Muertes en acciones de policía cuestiona política en favelas de Río

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Río de Janeiro, 7 Abr 15 (Notimex).- La muerte de cuatro personas durante una incursión policial en una favela de Río de Janeiro, reabrió el debate por la brutalidad de las fuerzas del orden en comunidades desfavorecidas de la ciudad, la cual celebrará los Juegos Olímpicos.

Durante la incursión murió el pequeño Eduardo de Jesús Ferreira el pasado jueves, mientras jugaba en la puerta de su casa en el complejo de Alemao.

Este hecho provocó indignación entre los habitantes de ese conjunto de favelas que se extiende por el norte de la capital fluminense y donde viven unas 70 mil personas.

Los habitantes acusan a las fuerzas del orden, que realizaba una operación supuestamente contra el tráfico de drogas, de disparar a discreción en la favela pese a la presencia de civiles inocentes, una acusación recurrente contra la policía militar de Río de Janeiro, una de las más letales del mundo.

“La policía fue truculenta, siempre actuó de forma truculenta en el Alemao. Nunca fuimos amenazados por los bandidos, sino por la policía. Soldados desentrenados salen disparando a quien esté delante suyo, sin preguntar”, dijo el padre de Eduardo, José María Ferreira, durante los funerales del pequeño.

La víspera, una mujer de 40 años murió en su casa como consecuencia de una bala perdida durante un supuesto tiroteo entre la policía y traficantes en esta favela donde, pese a la ocupación permanente de la policía desde 2012 con cuatro bases fijas dentro de la región, los enfrentamientos armados y el tráfico de droga son recurrentes.

Las autoridades de Río de Janeiro pusieron en marcha en diciembre de 2008 un plan para “ocupar” favelas estratégicas de la ciudad, expulsar a los traficantes y practicar una política de cercanía entre las fuerzas del orden estacionadas y la población.

Desde entonces, ya son 38 las comunidades fluminense que cuentan con presencia permanente y bases de Unidades de Policía Pacificadora (UPP).

Aunque en un primer momento se logró reducir la criminalidad, el modelo de “pacificación” de las favelas de Río de Janeiro, que Brasil quiere extender a otras ciudades del país, está ahora en el centro de una gran controversia por el alto número de civiles inocentes muertos en operaciones policiales y por la falta de servicios sociales.

El número de muertos en operaciones policiales en Río de Janeiro aumentó en 2014 un 40 por ciento respecto a 2013, y el año pasado fueron 582 víctimas mortales en incursiones policiales en la ciudad, según datos públicos que algunos expertos estiman menores a los reales.

“La UPP tenía en un inicio una perspectiva innovadora que rompía con la lógica de la guerra en las favelas y trataba de dar una vertiente social a la llegada policial”, dijo a Notimex, Raquel Villadino, de la organización no gubernamental Observatorio de las Favelas.

“Pero lo que hemos visto es un control militar de la vida cotidiana de los habitantes de la favela”, indicó Villadino.

“Uno de los principales problemas de la política de las UPP es la violación a los derechos de los ciudadanos en las operaciones policiales en la favela”, agregó.

Testimonios obtenidos por Notimex en una decena de favelas de Río de Janeiro –desde habitantes a policías y expertos- indican que, lejos de crear un clima de armonía social, la ocupación de las favelas por la policía es percibida con hostilidad, debido a los excesos con que actúa en una ciudad que en menos de 500 días celebrará los Juegos Olímpicos.