En su caminar de fe hacia el Tepeyac, miles de peregrinos de la Sierra queretana hacen escala en San Juan del Río

Organizados por la Diócesis de Querétaro, los contingentes bajan por la carretera San Juan del Río–Xilitla y convergen en el municipio desde Tequisquiapan y Pedro Escobedo. Al Tepeyac llegarán el próximo domingo alrededor de 80 mil feligreses.

Columnas de peregrinos queretanos caminan hacia San Juan del R\u00edo en su trayecto anual hacia la Bas\u00edlica de Guadalupe en el Tepeyac

Peregrinos de la Sierra de Querétaro confluyen en San Juan del Río durante la peregrinación anual al Tepeyac, julio de 2026.

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San Juan del Río, 20 de julio de 2026.— Hay algo que no cambia en la Sierra de Querétaro cuando llega julio: las comunidades comienzan a vaciarse. Los hombres avisan en el trabajo, las mujeres organizan a los niños, los adultos mayores sacan los huaraches que guardan todo el año.

Y entonces, desde los rincones más apartados de la sierra que conecta por la carretera San Juan del Río–Xilitla con el resto del estado, miles de fieles emprenden un camino de 15 días que tiene un solo destino: postrarse ante la Santísima Virgen de Guadalupe en la Basílica del Tepeyac, en la Ciudad de México.


Columnas de peregrinos queretanos caminan hacia San Juan del R\u00edo en su trayecto anual hacia la Bas\u00edlica de Guadalupe en el Tepeyac Peregrinos de la Sierra de Querétaro confluyen en San Juan del Río durante la peregrinación anual al Tepeyac, julio de 2026. rotativo.com.mx

Este lunes, San Juan del Río es testigo de esa fe en movimiento. Las columnas de hombres, niños y adultos mayores provenientes de la Sierra queretana arriban al municipio repitiendo el mismo ritual que el día anterior vivieron las mujeres: entrar por dos frentes —Tequisquiapan y Pedro Escobedo—, pernoctar en la ciudad y partir de madrugada hacia la carretera federal para internarse en el Estado de México, que representa el tramo medio del peregrinar guadalupano.

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No es un recorrido sencillo. La peregrinación se organiza en dos grandes columnas que, a su vez, se desprenden en cuatro ramificaciones desde distintos puntos de la Sierra. Cada contingente avanza con su propia imagen de la Virgen al frente, con sus cantos, sus rezos y el peso de las promesas que cada peregrino lleva consigo.

El sol, la lluvia, las ampollas en los pies, el frío de las madrugadas en la sierra y el cansancio acumulado de jornada en jornada son parte del sacrificio. Nada de eso, en más de 130 años de tradición ininterrumpida, ha bastado para detener las columnas.

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La parada en San Juan del Río no es solo un descanso logístico. Es el momento en que los contingentes se fusionan, en que la peregrinación adquiere su dimensión plena: mujeres y hombres que durante días han caminado por rutas separadas convergen en el mismo municipio para salir juntos al día siguiente muy temprano, unidos ya en una sola corriente de fe que avanzará por la carretera federal hasta el Estado de México.

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El trasfondo de cada paso es profundamente personal. Los peregrinos cargan con sus propias historias: el enfermo que sanó, el trabajo que llegó cuando ya no había esperanza, la paz que volvió a una familia rota, el milagro que nadie en el mundo de afuera entendería pero que cada peregrino sabe exactamente cuándo y cómo ocurrió.

Esas historias son el verdadero combustible de la romería guadalupana queretana, una de las expresiones de fe más masivas y sostenidas del centro del país.

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Al final del recorrido, cuando los contingentes lleguen el próximo domingo al Cerro del Tepeyac, serán alrededor de 80 mil feligreses los que se postraran ante la Virgen Morena, según estimaciones de los organizadores.

Ochenta mil personas que bajaron de la Sierra, cruzaron San Juan del Río, atravesaron el Estado de México y completaron a pie un trayecto que la mayoría de los mexicanos recorre sin pensarlo en automóvil en pocas horas.

Columnas de peregrinos queretanos caminan hacia San Juan del R\u00edo en su trayecto anual hacia la Bas\u00edlica de Guadalupe en el Tepeyac Peregrinos de la Sierra de Quer\u00e9taro confluyen en San Juan del R\u00edo durante la peregrinaci\u00f3n anual al Tepeyac, julio de 2026. rotativo.com.mx

La Diócesis de Querétaro coordina el operativo de cada edición junto con la Directiva Diocesana de la Peregrinación a Pie al Tepeyac, que organiza la logística de las columnas, los puntos de pernocta y el acompañamiento a los contingentes durante todo el recorrido.