Turín, Italia, 7 de octubre de 2026.- El Nobel de Física Francis Halzen, físico belga de 82 años, explicó en rueda de prensa que el uso de redes neuronales y técnicas de aprendizaje automático permitió por fin distinguir la Vía Láctea en los datos de neutrinos de su investigación, y que ahora la identificaron con certeza.
Halzen atribuyó el avance a esas herramientas: "solo recurriendo a las redes neuronales y a las técnicas de aprendizaje automático hemos empezado por fin a distinguir la Vía Láctea en nuestros datos, y ahora la hemos identificado con certeza".
El investigador impulsó el observatorio de neutrinos IceCube, compuesto por 5,484 detectores ópticos instalados en las profundidades del hielo de la Antártida.
Halzen precisó que usa modelos de inteligencia artificial desde la década de 1990 y que esa práctica ha acelerado sus investigaciones sobre neutrinos.
Recordó que las primeras redes neuronales aparecieron a finales de la década de 1980 y que en 1991 escribió un artículo, del que se dijo "muy orgulloso", en el que proponía utilizar la IA para analizar los datos de una parte del experimento de física clásica.
Durante años, contó, las redes neuronales se usaron solo de vez en cuando. "Y eso cambió hace unos años, cuando aparecieron estas redes neuronales tan potentes", sostuvo.
El neutrino es una partícula elemental abundante en el universo pero difícil de detectar: carece de carga eléctrica, tiene una masa ínfima y atraviesa, casi sin interactuar, todo lo que se interpone en su camino. Cada segundo, unos 65,000 millones de neutrinos procedentes del Sol atraviesan la uña del meñique de cada persona.
Los que provienen de las profundidades del espacio esconden pistas sobre misterios cósmicos, entre ellos los agujeros negros supermasivos situados en el corazón de las galaxias.
Halzen destacó que "lo que supondría un enorme impulso para la astronomía de neutrinos sería observar una explosión de supernova en nuestra propia galaxia".
Su investigación ha durado 35 años y ha costado 250 millones de dólares, financiados por la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF) de Estados Unidos.
Antonio Zoccoli, presidente del Instituto Italiano de Física Nuclear, con el que colabora Halzen, señaló que, en una época en la que las tecnologías aplicadas dominan la investigación, se trata de un claro reconocimiento a "la importancia de la investigación fundamental" para "comprender nuestra naturaleza y nuestros orígenes".
El propio Halzen reconoció que las universidades "se contentan con sobrevivir" y que hacer ciencia "se ha vuelto más difícil", aunque dijo no ser la persona adecuada para hablar del tema porque su proyecto ha estado protegido. Bromeó con que un día antes redactaba un proyecto de investigación y con que espera que eso le ayude a conseguir financiamiento.
Preguntado si de niño pensó en ganar algún día el Nobel, respondió: "No, soy belga, quería ganar el Tour de Francia".




