Washington, Estados Unidos, 4 de noviembre de 2026.- Los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones legislativas de medio mandato y aspiran a un resultado histórico, con victorias en bastiones que durante años fueron republicanos. Los analistas hablan de una “derrota aplastante” para el partido del presidente Donald Trump.
Trump no lo ve así.
“No lo considero un revés para mí”, sostuvo en una entrevista telefónica en directo. Para sostenerlo recurrió a la economía: su gobierno, dijo, ha tenido “los dos mejores años en la historia de la presidencia” en ese terreno y en todo lo que ha hecho.
La votación llegó como un referendo a casi dos años de gestión y define la segunda mitad de su mandato. Se renovaban los 435 puestos de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 escaños del Senado.
El nombre del presidente no figuraba en la boleta, pero la economía, los altos precios y la guerra en Irán estaban entre las preocupaciones del electorado, y el conteo dejó a Trump y a sus aliados del lado perdedor.
Trump habló del resultado en dos tonos. En el primero admitió sorpresa: reconoció que los demócratas “hicieron un buen trabajo”, dijo estar “un poco sorprendido” y explicó que había visto mítines muy multitudinarios y percibía un ambiente particular.
En el segundo abrió la puerta a la oposición. Afirmó que hay “muchas, muchísimas cuestiones” en las que puede colaborar con los demócratas en el Congreso, descartó cambios en su gabinete y, en declaraciones a un diario estadounidense, aseguró estar “absolutamente dispuesto a aceptarlos”. Añadió que “probablemente” encontrarán una solución.
A la vez, en Truth Social, publicó la foto de una gorra roja, del tipo que suele llevar su eslogan “Make America Great Again”, con la palabra “VETO” estampada. Es una aparente referencia a su facultad de bloquear leyes en un Congreso que quedó en manos demócratas.
La responsabilidad del resultado, en su versión, recae en los candidatos de su partido. “Pensé que les iría mejor”, dijo, hablando de ellos en tercera persona. “No inspiraron a la gente a salir a votar. Y yo no estaba en las papeletas. Si hubiera estado, habrían salido”. Reconoció que los elevados precios de la gasolina influyeron.
De haber estado él en la boleta, afirmó, los republicanos “¡habrían ganado por una victoria aplastante!”.
Varios de los que perdieron habían sido elegidos personalmente por Trump, en algunos casos pese a las objeciones de otros republicanos: Ken Paxton en Texas, Michael Whatley en Carolina del Norte y Mike Collins en Georgia.
Con Greg Abbott fue más directo. El gobernador perdió la contienda por la gubernatura de Texas ante la demócrata Gina Hinojosa, y Trump escribió en Truth Social que no habría perdido si “no se hubiera convertido en un ‘RINO’ en los últimos seis meses”, acrónimo de “Republican in Name Only”: republicano solo de nombre.
Dentro del partido, el balance no coincide con el del presidente. Algunas figuras destacadas ya señalan a los funcionarios que lo empujaron a iniciar una guerra con Irán. Otras sostienen que el responsable de los problemas republicanos es el propio Trump.
El comentarista conservador Ben Shapiro lo planteó en su pódcast: el presidente dijo, antes de las elecciones, que estas serían un referéndum sobre su persona, y actuó como si estuviera en la boleta. “Creo que, en cierto modo, el presidente sí estaba en la boleta”, señaló.
Esa campaña terminó con Trump recorriendo estados de tendencia republicana para pedir a sus seguidores que se dispusieran a “imaginar que yo también aparezco en la papeleta”.




