Buenos Aires, 9 Sep (Notimex).- Nicolás del Caño, el candidato presidencial más joven de Argentina, confía en fortalecer la presencia e influencia política de la izquierda en las elecciones de octubre para resistir el ajuste que puede provocar la crisis económica mundial.
“Los otros candidatos van a devaluar, a afectar a los trabajadores, a endeudar al país, y ya sabemos que la deuda externa es un mecanismo de sometimiento”, advirtió Del Caño en entrevista con Notimex, cuando faltan sólo siete semanas para los comicios presidenciales a celebrarse el 25 de octubre próximo.
El candidato expuso sus propuestas mientras tomaba el tradicional mate argentino en la oficina de la Cámara de Diputados que ocupa desde 2013, año en el que ganó una curul que le permitió comenzar a sobresalir en la política nacional.
Su crecimiento político tuvo un punto culminante el pasado 9 de agosto, día en el que se realizaron las elecciones primarias de candidatos presidenciales que él le ganó, de manera sorpresiva, al legendario dirigente de izquierda Jorge Altamira.
Fue una competencia simbólica, generacional, ya que los 73 años de Altamira y su añejo historial de postulaciones presidenciales en las que apenas si arañaba un puñado de votos, contrastaron con la renovación que ofrecía Del Caño, un sociólogo de 35 años de edad, nacido en la provincia de Córdoba.
Del Caño ganó la candidatura del Frente de Izquierda con el 51 por ciento de los votos y comenzó entonces una intensa campaña para diferenciarse de los candidatos que lideran la contienda: el oficialista Daniel Scioli, representante del kirchnerismo; y los opositores Mauricio Macri y Sergio Massa.
“Tenemos que denunciar a los candidatos del ajuste, focalizarnos en fortalecer a los candidatos de izquierda, llegar a miles de trabajadores, mejorar nuestro conocimiento público”, dijo a sabiendas de que los partidos de izquierda siempre han tenido un papel marginal en las elecciones de este país.
Agregó que el escenario internacional no es el mejor para los trabajadores, con los “cimbronazos” provocados por la devaluación de China, la caída de las bolsas de valores y la expectativa de un menor crecimiento de la economía mundial.
La alternativa de los gobiernos tradicionales siempre es el ajuste, insiste, lo que se traduce en reducción de gasto del Estado, sobre todo en materia de salarios, pensiones y prestaciones sociales, lo que a su vez provoca aumento de la pobreza y el desempleo.
“En esta nueva fase de la crisis capitalista nuestra propuesta empieza con medidas como un plan de emergencia que incluya la nacionalización de la banca y el comercio exterior para terminar con la fuga de capitales”, afirmó.
Lo prioritario es incrementar el salario de los trabajadores, ya que el 50 por ciento de ellos no alcanza a cubrir el costo de la canasta familiar, y poner en marcha un plan de obra pública y vivienda para terminar con el déficit en este rubro, añadió.
Con miras a las elecciones del 25 de octubre próximo, Del Caño aspira a que el Frente de Izquierda aumente su bancada en el Congreso nacional, que en la actualidad es de tres diputaciones, y de las ocho legislaturas locales en donde ya ocupan espacios.
Para lograrlo, confía en que la ciudadanía valorará la coherencia que la izquierda demostró al no aliarse con el kirchnerismo, pese a que levantó algunas de sus principales banderas, como la lucha por los derechos humanos, pero tampoco con las patronales agrarias ni otros sectores de la oligarquía.
“Los otros candidatos van a devaluar, a afectar a los trabajadores, a endeudar al país, y ya sabemos que la deuda externa es un mecanismo de sometimiento”, advirtió Del Caño en entrevista con Notimex, cuando faltan sólo siete semanas para los comicios presidenciales a celebrarse el 25 de octubre próximo.
El candidato expuso sus propuestas mientras tomaba el tradicional mate argentino en la oficina de la Cámara de Diputados que ocupa desde 2013, año en el que ganó una curul que le permitió comenzar a sobresalir en la política nacional.
Su crecimiento político tuvo un punto culminante el pasado 9 de agosto, día en el que se realizaron las elecciones primarias de candidatos presidenciales que él le ganó, de manera sorpresiva, al legendario dirigente de izquierda Jorge Altamira.
Fue una competencia simbólica, generacional, ya que los 73 años de Altamira y su añejo historial de postulaciones presidenciales en las que apenas si arañaba un puñado de votos, contrastaron con la renovación que ofrecía Del Caño, un sociólogo de 35 años de edad, nacido en la provincia de Córdoba.
Del Caño ganó la candidatura del Frente de Izquierda con el 51 por ciento de los votos y comenzó entonces una intensa campaña para diferenciarse de los candidatos que lideran la contienda: el oficialista Daniel Scioli, representante del kirchnerismo; y los opositores Mauricio Macri y Sergio Massa.
“Tenemos que denunciar a los candidatos del ajuste, focalizarnos en fortalecer a los candidatos de izquierda, llegar a miles de trabajadores, mejorar nuestro conocimiento público”, dijo a sabiendas de que los partidos de izquierda siempre han tenido un papel marginal en las elecciones de este país.
Agregó que el escenario internacional no es el mejor para los trabajadores, con los “cimbronazos” provocados por la devaluación de China, la caída de las bolsas de valores y la expectativa de un menor crecimiento de la economía mundial.
La alternativa de los gobiernos tradicionales siempre es el ajuste, insiste, lo que se traduce en reducción de gasto del Estado, sobre todo en materia de salarios, pensiones y prestaciones sociales, lo que a su vez provoca aumento de la pobreza y el desempleo.
“En esta nueva fase de la crisis capitalista nuestra propuesta empieza con medidas como un plan de emergencia que incluya la nacionalización de la banca y el comercio exterior para terminar con la fuga de capitales”, afirmó.
Lo prioritario es incrementar el salario de los trabajadores, ya que el 50 por ciento de ellos no alcanza a cubrir el costo de la canasta familiar, y poner en marcha un plan de obra pública y vivienda para terminar con el déficit en este rubro, añadió.
Con miras a las elecciones del 25 de octubre próximo, Del Caño aspira a que el Frente de Izquierda aumente su bancada en el Congreso nacional, que en la actualidad es de tres diputaciones, y de las ocho legislaturas locales en donde ya ocupan espacios.
Para lograrlo, confía en que la ciudadanía valorará la coherencia que la izquierda demostró al no aliarse con el kirchnerismo, pese a que levantó algunas de sus principales banderas, como la lucha por los derechos humanos, pero tampoco con las patronales agrarias ni otros sectores de la oligarquía.




