A una década de su muerte, la obra de Severino Salazar sigue vigente

México, 6 Ago (Notimex).- El escritor mexicano Severino Salazar, ganador del Premio "Juan Rulfo" para Primera Novela 1984 con su obra "Donde deben de estar las catedrales", murió hace 10 años, el 7 de agosto de 2005.

Considerado el narrador contemporáneo más importante de su natal Zacatecas, Severino Salazar nació en el municipio de Tepetongo, el 12 de junio de 1947, de acuerdo con la Enciclopedia de la Literatura en México

Estudió letras inglesas en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el posgrado en Swansen, Gales. Se desempeñó como profesor titular de tiempo completo en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

A lo largo de su vida, colaboró en distintas publicaciones, entre las que destacan “Crónica Dominical”, “El Día”, “El Nacional”, “La Jornada”, y “Revista Mexicana de Cultura”.

Además, fue un miembro de la Dictaminadora Académica (1997-1988), y del Consejo Divisional de CSH (1987-1988), jefe del Área de Literatura (1990-1994) y coordinador de inglés (1996-2001) de la UAM Azcapotzalco.

Su obra abarca novelas como “El mundo es un lugar extraño” (1989), “Desiertos intactos” (1990), “La arquera loca” (1992) y “Tres noveletas de amor imposible” (1998).

Mientras que en el género del cuento escribió “Las aguas derramadas” (1986), “Llorar frente al espejo” (1990) y “Cuentos de Navidad” (1997), señala el portal “www.literatura.inba.gob.mx”

También es autor de una antología de la literatura zacatecana titulada “Zacatecas, cielo cruel, tierra colorada: poesía, narrativa, ensayo, teatro” (1868-1992).

Durante su vida publicó en pequeñas editoriales, con mala distribución y poco alcance, sus textos son considerados por la crítica, lo mejor del último cuarto del siglo XX, según el artículo del investigador Antonio Marquet difundido en “www.uam.mx”.

El documento señala que Salazar fue un hombre profundamente religioso y practicante, lector apasionado, con estricta disciplina que se hizo respetar por su inteligencia y vastas lecturas, por su perspicacia y su generosidad.

En su texto Marquet recuerda a Salazar como un hombre apasionado que se entregaba también a la música sacra y compositores como Johann Sebastian Bach, Giuseppe Verdi y Hector Berlioz, pero también a la música popular de los años 60.

Severino Salazar, murió en la Cuidad de México, el 7 de agosto de 2005 a los 58 años de edad.