Querétaro, 19 de octubre de 2026.— El Partido Acción Nacional está por entrar en una etapa decisiva de su preparación rumbo a las elecciones de 2027. Después de meses de aspiraciones, negociaciones y movimientos políticos, todo apunta a que el gobernador Mauricio Kuri González habría logrado construir un acuerdo entre los principales grupos del panismo queretano, con Felipe Fernando Macías Olvera, mejor conocido como Felifer Macías, en el centro de la estrategia estatal.
De acuerdo con información proporcionada por fuentes cercanas al proceso interno, el próximo domingo 25 de octubre podría celebrarse un encuentro en el Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez, donde se presentarían las coordinaciones políticas con las que Acción Nacional comenzaría a organizar su estructura territorial.
En ese escenario, Felifer Macías asumiría la coordinación estatal; el senador Agustín Dorantes Lámbarri tendría bajo su responsabilidad la coordinación política del municipio de Querétaro; mientras que en Corregidora, El Marqués y Huimilpan se perfilaría la continuidad de sus actuales presidentes municipales, con miras a buscar la reelección.
Para San Juan del Río, el nombre que aparece en las negociaciones es el de Tania Ruiz Castro.
El encuentro contaría, según las mismas fuentes, con la presencia de Mauricio Kuri y del dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, quien participaría en la presentación de los acuerdos.
Hasta ahora, estas designaciones no constituyen nombramientos oficialmente confirmados. Sin embargo, la distribución de responsabilidades que se anticipa permite observar la ruta política que el PAN pretende construir.
Y, sobre todo, revela la importancia de la negociación encabezada por el gobernador.
Felifer Macías, al centro de la sucesión
La principal definición sería la coordinación estatal para Felifer Macías.
De concretarse, el actual presidente municipal de Querétaro ocuparía una posición de especial relevancia dentro de la estructura encargada de preparar al PAN para la elección de gobernador de 2027.
Conviene precisar que una coordinación política no equivale a una candidatura. Los procedimientos internos del partido y las disposiciones electorales tendrán que cumplirse en su momento.
Pero tampoco puede ignorarse el significado político de una responsabilidad de esta naturaleza.
Quien coordina una estructura estatal tiene la posibilidad de dialogar con las dirigencias municipales, participar en la construcción de acuerdos y fortalecer su presencia entre los distintos grupos del partido.
Para Felifer, esa responsabilidad representaría una oportunidad, pero también una prueba.
Hasta ahora, su actividad política ha estado concentrada principalmente en la capital. Una coordinación estatal le exigiría ampliar su interlocución hacia municipios con realidades sociales, económicas y políticas diferentes.
Además, tendría que demostrar capacidad para conducir un proyecto compartido con figuras que también han construido trayectorias y mantienen aspiraciones propias.
La verdadera dificultad no estaría en recibir el nombramiento, sino en conseguir que los distintos liderazgos acepten una conducción común sin interpretar el acuerdo como una renuncia definitiva a sus posibilidades políticas.
Porque en las sucesiones partidistas los acuerdos suelen ser más sencillos mientras todos conservan expectativas.
La prueba llega cuando comienzan las definiciones.
Agustín Dorantes y el municipio de Querétaro
Otro de los movimientos relevantes sería la incorporación del senador Agustín Dorantes Lámbarri como coordinador político del municipio de Querétaro.
Dorantes es uno de los cuadros panistas que ha mantenido presencia en la discusión sobre la sucesión estatal. Por ello, su participación en un esquema encabezado por Felifer Macías tendría un significado que va más allá de la distribución de responsabilidades territoriales.
El acuerdo permitiría mantenerlo dentro de la organización política del partido y conservar su interlocución con los grupos que participan en la construcción del proyecto electoral.
También colocaría a la capital en una posición central dentro de la estrategia panista.
Querétaro es el municipio con mayor peso político y poblacional del estado. Lo que ocurra en la capital tendrá repercusiones sobre la competencia estatal, tanto por su número de electores como por la influencia de sus debates públicos.
Sin embargo, la designación de un coordinador no resolvería por sí sola las aspiraciones que existen alrededor de las futuras candidaturas.
