Chetumal, Quintana Roo, 2 de junio de 2026.- Los autobuses eléctricos Taruk, ensamblados en la planta de DINA en Ciudad Sahagún, Hidalgo, ya circulan en el transporte público de Chetumal, donde Quintana Roo se convirtió en la primera entidad del país en incorporar a su flota el modelo 100% diseñado y fabricado en México.
El nombre Taruk significa "correcaminos" en lengua yaqui y corresponde a un autobús de 9.5 metros pensado para entornos urbanos, con capacidad para 60 pasajeros y una autonomía de hasta 340 kilómetros por carga.
La unidad funciona sin emisiones contaminantes y con un desplazamiento silencioso, gracias a un tren motriz eléctrico desarrollado por la empresa MegaFlux en Iztapalapa, Ciudad de México.
Por qué Quintana Roo apostó por el modelo mexicano
La adquisición se inscribe en el Plan México, la estrategia federal que busca fortalecer la manufactura nacional frente a las importaciones, en su mayoría procedentes de Asia.
El gobierno estatal definió la compra como la primera de su tipo en el país y la presentó como una vía para sostener empleo e industria locales, además de recuperar un servicio que la capital había perdido por más de una década.
El proyecto integró a DINA, armadora histórica con sede en Ciudad Sahagún, y a MegaFlux, responsable del sistema de propulsión, junto con el Conahcyt y universidades como la UNAM y la UAM.
Cerca de 70% de los componentes del vehículo son de origen nacional, una proporción que sus desarrolladores prevén elevar conforme crezca la producción.
Cómo opera el Taruk en Chetumal
Las primeras unidades entraron en pruebas a finales de 2025 y arrancaron operación formal a inicios de 2026, dentro del sistema Tu Ruta Chetumal.
El esquema contempla alrededor de 66 autobuses para la capital quintanarroense, alimentados por una planta fotovoltaica y una electrolinera de uso mixto: carga nocturna para el transporte público y servicio diurno para vehículos particulares.
La apuesta por la electromovilidad no es exclusiva del sureste. En la capital queretana avanza un plan de transporte eléctrico Querétaro para el primer cuadro, con buses eléctricos capitalinos y estacionamientos periféricos para aliviar la presión vehicular en el centro histórico.
Sus impulsores estiman que el costo de operación del Taruk es varias veces menor que el de un autobús diésel, argumento con el que la industria proyecta la sustitución gradual de flotas envejecidas en distintas ciudades del país rumbo a 2040.




