Querétaro, 9 de octubre de 2026.- Unas 192 mil personas llegaron a Querétaro desde otra entidad y no vivían en el estado cinco años antes, de acuerdo con Data México, plataforma de la Secretaría de Economía federal basada en datos censales.
La cifra corresponde a un periodo estadístico anterior y no debe leerse como un conteo de quienes llegaron durante 2025 o 2026.
Los principales orígenes son la Ciudad de México, con 40 mil 100 personas; el Estado de México, con 36 mil 100, y Guanajuato, con 16 mil 600.
La Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ubica la población del estado en aproximadamente 2.6 millones de habitantes. Esa cifra dimensiona el tamaño actual; para entender el papel de la migración hay que revisar dónde vivían las personas en años anteriores.
La búsqueda de empleo, las oportunidades profesionales, los estudios y la reunificación familiar forman parte de los factores que influyen en la decisión de mudarse. Para algunas familias, Querétaro significa acercarse a nuevos centros de trabajo; para otras, establecerse cerca de familiares o comenzar una nueva etapa.
El crecimiento demográfico incrementa la necesidad de transporte, agua, infraestructura vial, escuelas y servicios de salud. En materia de vivienda, el desafío no consiste solo en construir más casas, sino en que exista vivienda accesible, conectada con los centros de trabajo y con servicios suficientes.
Cuando la expansión urbana avanza más rápido que la capacidad de respuesta de los servicios públicos, las dificultades se reflejan en trayectos más largos, presión sobre las redes de abastecimiento y mayores costos para los hogares.
El aumento de habitantes hace necesario planear la movilidad según los desplazamientos cotidianos entre municipios y zonas metropolitanas.
La migración, por sí misma, no explica todos los problemas urbanos ni es la causa única de la saturación de los servicios. También intervienen las decisiones de planeación, la distribución de los empleos, la inversión en infraestructura y la forma en que crecen los asentamientos.
El reto es aprovechar las oportunidades económicas y sociales que traen los nuevos habitantes sin descuidar las condiciones de vida de quienes ya residían en el estado.