La participación de Dorantes tendría que entenderse como parte de un acuerdo político en construcción, no como una definición definitiva sobre su futuro electoral.
Tres alcaldes ante la posibilidad de reelegirse
En Corregidora, El Marqués y Huimilpan, el panorama sería diferente.
Josué David Guerrero Trápala, conocido como Chepe Guerrero; Rodrigo Monsalvo Castelán y Jairo Morales Martínez, respectivamente, estarían considerados para buscar un segundo periodo al frente de sus gobiernos municipales.
La decisión tendría una lógica política: evitar nuevas disputas internas por esas presidencias municipales y permitir que los actuales alcaldes den continuidad a sus proyectos, siempre que obtengan las candidaturas correspondientes.
Pero aquí aparece una cuestión que el PAN no debería pasar por alto.
La posibilidad de reelegirse no significa que los alcaldes tengan asegurado el derecho político a gobernar otros tres años. Tendrán que demostrar que su primer periodo produjo resultados y que existen razones suficientes para solicitar nuevamente la confianza de los ciudadanos.
En una elección de continuidad, el discurso cambia.
Quien busca por primera vez una presidencia municipal puede presentar propuestas, compromisos y proyectos. Quien pretende reelegirse tiene, además, la obligación de rendir cuentas sobre lo que hizo durante su administración.
Chepe Guerrero, Rodrigo Monsalvo y Jairo Morales tendrán que presentar un balance claro de sus respectivos gobiernos.
No bastará con enumerar obras públicas, programas sociales o inversiones. También deberán explicar qué compromisos cumplieron, cuáles siguen pendientes y qué resultados concretos han obtenido en seguridad, servicios públicos, infraestructura, movilidad y atención a las necesidades de la población.
Cada municipio tiene condiciones distintas.
Corregidora enfrenta los retos derivados de su crecimiento urbano y de la demanda de servicios e infraestructura.
El Marqués vive una dinámica de expansión habitacional, industrial y poblacional que exige planeación y capacidad de respuesta.
Huimilpan, por su parte, presenta necesidades relacionadas con la atención a sus comunidades, la conectividad, los servicios básicos y el desarrollo de su territorio.
Por ello, la evaluación de los tres gobiernos no puede hacerse con una misma medida ni mediante un discurso partidista uniforme.
Cada alcalde tendrá que responder por los compromisos adquiridos con sus propios ciudadanos.
El respaldo de Mauricio Kuri y los acuerdos internos de Acción Nacional podrían facilitar el camino hacia una eventual candidatura, pero no sustituyen la evaluación pública de las administraciones municipales.
La reelección, si se concreta como opción electoral, tendría que convertirse en un ejercicio de rendición de cuentas.
Los ciudadanos ya conocen a sus presidentes municipales. Han tenido oportunidad de observar sus decisiones, sus prioridades y su manera de gobernar.
Ahora corresponderá a los alcaldes explicar por qué consideran necesario un segundo periodo y qué asuntos pendientes podrían resolver durante otros tres años.
El partido puede respaldar su continuidad; quienes deberán decidir si la merecen serán los electores.
Esa distinción es fundamental para evitar que un acuerdo político sea interpretado como una garantía de permanencia en el poder.
Tania Ruiz y la importancia de San Juan del Río
En San Juan del Río, el nombre que se menciona para asumir la coordinación política es el de Tania Ruiz Castro.
Su eventual incorporación tendría un significado particular porque San Juan del Río representa una de las plazas electorales más importantes de Querétaro.
No solamente por su población y actividad económica, sino por la diversidad de sectores sociales, empresariales, rurales y urbanos que conviven en el municipio.
La competencia política en San Juan del Río requiere presencia territorial, organización y conocimiento de las distintas comunidades.
Para el PAN, contar con una coordinación que permita integrar a sus grupos internos sería parte de la preparación hacia 2027.
Pero también tendría que evitarse que esa responsabilidad sea entendida desde ahora como una candidatura definida.
En el municipio existen procesos políticos y aspiraciones que deberán resolverse conforme avance el calendario electoral.
La eventual participación de Tania Ruiz mostraría la intención de incorporar a una figura con trayectoria y conocimiento de la vida política sanjuanense a la reorganización del partido.
