México, 11 Mar. (Notimex).- El dramaturgo español Tirso de Molina, a quien se recuerda mañana que se cumplen 365 años de su muerte, es recordado por sus obras dramáticas que le valieron ser considerado uno de los más grandes autores del Siglo de Oro español.
Fray Gabriel Téllez, mejor conocido como Tirso de Molina, nació el 24 de marzo de 1548, en Madrid, España, en el seno de un hogar humilde, pues era el hijo sirvientes del Conde de Molina de Herrera.
Sus estudios los cursó en un colegio ubicado en Alcalá de Henares, donde fue discÃpulo del destacado poeta y dramaturgo Lope de Vega (1562-1635).
De acuerdo con la biografÃa de Molina publicada en el portal "biografias.es", en 1600 ingresó en la Orden de la Merced, en la cual se desempeñó como sacerdote e hizo cargo del monasterio de San AntolÃn de Guadalajara.
Seis años más tarde, en 1606, se trasladó a Toledo, donde comenzó a escribir sus primeras narraciones y poesÃas, no obstante, tuvieron que pasar seis años para comercializar sus obras.
Su predilección por el teatro lo llevó a dar vida a importantes historias, entre ellas: "El vergonzoso en Palacio", "La villana de La Sagra", "El castigo del penseque", "La santa Juana" y "Los hermanos parecidos".
Sin importar sus convicciones religiosas, Tirso de Molina pudo impregnar de sarcasmo y humor sus obras, lo que le trajo varios problemas que finalmente lo orillaron a recluirse al monasterio de Estercuel, en Aragón.
En el año 1616, viajó hacia Santo Domingo, en donde fungió como profesor de teologÃa en la Universidad de la ciudad, además fue parte de la ejecución de varios asuntos de su Orden.
Dos años más tarde, en 1618, regresó a su ciudad natal, Madrid, donde radicó por cerca cuatro años, tiempo en el que redactó varias de sus "profanas comedias", que lo llevaron a ser desterrado por la Iglesia hacia Sevilla.
A mediados de la década de los años 20, la Junta de Reformación consideró que las obras de Tirso eran malos incentivos y ejemplos, razón por la que decidió castigarlo enviándolo al monasterio de Cuenca.
No obstante, el castigo no duró mucho tiempo, ya que en 1626, Tirso de Molina regresó a la capital Española para continuar escribiendo sus comedias sin que nadie se interponga más en su carrera.
Entre su amplia obra dramática destacan: "Marta la Piadosa", "Por el sótano y el torno", "Don Gil de las calzas verdes", "La villana de Vallecas", "El colmenero divino", "No le arriendo la ganancia", "Santo y sastre", "El amor médico" y "El vergonzoso en Palacio".
Además, escribió varios libros, como "Los cigarrales de Toledo", "Historia de la Orden de la Merced", "Deleitar aprovechando", "La mejor espigadora" y "La vida y muerte de Herodes".
En 1632 viajó a Cataluña, España, donde ganó el puesto de definidor general y cronista de su Orden, y años más tarde fue nombrado maestro por el pontÃfice Urbano VIII.
A pesar de los honorables tÃtulos que consiguió el poeta, a causa de distintas peleas con varios miembros de su misma Orden, volvió a ser desterrado al Convento de Nuestra Señora de la Merced en Cuenca, donde pasó sus últimos años.
El 12 de marzo de 1648, Tirso de Molina murió en Almazán, a los 42 años de edad.
Fray Gabriel Téllez, mejor conocido como Tirso de Molina, nació el 24 de marzo de 1548, en Madrid, España, en el seno de un hogar humilde, pues era el hijo sirvientes del Conde de Molina de Herrera.
Sus estudios los cursó en un colegio ubicado en Alcalá de Henares, donde fue discÃpulo del destacado poeta y dramaturgo Lope de Vega (1562-1635).
De acuerdo con la biografÃa de Molina publicada en el portal "biografias.es", en 1600 ingresó en la Orden de la Merced, en la cual se desempeñó como sacerdote e hizo cargo del monasterio de San AntolÃn de Guadalajara.
Seis años más tarde, en 1606, se trasladó a Toledo, donde comenzó a escribir sus primeras narraciones y poesÃas, no obstante, tuvieron que pasar seis años para comercializar sus obras.
Su predilección por el teatro lo llevó a dar vida a importantes historias, entre ellas: "El vergonzoso en Palacio", "La villana de La Sagra", "El castigo del penseque", "La santa Juana" y "Los hermanos parecidos".
Sin importar sus convicciones religiosas, Tirso de Molina pudo impregnar de sarcasmo y humor sus obras, lo que le trajo varios problemas que finalmente lo orillaron a recluirse al monasterio de Estercuel, en Aragón.
En el año 1616, viajó hacia Santo Domingo, en donde fungió como profesor de teologÃa en la Universidad de la ciudad, además fue parte de la ejecución de varios asuntos de su Orden.
Dos años más tarde, en 1618, regresó a su ciudad natal, Madrid, donde radicó por cerca cuatro años, tiempo en el que redactó varias de sus "profanas comedias", que lo llevaron a ser desterrado por la Iglesia hacia Sevilla.
A mediados de la década de los años 20, la Junta de Reformación consideró que las obras de Tirso eran malos incentivos y ejemplos, razón por la que decidió castigarlo enviándolo al monasterio de Cuenca.
No obstante, el castigo no duró mucho tiempo, ya que en 1626, Tirso de Molina regresó a la capital Española para continuar escribiendo sus comedias sin que nadie se interponga más en su carrera.
Entre su amplia obra dramática destacan: "Marta la Piadosa", "Por el sótano y el torno", "Don Gil de las calzas verdes", "La villana de Vallecas", "El colmenero divino", "No le arriendo la ganancia", "Santo y sastre", "El amor médico" y "El vergonzoso en Palacio".
Además, escribió varios libros, como "Los cigarrales de Toledo", "Historia de la Orden de la Merced", "Deleitar aprovechando", "La mejor espigadora" y "La vida y muerte de Herodes".
En 1632 viajó a Cataluña, España, donde ganó el puesto de definidor general y cronista de su Orden, y años más tarde fue nombrado maestro por el pontÃfice Urbano VIII.
A pesar de los honorables tÃtulos que consiguió el poeta, a causa de distintas peleas con varios miembros de su misma Orden, volvió a ser desterrado al Convento de Nuestra Señora de la Merced en Cuenca, donde pasó sus últimos años.
El 12 de marzo de 1648, Tirso de Molina murió en Almazán, a los 42 años de edad.




