San Juan del Río, 17 de julio de 2026.- La Unión Ganadera Regional de Querétaro pidió a la población vigilar cualquier herida abierta en perros, incluidos los de la calle, ante el avance del gusano barrenador en el estado, y advirtió que el control definitivo de la plaga podría tardar cerca de una década, pese a la nueva planta de moscas estériles que México y Estados Unidos pusieron en marcha en Chiapas.
Romualdo Moreno Gutiérrez, presidente del organismo, explicó que el trabajo de contención se mantiene desde que el gusano barrenador apareció por primera vez en el municipio de Ezequiel Montes, en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (SEDEA), los gobiernos municipales, la propia Unión Ganadera y el Comité Pecuario estatal.
El dirigente ganadero afirmó que los productores del estado ya conocen el manejo de la plaga y cuentan con productos para tratarla, por lo que no la considera un problema mayor entre el ganado.
Su llamado se dirige, en cambio, a la población en general: después de los bovinos, dijo, los perros —incluidos los que no tienen dueño— son los animales que más contagios registran, por lo que pidió revisar a las mascotas y curar de inmediato cualquier gusanera visible.
Moreno Gutiérrez también advirtió que el parásito puede afectar a personas, sobre todo a adultos mayores y a quienes viven con diabetes; recordó que el nombre científico de la especie, Cochliomyia hominivorax, alude justamente a esa capacidad de atacar tejido humano.
Señaló que la atención de casos humanos corresponde a la Secretaría de Salud, y pidió a la ciudadanía mantenerse alerta para evitar que la mosca deposite huevecillos en heridas de personas vulnerables.
Sobre la estrategia binacional, el presidente de la Unión Ganadera se refirió a la planta inaugurada en Chiapas, que —de acuerdo con el propio gobierno federal y el estadounidense— alcanzará gradualmente hasta 100 millones de moscas estériles por semana hacia finales de 2026, en conjunto con una producción equivalente en Panamá.
Según explicó, esas moscas se liberarán de norte a sur, replicando la estrategia con la que el país logró erradicar la plaga hace más de tres décadas. Pese a ese despliegue, insistió en que, por experiencia previa, el control completo tomará alrededor de 10 años.