Lo importante será conocer qué responsabilidades concretas tendría, cómo se articularía con la dirigencia municipal y qué papel desempeñaría frente a los distintos grupos panistas.
San Juan del Río no es una plaza que pueda atenderse únicamente desde las decisiones tomadas en la capital del estado.
Su peso electoral exige una estrategia propia.
¿Qué papel tendría Luis Nava?
Dentro de las conversaciones también aparece el nombre de Luis Bernardo Nava Guerrero.
Una de las posibilidades que se mencionan es que el exalcalde de Querétaro participe en la coordinación de las campañas para las diputaciones locales.
Se trata de una alternativa que, de acuerdo con la información disponible, todavía tendría que definirse.
La eventual incorporación de Nava permitiría sumar experiencia política y conocimiento de las estructuras electorales a la organización del partido.
Además, enviaría una señal hacia los grupos que han participado en administraciones anteriores y que mantienen presencia dentro del panismo.
En una negociación de esta naturaleza, el desafío no consiste solamente en distribuir responsabilidades entre los aspirantes más visibles.
También es necesario integrar a quienes conservan relaciones políticas, experiencia administrativa y capacidad de interlocución con distintas corrientes.
De confirmarse su participación, Nava formaría parte de ese esfuerzo.
Mauricio Kuri y la negociación de la unidad
La figura central de esta operación política sería Mauricio Kuri.
El gobernador conoce las ventajas que representa para Acción Nacional mantener una estructura organizada en Querétaro, pero también los riesgos de permitir que la competencia interna se convierta en una confrontación entre grupos.
La sucesión gubernamental suele ser uno de los momentos más delicados para cualquier partido en el poder.
A medida que se acerca la elección, las aspiraciones personales adquieren mayor intensidad y los acuerdos que parecían firmes comienzan a ponerse a prueba.
En Querétaro, el PAN cuenta con diversos liderazgos que han construido sus propias trayectorias.
Esa pluralidad puede convertirse en una fortaleza cuando existe capacidad de negociación, pero también puede generar tensiones cuando varios actores buscan encabezar un mismo proyecto.
Por eso, el acuerdo que se anticipa para el próximo domingo tendría un alcance mayor que la simple presentación de coordinadores.
Sería un intento por establecer reglas políticas de convivencia entre los principales grupos panistas antes de que comiencen las definiciones formales de candidaturas.
La operación también permitiría distribuir responsabilidades entre quienes podrían participar en distintos niveles de la contienda electoral.
Felifer Macías quedaría al frente de la coordinación estatal; Agustín Dorantes tendría un papel relevante en la capital; tres alcaldes estarían encaminados hacia la posibilidad de buscar su reelección; Tania Ruiz participaría en San Juan del Río; y Luis Nava podría incorporarse a la organización de las campañas legislativas.
Sobre el papel, el esquema permitiría integrar a varios de los principales actores del partido.
Pero los acuerdos políticos no deben confundirse con compromisos inalterables.
Cada uno de los involucrados tiene intereses, proyectos y relaciones propias.
La capacidad de Mauricio Kuri para mantenerlos dentro de una misma estrategia tendrá que observarse conforme avance el proceso sucesorio.
Porque la unidad no se demuestra únicamente cuando se anuncia un acuerdo.
Se demuestra cuando llegan las decisiones difíciles.
El PAN no puede perder de vista a Morena
Mientras Acción Nacional organiza sus estructuras, Morena también forma parte de la disputa política que se aproxima en Querétaro.
El partido oficialista a nivel federal buscará ampliar su presencia electoral en el estado y construir una propuesta para competir por la gubernatura en 2027.
En ese escenario aparecen distintos liderazgos, entre ellos Santiago Nieto Castillo, cuya actividad política mantiene atención sobre los movimientos de Morena en la entidad.
Eso no significa que exista una candidatura formalmente definida ni que el proceso interno de ese partido esté resuelto.
Significa que el PAN no puede concentrarse exclusivamente en sus negociaciones internas y perder de vista la competencia que enfrentará.
