México, 1 May. (Notimex).- Uno de los temas que deberá abordarse con profundidad en la próxima visita a México del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), dada la inconformidad en diversos temas de productores mexicanos, consideró el catedrático del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana, Jesús Valdés Díaz de Villegas.
En su opinión, entre los asuntos que requieren de atención están el del jitomate, transporte y manufactura, todos relacionados con un tratamiento desleal en materia comercial.
En entrevista con Notimex, el académico descartó discutir todo el acuerdo comercial, porque "no es lo más conveniente; hay que discutir aquellos aspectos que son importantes para el funcionamiento de la empresa de los tres países que conforman el TLCAN".
De acuerdo con Valdés, el volumen total de importación de Estados Unidos es de 2.2 billones de dólares en 2012 y la participación de México es de 12.2 por ciento.
Ello, expuso, sería la punta de lanza para discutir temas que podrían darnos una mejor participación dentro del mercado estadounidense: el caso del jitomate, de los transportistas, manufacturas, temas que se han minimizado y que han generado normas desleales que, a su vez, provocan comercio desigual para productores nacionales.
No obstante, consideró un problema el que Estados Unidos negocie con países dentro de los cuales hay 27 miembros de la Unión Europea: "la presunta entrada de nuevos socios al mercado estadounidense implica afectación para las empresas mexicanas", por su actual nivel de competencia.
En este contexto, sugirió a México buscar efectos de política industrial que refuercen la competitividad de las empresas nacionales para hacer frente a estas nuevas exigencias, que se darían como resultado de estas negociaciones comerciales.
Sostuvo que el éxito de un país está relacionado con el éxito de sus empresas y éste radica en la competitividad que tengan a nivel internacional; "no podemos quedarnos viendo al cielo para ver si se dan o no las negociaciones", señaló.
El especialista refirió que Estados Unidos quiere establecer negociación en regiones como Asia-Pacífico y con 27 miembros de la Unión Europea, lo que propiciará que la competencia de las empresas de Estados Unidos sea mucho más fuerte.
"México se vería obligado a comenzar un proceso de diversificación de sus sectores estratégicos si Estados Unidos no incluye a nuestro país en estas negociaciones, por lo que (México) tiene que apuntar no sólo al mercado estadounidense, sino a otros lugares geográficos de importancia", puntualizó.
Añadió que tendría que aprovecharse más el Tratado de Libre Comercio con Europa, Japón y Mercosur, para diversificar más el comercio exterior de la empresa mexicana.
En ese sentido, recomendó a las empresas mexicanas reforzar la competitividad y todo lo que se hace en el contexto nacional con las reformas estructurales, las cuales no van a dar un resultado de inmediato, pero si en el mediano plazo.
Primero, un reforzamiento de la competitividad empresarial que ofrezca una mayor presencia internacional y mayor apertura de las compañías nacionales en los mercados internacionales.
Así, Estados Unidos sabría que estamos listos para enfrentar las nuevas funciones, porque eso replantearía muchas estrategias de sus políticas, afirmó el académico de la Universidad Iberoamericana.
En su opinión, entre los asuntos que requieren de atención están el del jitomate, transporte y manufactura, todos relacionados con un tratamiento desleal en materia comercial.
En entrevista con Notimex, el académico descartó discutir todo el acuerdo comercial, porque "no es lo más conveniente; hay que discutir aquellos aspectos que son importantes para el funcionamiento de la empresa de los tres países que conforman el TLCAN".
De acuerdo con Valdés, el volumen total de importación de Estados Unidos es de 2.2 billones de dólares en 2012 y la participación de México es de 12.2 por ciento.
Ello, expuso, sería la punta de lanza para discutir temas que podrían darnos una mejor participación dentro del mercado estadounidense: el caso del jitomate, de los transportistas, manufacturas, temas que se han minimizado y que han generado normas desleales que, a su vez, provocan comercio desigual para productores nacionales.
No obstante, consideró un problema el que Estados Unidos negocie con países dentro de los cuales hay 27 miembros de la Unión Europea: "la presunta entrada de nuevos socios al mercado estadounidense implica afectación para las empresas mexicanas", por su actual nivel de competencia.
En este contexto, sugirió a México buscar efectos de política industrial que refuercen la competitividad de las empresas nacionales para hacer frente a estas nuevas exigencias, que se darían como resultado de estas negociaciones comerciales.
Sostuvo que el éxito de un país está relacionado con el éxito de sus empresas y éste radica en la competitividad que tengan a nivel internacional; "no podemos quedarnos viendo al cielo para ver si se dan o no las negociaciones", señaló.
El especialista refirió que Estados Unidos quiere establecer negociación en regiones como Asia-Pacífico y con 27 miembros de la Unión Europea, lo que propiciará que la competencia de las empresas de Estados Unidos sea mucho más fuerte.
"México se vería obligado a comenzar un proceso de diversificación de sus sectores estratégicos si Estados Unidos no incluye a nuestro país en estas negociaciones, por lo que (México) tiene que apuntar no sólo al mercado estadounidense, sino a otros lugares geográficos de importancia", puntualizó.
Añadió que tendría que aprovecharse más el Tratado de Libre Comercio con Europa, Japón y Mercosur, para diversificar más el comercio exterior de la empresa mexicana.
En ese sentido, recomendó a las empresas mexicanas reforzar la competitividad y todo lo que se hace en el contexto nacional con las reformas estructurales, las cuales no van a dar un resultado de inmediato, pero si en el mediano plazo.
Primero, un reforzamiento de la competitividad empresarial que ofrezca una mayor presencia internacional y mayor apertura de las compañías nacionales en los mercados internacionales.
Así, Estados Unidos sabría que estamos listos para enfrentar las nuevas funciones, porque eso replantearía muchas estrategias de sus políticas, afirmó el académico de la Universidad Iberoamericana.






