Ciudad de México, 10 de septiembre de 2026.- El senador Agustín Dorantes Lámbarri afirmó que una política social no debe medirse por cuánto dinero reparte o por cuánto crece el padrón de beneficiarios, sino por cuántas personas logra sacar adelante y cuántas familias alcanzan mejores condiciones para construir su propio futuro.
Lo dijo durante la sesión del Senado de la República en la que se evaluó la política social del país, durante la revisión del segundo informe de gobierno a nivel federal.
"Los programas sociales no pertenecen a ningún partido político, ni son un favor del Gobierno. Los programas sociales son derechos financiados con el dinero que pagamos todas y todos. Porque el verdadero éxito de una política social no es que cada vez más personas dependan de un apoyo, por el contrario, que cada vez menos personas lo necesiten, y eso se logra con educación, con salud, con un empleo mejor pagado y formal, que le permita a cualquier persona construir con libertad su propio futuro, un futuro de verdadera prosperidad", declaró Dorantes.
Señaló que los apoyos sociales son importantes y, para muchas familias, indispensables, pero deben representar el piso desde el cual las personas avanzan y no un techo que limite sus aspiraciones.
Para superar la pobreza de fondo, puntualizó, se requiere educación accesible y de calidad, salud y bienestar, empleo formal, y políticas públicas que reduzcan la desigualdad y atiendan primero a quienes enfrentan mayores obstáculos.
Como lo reveló la prueba PISA, destacó, no basta con entregar becas si las escuelas no tienen infraestructura, los maestros no reciben capacitación o los jóvenes terminan sus estudios sin las habilidades necesarias para conseguir un buen empleo.
Tampoco habrá salud, añadió, si una persona no encuentra medicamentos o tratamientos suficientes y a tiempo, ni empleo formal sin mejores condiciones de seguridad social, capacitación y oportunidades para jóvenes, mujeres y emprendedores.
Dorantes cuestionó, ante el pleno del Senado de la República, que el informe presidencial se limite a reportar cuánto dinero se repartió y entre cuántos beneficiarios.
Exigió que se conozca qué cambió realmente en la vida de las personas: cuántos jóvenes continuaron estudiando, cuántos pacientes recibieron sus medicamentos y cuántas personas encontraron un empleo formal, los resultados de una auténtica política social.




