Monterrey, Nuevo León, 13 de julio de 2026.- Una reconstrucción facial realizada en tres etapas permitió a Ángel Abraham, de 29 años, recuperar funciones esenciales como respirar y masticar, afectadas desde su nacimiento por una severa malformación congénita.
El tratamiento fue desarrollado por especialistas de la Unidad Médica de Alta Especialidad Hospital de Traumatología y Ortopedia No. 21 del Centro Médico Nacional del Noreste, perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social.
Ángel nació con una alteración en el desarrollo de los huesos faciales que impidió el crecimiento adecuado del tercio medio del rostro. Al mismo tiempo, su mandíbula presentó un crecimiento excesivo y una desviación lateral.
Las secuelas de una fractura nasal sufrida durante su infancia agravaron su condición, pues comprometieron la vía respiratoria, la mordida y la funcionalidad de la boca.
Durante más de 25 años también enfrentó rechazo, discriminación y afectaciones emocionales relacionadas con su apariencia física, además de dificultades para hablar, alimentarse y respirar.
El paciente recibió inicialmente atención en la Unidad de Medicina Familiar No. 20 de Ciudad Juárez, Chihuahua, desde donde fue referido al hospital de alta especialidad ubicado en Monterrey.
Reconstrucción facial planeada con modelos 3D
El equipo encabezado por la doctora Liliana Gómez Rodríguez, especialista en Cirugía Maxilofacial, realizó estudios clínicos, tomografías, fotografías y registros de mordida para determinar el procedimiento.
Los médicos también utilizaron modelos tridimensionales impresos en 3D para planear los cortes y movimientos de las estructuras óseas antes de ingresar al quirófano.
La primera intervención consistió en avanzar aproximadamente un centímetro el tercio medio del rostro mediante osteotomías de precisión ejecutadas con tecnología ultrasónica.
En una segunda operación, los especialistas corrigieron la posición de la mandíbula para mejorar la mordida y la alineación dental. El procedimiento se complementó con injertos de grasa obtenidos del propio paciente para recuperar volumen y simetría.
La última etapa incluyó una rinoplastia reconstructiva con cartílago costal de Ángel Abraham, además de ajustes destinados a mejorar el contorno facial.
En los procedimientos participaron la doctora Liliana Gómez Rodríguez y el doctor Gustavo Pacheco Rubio, especialistas en Cirugía Maxilofacial, así como el doctor Edgar García Álvarez, especialista en Cirugía Plástica y Reconstructiva.
La intervención se suma a otros procedimientos de alta complejidad desarrollados por el Seguro Social, como la incorporación de cirugía robótica en hospitales especializados del IMSS, tecnología destinada a reducir complicaciones y tiempos de hospitalización.
El Instituto también ha realizado tratamientos reconstructivos para pacientes con lesiones graves, entre ellos la aplicación de injertos cutáneos avanzados en un hospital del IMSS en Chiapas.
“Seguiría igual o quizá ya no estaría aquí”
Después de las operaciones, Ángel Abraham inició una nueva etapa con mayor confianza y mejores condiciones para realizar actividades cotidianas.
“Si no hubiera sido por ellos, seguiría igual o quizá ya no estaría aquí”, expresó al agradecer al personal que participó en su atención.
Su madre, María de los Ángeles, recordó que durante años su hijo tuvo problemas para hablar, comer y respirar, además de enfrentar el estigma social provocado por su condición.
La reconstrucción no solo modificó la estructura del rostro: permitió mejorar la vía respiratoria, la masticación, la alineación dental y la calidad de vida del paciente. El caso también fue difundido por medios y canales institucionales en Nuevo León.




