Londres, 21 Nov (Notimex).- El presidente afgano Hamid Karzai abrió hoy los trabajos de la Loya Jirga en la que apoyó el Acuerdo Bilateral de Seguridad (ABS) con Estados Unidos, que mantiene la presencia militar estadunidense en ese país.
En el inicio de los cuatro días de la asamblea de dos mil 500 jefes tribales, notables y políticos, el mandatario los instó a aprobar el documento por "la prosperidad futura" de Afganistán.
El ABS fuer anunciado la víspera por el secretario estadunidense de Estado John Kerry, y da al país islámico la oportunidad de seguir adelante después de más de 30 años de guerra, afirmó el mandatario.
"Este acuerdo nos proporciona un período de transición para alcanzar la estabilidad en los próximos diez años", dijo sobre el ABS que debe ser aprobado por el parlamento y la Loya Jirga, reportó la agencia afgana de noticias PAN (Pajhwok Afghan News).
El acuerdo fija que entre 10 mil y 15 mil soldados en su mayoría estadunidenses, una quinta parte de los que llegaron a ese país desde fines de 2001, permanecerán en Afganistán más allá de 2014, fecha del retiro formal de todas las tropas extranjeras.
Aclaró que en ese contingente habrá fuerzas de otros países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de "otras naciones musulmanas".
Washington encabezó la fuerza multinacional que invadió Afganistan a fines de 2001 para desplazar al gobierno del movimiento islámico fundamentalista del Taliban, por proteger a Osama Bin Laden, responsable de los atentados de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Los talibanes han condenado a la Loya Jirga pues consideran que forman parte de un "complot norteamericano" y amenazaron con atacar a sus delegados si aprueban el acuerdo, que luego de la aceptación de esta asamblea debe pasar al Parlamento.
El documento señala, entre otros puntos, que Estados Unidos tendrá "el derecho exclusivo de ejercer la jurisdicción" sobre sus fuerzas en Afganistán, es decir, que no serán juzgadas por tribunales afganos si llega a darse esa eventualidad.
También establece que las operaciones antiterroristas de Estados Unidos, la máxima prioridad de Washington, tendrán que coordinarse con y ser dirigidas por fuerzas afganas.
Las tropas estadunidenses solo podrán efectuar operaciones de combate si son acordadas entre ambas partes, señala el texto.
En el inicio de los cuatro días de la asamblea de dos mil 500 jefes tribales, notables y políticos, el mandatario los instó a aprobar el documento por "la prosperidad futura" de Afganistán.
El ABS fuer anunciado la víspera por el secretario estadunidense de Estado John Kerry, y da al país islámico la oportunidad de seguir adelante después de más de 30 años de guerra, afirmó el mandatario.
"Este acuerdo nos proporciona un período de transición para alcanzar la estabilidad en los próximos diez años", dijo sobre el ABS que debe ser aprobado por el parlamento y la Loya Jirga, reportó la agencia afgana de noticias PAN (Pajhwok Afghan News).
El acuerdo fija que entre 10 mil y 15 mil soldados en su mayoría estadunidenses, una quinta parte de los que llegaron a ese país desde fines de 2001, permanecerán en Afganistán más allá de 2014, fecha del retiro formal de todas las tropas extranjeras.
Aclaró que en ese contingente habrá fuerzas de otros países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de "otras naciones musulmanas".
Washington encabezó la fuerza multinacional que invadió Afganistan a fines de 2001 para desplazar al gobierno del movimiento islámico fundamentalista del Taliban, por proteger a Osama Bin Laden, responsable de los atentados de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Los talibanes han condenado a la Loya Jirga pues consideran que forman parte de un "complot norteamericano" y amenazaron con atacar a sus delegados si aprueban el acuerdo, que luego de la aceptación de esta asamblea debe pasar al Parlamento.
El documento señala, entre otros puntos, que Estados Unidos tendrá "el derecho exclusivo de ejercer la jurisdicción" sobre sus fuerzas en Afganistán, es decir, que no serán juzgadas por tribunales afganos si llega a darse esa eventualidad.
También establece que las operaciones antiterroristas de Estados Unidos, la máxima prioridad de Washington, tendrán que coordinarse con y ser dirigidas por fuerzas afganas.
Las tropas estadunidenses solo podrán efectuar operaciones de combate si son acordadas entre ambas partes, señala el texto.