Tampoco debería asumir que los acuerdos entre sus dirigentes serán suficientes para conservar el gobierno estatal.
Los ciudadanos evaluarán propuestas, trayectorias y resultados.
La seguridad, la disponibilidad de agua, la movilidad, el crecimiento urbano, los servicios públicos y las oportunidades económicas seguirán formando parte de las preocupaciones que tendrán que atender quienes aspiren a gobernar Querétaro.
El PAN necesitará explicar qué propone para los próximos años, más allá de quién encabece su candidatura.
Y los alcaldes que pretendan reelegirse tendrán que responder, además, por el desempeño de sus administraciones.
Los acuerdos partidistas son importantes para organizar una elección, pero no sustituyen el debate público sobre los resultados de gobierno.
Una fotografía no garantiza la unidad
El encuentro previsto para el domingo 25 de octubre, si finalmente se realiza en los términos anticipados, podría dejar una imagen políticamente significativa: los principales liderazgos del PAN reunidos alrededor de una misma estrategia.
Esa fotografía tendría valor como mensaje interno.
Mostraría la intención de reducir las diferencias y establecer una ruta compartida hacia 2027.
Pero una fotografía no garantiza que las aspiraciones personales desaparezcan ni que los compromisos sobrevivan a todas las etapas del proceso electoral.
El verdadero alcance del acuerdo dependerá de su cumplimiento.
También dependerá de la capacidad de los dirigentes para evitar que las coordinaciones se conviertan en espacios de confrontación anticipada por las candidaturas.
Felifer Macías tendría una responsabilidad especial en ese terreno.
Si asume la coordinación estatal, deberá demostrar que puede dialogar con todos los grupos y que su conducción no estará limitada a quienes respaldan su proyecto personal.
Agustín Dorantes, por su parte, tendría que definir cómo ejercer una responsabilidad municipal dentro de un escenario donde las aspiraciones estatales todavía forman parte de la discusión.
Y los alcaldes de Corregidora, El Marqués y Huimilpan deberán concentrarse en una tarea que no puede resolverse mediante acuerdos partidistas: presentar resultados verificables de sus gobiernos.
Porque la unidad política puede construirse entre dirigentes, pero la confianza ciudadana tiene que ganarse con hechos.
El desafío comienza después del acuerdo
Si las designaciones previstas se concretan, el PAN habrá dado un paso para ordenar su estructura rumbo a las elecciones de 2027.
Mauricio Kuri habría conseguido reunir a distintos liderazgos alrededor de una distribución de responsabilidades que busca reducir las disputas internas.
Felifer Macías ocuparía el centro de la estrategia estatal y los principales municipios quedarían incorporados a un mismo esquema de organización política.
Sin embargo, sería prematuro interpretar ese movimiento como una sucesión resuelta.
Todavía faltarán los procedimientos internos, las candidaturas formales, las campañas y, finalmente, la decisión de los ciudadanos.
También faltará conocer si los acuerdos anunciados se mantienen cuando comiencen las definiciones que inevitablemente dejarán satisfechos a unos y contrariados a otros.
En Corregidora, El Marqués y Huimilpan habrá una prueba adicional.
Sus alcaldes no podrán limitarse a invocar la continuidad como argumento político. Tendrán que acreditar con resultados qué hicieron durante su primer periodo y explicar qué justificaría solicitar otro mandato.
Esa exigencia debería aplicarse a cualquier gobernante que aspire a permanecer en el cargo, independientemente de su partido.
El próximo domingo podría representar el inicio de una nueva etapa para Acción Nacional en Querétaro.
Pero el desafío de Mauricio Kuri no será solamente conseguir que sus principales liderazgos aparezcan juntos en un acto político.
Será mantener los acuerdos cuando llegue el momento de definir las candidaturas y conseguir que la discusión electoral no se reduzca al reparto de posiciones.
Porque el PAN puede acordar quiénes encabezarán su estrategia rumbo a 2027, pero no puede decidir por adelantado la evaluación que los ciudadanos harán de sus gobiernos.
La unidad podrá anunciarse el domingo. Los resultados tendrán que demostrarse durante el proceso electoral. Y la última palabra, como siempre, estará en las urnas.




