Sinaloa, 5 de agosto de 2026.— César Gastélum transmitía en vivo en Kick cuando lo asesinaron.
El tiktoker sinaloense, con 577 mil seguidores en TikTok y 22 millones de me gusta acumulados en clips de humor cotidiano, fue baleado durante uno de sus streams en la plataforma, informaron medios nacionales este martes. La Fiscalía General del Estado de Sinaloa no había emitido comunicado sobre el caso.
Gastélum no era un narcoinfluencer en el sentido documentado de los casos anteriores. Su contenido giraba alrededor del "alucinómetro" —una serie de sketches cómicos sobre modas y situaciones de la vida diaria en Sinaloa— y de charlas en vivo que él mismo describía como "tristes o no tan tristes". Nada en su perfil público mostraba referencias explícitas a organizaciones criminales.
Eso lo distingue de otros casos de la misma ola, y también lo hace más difícil de explicar.
Desde septiembre de 2024, cuando la captura de Ismael "El Mayo" Zambada desató la guerra abierta entre Los Chapitos y la facción de Los Mayos del Cártel de Sinaloa, la violencia contra creadores de contenido en el estado se convirtió en un patrón documentado. El Gordo Peruci, comediante con 150 mil suscriptores en YouTube, fue baleado frente a su casa en la colonia 21 de Marzo de Culiacán en diciembre de 2024. El Jasper apareció sin vida en un camino rural de Culiacán ese mismo noviembre. El Chilango fue atacado mientras vendía dulces en una carriola en el fraccionamiento Isla Musala en octubre de ese año.
En enero de 2025, avionetas sobrevolaron Culiacán y lanzaron volantes con los nombres de 25 influencers y artistas señalados como presuntos colaboradores financieros de Los Chapitos. La lista incluía a los cuatro hermanos Castro Cárdenas. Dos meses después, el 28 de marzo, Gail Castro fue asesinado a la salida de un restaurante en Ensenada; un juez vinculó a proceso a un imputado por ese homicidio en diciembre, según documentó Rotativo en su cobertura del caso.
Para agosto de 2025, seis de los 25 señalados en los volantes ya habían sido asesinados.
La DEA documentó en su informe National Drug Threat Assessment 2025 que organizaciones como el Cártel de Sinaloa utilizaban TikTok, YouTube e Instagram para reclutar distribuidores y canalizar dinero mediante menciones pagadas con ingresos no rastreables. Eso convirtió a los creadores de contenido de la región en actores con visibilidad estratégica para el crimen organizado, lo quisieran o no.
Gastélum tenía esa visibilidad. Sus streams en Kick eran transmisiones en directo ante miles de seguidores. El ataque ocurrió mientras uno de ellos estaba activo.




