El Mayo Zambada pide perdón y llama a frenar la violencia en la carta que leyó ante el juez

El capo de 76 años fue sentenciado a cadena perpetua y al decomiso de 15 mil millones de dólares; su defensa aseguró que no pactó cooperación con la fiscalía estadounidense.

Ismael "El Mayo" Zambada durante la audiencia en una corte federal de Nueva York, donde fue sentenciado a cadena perpetua por delitos de narcotráfico.

Antes de recibir cadena perpetua en una corte de Nueva York, Ismael "El Mayo" Zambada pidió perdón a las víctimas del crimen organizado y llamó a poner fin a la violencia.

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Estados Unidos, 21 de julio de 2026.- Ismael "El Mayo" Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa, eligió sus últimas palabras públicas para pedir perdón. En una carta que leyó en español ante el juez federal Brian Cogan, minutos antes de recibir cadena perpetua y una orden de pago de 15 mil millones de dólares, el capo de 76 años reconoció el daño causado por la organización que encabezó durante décadas y llamó a detener la violencia en México.

"Si hay algo valioso que pueda decir hoy, es esto: la violencia debe terminar", expresó Zambada García, quien advirtió que en México y en otros lugares afectados por el crimen se pierden demasiadas vidas, se destruyen familias y demasiados jóvenes quedan atrapados en un ciclo que solo conduce a la cárcel o a la muerte.


La audiencia se celebró el lunes 20 de julio en la Corte del Distrito Este de Nueva York, en Brooklyn, la misma sede judicial donde Joaquín "El Chapo" Guzmán, su antiguo socio, fue condenado a cadena perpetua. Según la crónica de la audiencia, Zambada compareció con uniforme de prisionero color caqui, con dificultades para caminar, y permaneció en silencio la mayor parte de la sesión, que duró poco más de media hora; solo intervino para leer la misiva. Responsabilidad sin atenuantes

De acuerdo con el texto que leyó ante el tribunal, el sinaloense abrió su mensaje dirigiéndose a las víctimas del crimen organizado. "Comparezco hoy ante usted consciente de que mis actos causaron daño —un daño real— a personas, familias y comunidades. Asumo plena responsabilidad por lo que hice", afirmó, y explicó que decidió no ir a juicio "porque no quería negar la verdad. Lo que hice estuvo mal. No hay justificación para ello".

"Acepto mi castigo, no estoy aquí para pedir compasión. Estoy aquí para aceptar mi responsabilidad y pedir perdón", sostuvo ante el juez. El pasaje más citado de la carta condensa su balance de medio siglo en el narcotráfico: "Nadie gana en una guerra como esta".

El mensaje incluyó también una advertencia dirigida a los jóvenes. "A la próxima generación le digo: elijan un camino diferente. No hay honor en la violencia ni nada duradero en el crimen; solo traen dolor y pérdida", señaló, y agregó que pasará el resto de su vida reflexionando sobre sus actos, con la esperanza de que sus palabras ayuden a alguien a evitar los mismos errores.

Sin pacto con la fiscalía, afirma la defensa

Zambada García se declaró culpable en agosto de 2025 de 17 cargos por narcotráfico, lavado de dinero y delincuencia organizada, con lo que evitó un juicio público y, según su defensa, la posibilidad de la pena capital. Su abogado, Frank Pérez, reiteró que su cliente no alcanzó ningún acuerdo con las autoridades estadounidenses para señalar a funcionarios mexicanos: "Mi cliente no está cooperando con los fiscales (...) No ha hecho tratos".

En contraste, la fiscalía federal sostuvo en su recomendación de sentencia que el poder del cártel se construyó sobre la corrupción. El fiscal Joseph Nocella subrayó en su carta al juez Cogan que, durante su liderazgo, Zambada corrompió a funcionarios mexicanos de nivel municipal, estatal y federal, así como a militares, policías y políticos.

Sobre el destino inmediato del sentenciado, la estrategia de la defensa se ha centrado en lograr su traslado a una prisión con atención médica; el juez optó por no hacer una recomendación oficial sobre el centro penitenciario, aunque pidió que se tome en cuenta su estado de salud.

La sentencia cierra el capítulo judicial de uno de los últimos grandes capos de su generación, en un ciclo que ya había marcado la caída de El Mencho y que mantiene abierta la disputa en Sinaloa entre Los Chapitos y la facción leal a Zambada, desatada tras su traslado a Estados Unidos el 25 de julio de 2024, que él siempre describió como un secuestro.