Querétaro, 8 de octubre de 2026.- Para una persona que trabaja cinco días a la semana, el tiempo que pasa trasladándose puede representar casi 11 días completos al año. En Querétaro, el promedio de traslado entre el hogar y el trabajo era de 30.6 minutos, de acuerdo con los datos del Censo de Población y Vivienda 2020.
Eso significa que, considerando ida y vuelta, una persona puede pasar poco más de una hora diaria solamente desplazándose. Al llevar ese promedio a una jornada laboral de cinco días durante 52 semanas, el resultado es de alrededor de 265 horas al año.
Casi 11 días.
El dato adquiere otra dimensión cuando se considera que 7.79 por ciento de la población en Querétaro tardaba más de una hora solamente en llegar a su trabajo, de acuerdo con la misma fuente.
Pero los datos corresponden a 2020. No permiten afirmar cuánto tarda actualmente una persona en trasladarse por la ciudad, aunque sí ayudan a dimensionar cuánto tiempo representa la movilidad cotidiana y plantean una pregunta que sigue vigente: si las personas están perdiendo tantas horas en sus traslados, ¿las soluciones que se están implementando realmente están haciendo que todos se muevan mejor?
Uno de los ejemplos más importantes es Paseo 5 de Febrero.
La obra fue planteada como una intervención para mejorar la movilidad de la zona y actualmente el gobierno estatal reporta 5.7 kilómetros de vialidad renovada, siete vueltas a la izquierda, siete estaciones de transporte público, un carril exclusivo para Qrobus, más de 11 kilómetros de ciclovía, 11 mil 400 metros de banquetas continuas y pasos peatonales semaforizados.
Sin embargo, la infraestructura también ha sido objeto de cuestionamientos por parte de organizaciones ciudadanas.
En mayo de 2025, una auditoría realizada por colectivos de movilidad y participación ciudadana documentó 455 observaciones a lo largo de Paseo 5 de Febrero. Los reportes estuvieron relacionados con movilidad peatonal y ciclista, accesibilidad, seguridad vial, infraestructura verde y condiciones de la propia vialidad. El ejercicio contó con la participación de 82 personas.
Entre los señalamientos se incluyeron banquetas y ciclovías consideradas insuficientes en algunos puntos, obstáculos para personas con discapacidad y problemas en cruces y semáforos. Posteriormente, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas instaló una mesa de trabajo con colectivos ciclistas para revisar las observaciones, particularmente aquellas relacionadas con accesibilidad, seguridad vial y el trazo de ciclovías y cruces peatonales.
Uno de los puntos que más debate generó fueron los puentes peatonales.
Colectivos de movilidad han cuestionado este tipo de infraestructura porque obliga a realizar recorridos considerablemente más largos para cruzar la vialidad y han planteado como alternativa los cruces seguros a nivel de calle. En 2024, organizaciones señalaron que algunos de estos recorridos podían llegar a quintuplicar la distancia que debe recorrer una persona adulta mayor o con discapacidad para atravesar 5 de Febrero.
El contraste resulta importante.
La infraestructura de 5 de Febrero contempla elementos destinados a peatones, ciclistas y transporte público, pero también existen observaciones ciudadanas sobre qué tan accesibles, seguros y funcionales resultan esos espacios en la práctica.
Y ese debate va más allá de una sola avenida.
Querétaro continúa creciendo y con ello aumenta la necesidad de trasladarse entre zonas habitacionales, centros de trabajo, escuelas y servicios. Por eso, hablar de movilidad no debería limitarse a preguntar cuántos automóviles pueden avanzar por una vialidad o cuánto tarda un vehículo en atravesarla.
También implica preguntarse cuánto tarda una persona que camina, utiliza bicicleta, depende del transporte público o necesita una infraestructura accesible para desplazarse.
Una ciudad puede tener más carriles, puentes y vialidades renovadas y, aun así, mantener recorridos largos o poco accesibles para una parte de su población.
Por eso, quizá la pregunta más importante no sea solamente cuánto tiempo perdemos en el tráfico.
Es si las soluciones que estamos construyendo realmente están recuperando ese tiempo para todos.
Porque mejorar la movilidad no debería significar únicamente conseguir que los automóviles lleguen más rápido.
También debería significar que cualquier persona pueda llegar a su destino de manera segura, accesible y razonable.




