coloso” del Cerro (antiguo barrio aristocrático) en una caricatura de lo que fue el más moderno y espectacular parque beisbolero de America Latina, sede también de eventos culturales, deportivos y políticos.
Si uno bordea el Estadio Latinoamericano por estos días puede sentir los estruendos de los martillos neumáticos, en el inicio de lo que el diario Granma calificó como “un complejo proyecto de mantenimiento y reestructuración”.
El Latino, como muchos denominan al estadio tras su cambio de nombre, se inauguró el 26 de octubre de 1946 ante una multitud enardecida de 31 mil aficionados que fueron a presenciar un juego entre los equipos Almendares y Cienfuegos.
Junto al Habana y Marianao conformaban las cuatro franquicias del beisbol profesional en este país caribeño, que cesó en 1961, al tercer año de la llegada al poder del gobierno del hoy expresidente Fidel Castro, quien lo reemplazó por el amateurismo oficial.
Una ampliación del octogenario templo del beisbol cubano elevó en la década del 1970 su aforo a 50 mil aficionados.
De acuerdo con los reportes oficiales, la mayor “complejidad” de la obra emprendida radica en la restauración del techo debido al deterioro de las vigas metálicas, desgastadas por el paso de los años y la falta de mantenimiento.
Los planes de remodelacion incluyen, en síntesis, mejoras sustanciales en el terreno y los inmuebles sanitarios, la paulatina restauración del techo, el reposicionamiento del gimnasio y las máquinas de bateo.
Además, la reparación total del albergue deportivo, así como una nueva ubicación de los bullpen y una obra de la empresa Aguas de La Habana para modificar la entrada del imprescindible líquido a uno de los recintos sagrados de la pelota cubana.
Las obras en el octogenario templo beisbolero iniciaron el 3 de abril pasado después de que las novenas de Pinar del Río e Industriales efectuaron el último partido de la pasada 53 campaña de la considerada “pasión nacional” entre los amantes del deporte.
El comienzo de la 54 serie nacional, el próximo 21 de septiembre acortó los plazos de entrega, programados inicialmente para el 5 de octubre.
“Es un detalle que nos complica, nos pone a correr. Todos los trabajadores tienen mucho menos tiempo para terminar en sus respectivas áreas (...) pero nos esforzaremos en aras de conseguir el objetivo”, dijo a Granma Orlando Luzardo, inversionista de la obra.
Concluir a tiempo y con calidad la reestructuración, en una época en que en todo el mundo se inauguran modernos estadios que satisfacen los sueños de los aficionados, constituye un reto para los inversionistas y ejecutores de la obra.
Un lector identificado como “Ramón” lamentó en la edición digital del periódico que, tras “demasiados años sin darle mantenimiento ahora se descubre el pésimo estado de las vigas que sostenían el techo”.
Cubanos mayores de 70 años recuerdan que en el Gran Stadium de La Habana todavía en la década de 1960 se podía disfrutar de refrigerios, jugos, refrescos y café llevados hasta su asiento, en gradas, butacas o palcos, por ágiles vendedores.
Sin embargo, las más elementales comodidades que debe ofrecer al visitante una instalación deportiva en cualquier capital del mundo desaparecieron con el paso del tiempo.
Además de sede de todo tipo de certámenes beisboleros, incluyendo una Copa Intercontinental, un Mundial y un juego en 1999 contra los Orioles de Baltimore, el Latino ha sido escenario también de otros importantes eventos sociales y culturales.








Elementos de los tres órdenes de gobierno mantuvieron el operativo activo antes, durante y después del encuentro internacional en Querétaro.
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Autoridades estatales y municipales revisaron las acciones de vigilancia previstas para el encuentro internacional.