México, 20 Dic. (Notimex).- Con la pretensión de ofrecer relatos alejados de todo tinte moral y para desacralizar al pecado porque no es su deseo dar clases de moralidad, Claudia Guillén escribió el libro "Pecados predecibles".
"Tampoco quiero incriminar a nadie, sino retratar situaciones que me parece interesante retratar", dijo la narradora, crítica literaria y catedrática Claudia Guillén (México, 1963) esta tarde, durante una entrevista con Notimex.
Al partir de la realidad universal "uno debe acercarse a un libro sólo cuando éste nos da placer", la autora apela a los lectores para que se cobijen con su nueva obra para ver cómo cada quien se refleja en alguno de los cuentos.
"La lectura al no ser obligación sino un acto de placer, nos lleva a leer este libro porque cada lector o lectora adulto podrían encontrar un recuerdo de infancia o juventud, o la historia del abuelo o alguna satisfacción", añadió.
Así explicó Guillén cómo, con la pretensión de realizar una serie de relatos que trataran temas de lo cotidiano, que siempre tiene aspectos interesantes, escribió este libro que aborda la cotidianeidad de todo el mundo.
"Eso que llamamos ?pecados?, los cometemos todos a cada momento; que los aceptemos, es otra cosa, pero eso forma parte de la naturaleza humana y de su equilibrio", comentó la entrevistada en la intimidad de su domicilio.
"Cualquier lector adulto podrá encontrar un guiño, o no, en alguno de los 15 relatos que componen el libro", abundó la escritora en sus declaraciones y, en seguida, pasó a contar el proceso creativo que concluyó en esta entrega.
"Cuando uno ya se es profesional de la escritura, los textos nunca vienen a partir de una experiencia personal. Siempre habrá, sin embargo, un referente y un punto de vista personal, pero son algo que vemos a lo largo de la vida".
Los escritores, subrayó, "somos observadores naturales y no necesariamente observamos lo que queremos; tenemos una mirada dirigida, suerte de imán, y hay algunos temas con los que nos sentimos más cómodos para escribir".
En su caso, dijo, le gusta escribir sobre la condición humana, "de ese lado que normalmente no vemos porque lo dejamos a un lado, pero existe", Eso, salpicado de un humor que espera que el lector encuentre, entienda y goce.
Un libro de cuentos se forma a partir de un eje temático. Y en este caso, los personajes de cada narración se unen a partir de su perfil. Por ejemplo, aquí hay una chica sumamente tímida, y en Navidad, va a conocer a su suegra.
La suegra, señora francamente conservadora, vive en el Centro Histórico de la Ciudad de México. "Sin embargo, la chica tímida, con dos copas, termina destruyendo la Navidad, y toda relación con la suegra y con el novio".
Otro cuento aborda a la pareja casada, hombre-mujer, cuya relación cambia y se modifica con el tiempo, para convertirse en una hermandad. De pronto una chispa puede hacer que todo cambie, sin que ellos se lo propongan.
En el contexto de la Navidad se desarrolla la historia en un table dance, en la que se evidencia que se plantea una errónea idea sobre esos lugares. "Se cree que las chicas que trabajan ahí son como de otro mundo, pero en realidad tienen las mismas tradiciones que la demás gente", dice.
Además, hay una elegía al cigarro, "porque soy un poco provocadora" y un cuento que aborda respetuosamente la religión. El personaje se enamora del Cristo Negro que conoce desde niña, lo toma como fetiche y le llega a ser erótico.
"Tampoco quiero incriminar a nadie, sino retratar situaciones que me parece interesante retratar", dijo la narradora, crítica literaria y catedrática Claudia Guillén (México, 1963) esta tarde, durante una entrevista con Notimex.
Al partir de la realidad universal "uno debe acercarse a un libro sólo cuando éste nos da placer", la autora apela a los lectores para que se cobijen con su nueva obra para ver cómo cada quien se refleja en alguno de los cuentos.
"La lectura al no ser obligación sino un acto de placer, nos lleva a leer este libro porque cada lector o lectora adulto podrían encontrar un recuerdo de infancia o juventud, o la historia del abuelo o alguna satisfacción", añadió.
Así explicó Guillén cómo, con la pretensión de realizar una serie de relatos que trataran temas de lo cotidiano, que siempre tiene aspectos interesantes, escribió este libro que aborda la cotidianeidad de todo el mundo.
"Eso que llamamos ?pecados?, los cometemos todos a cada momento; que los aceptemos, es otra cosa, pero eso forma parte de la naturaleza humana y de su equilibrio", comentó la entrevistada en la intimidad de su domicilio.
"Cualquier lector adulto podrá encontrar un guiño, o no, en alguno de los 15 relatos que componen el libro", abundó la escritora en sus declaraciones y, en seguida, pasó a contar el proceso creativo que concluyó en esta entrega.
"Cuando uno ya se es profesional de la escritura, los textos nunca vienen a partir de una experiencia personal. Siempre habrá, sin embargo, un referente y un punto de vista personal, pero son algo que vemos a lo largo de la vida".
Los escritores, subrayó, "somos observadores naturales y no necesariamente observamos lo que queremos; tenemos una mirada dirigida, suerte de imán, y hay algunos temas con los que nos sentimos más cómodos para escribir".
En su caso, dijo, le gusta escribir sobre la condición humana, "de ese lado que normalmente no vemos porque lo dejamos a un lado, pero existe", Eso, salpicado de un humor que espera que el lector encuentre, entienda y goce.
Un libro de cuentos se forma a partir de un eje temático. Y en este caso, los personajes de cada narración se unen a partir de su perfil. Por ejemplo, aquí hay una chica sumamente tímida, y en Navidad, va a conocer a su suegra.
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El Instituto Musical Stylus cuenta con veintidós alumnos de edades entre cinco y setenta y cuatro años, incluyendo formación con software de simulación sonora.
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