Ciudad de México, 28 de agosto de 2026.- María de la Luz Carmona Guido, "Luchita", era la única "Voluntaria Diamante" a nivel nacional dentro del Voluntariado del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la distinción de mayor experiencia dentro de ese organismo. Murió la madrugada del jueves 27 de agosto a los 82 años, a causa de un infarto.
Ingresó al Voluntariado del IMSS en 1984 y acumuló 42 años de trayectoria altruista. A lo largo de ese tiempo ocupó cargos como tesorera, coordinadora, delegada voluntaria y tallerista. Recorrió el país visitando pacientes hospitalizados e impartiendo talleres de elaboración de artesanías y contra las adicciones, tanto en comunidades rurales como en reclusorios.
"Ayudar, siempre me ha gustado ayudar, a lo que se pueda ayudar. Entré con miedo porque era una cosa nueva para mí y me fui acoplando poco a poco con las compañeras y a los dos meses ya era tesorera del Hospital de Especialidades del Centro Médico Siglo XXI, el primer hospital donde participé", relató Luchita en una entrevista concedida desde la sede del Voluntariado del IMSS en Ciudad de México.
Su colaboración más reciente fue en el programa Soy Rosa IMSS, donde ayudaba en la elaboración de prótesis mamarias para pacientes con cáncer de mama. Era licenciada en Contaduría, aunque también estudió Psicología, Tanatología, macramé y baile, disciplinas que empleaba en beneficio de las personas a las que atendía.
El Voluntariado del IMSS, organismo encargado de fomentar el bienestar de pacientes hospitalizados y familiares cuidadores mediante programas sociales, es dirigido actualmente por la doctora Alejandra Aburto de Robledo.
"Estoy muy contenta y voy a seguir hasta que el de allá arriba nos diga hasta aquí llegaste, hasta aquí llegué. Ese es mi modo de pensar", decía Luchita como filosofía de vida.
A las nuevas generaciones de voluntarias les insistía en llevar a su máxima expresión los valores del organismo: compromiso, honestidad, solidaridad, equidad, vocación y empatía. "Sean responsables, trabajen en equipo, con respeto, ayuden y ayúdense", les decía.
"Yo nací en el Instituto Mexicano del Seguro Social y me voy a morir en el Instituto Mexicano del Seguro Social, qué puedo decir. El Instituto se inauguró en 1943, yo nací en 1944. Entonces para mí es todo", dijo en esa misma entrevista.
Le sobreviven su hija y sus dos nietos. El IMSS reconoció públicamente su legado, solidaridad, empatía y vocación de servicio.




