Venezuela, 26 de junio de 2026.- Dos terremotos con apenas 39 segundos de diferencia devastaron el norte de Venezuela el miércoles 24 de junio y dejaron al tercer día de la emergencia un saldo confirmado de 589 muertos, 2,980 heridos y más de 50,000 personas sin localizar, según cifras oficiales de la presidenta interina Delcy Rodríguez.
El primer sismo se originó a las 18:04 hora local a 23 kilómetros de la ciudad de San Felipe, en el estado Yaracuy, con una profundidad de 20.3 kilómetros y magnitud de 7.2. El segundo ocurrió 39 segundos después, a 28 kilómetros al sureste de Yumare, con una profundidad de 10 kilómetros y magnitud de 7.5. Ambos movimientos, clasificados como doblete sísmico, son los más intensos que ha registrado Venezuela en más de un siglo.
El estado costero de La Guaira fue el más afectado y declarado zona de desastre. Decenas de edificios se derrumbaron y numerosos videos geolocalizados registran daños extensos en infraestructura en toda Venezuela, incluyendo la capital, Caracas. En las zonas afectadas persisten cuerpos visibles bajo los escombros, mientras en redes sociales se multiplican pedidos de información sobre personas desaparecidas y los hospitales públicos publican listados de heridos atendidos.
Se han registrado más de 140 réplicas desde los sismos principales, según la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis). La conectividad a internet colapsó en gran parte del territorio por daños en infraestructura eléctrica y de telecomunicaciones.

Rodríguez declaró el estado de emergencia en todo el país y suspendió actividades escolares y no esenciales. Además ordenó la militarización de La Guaira para reforzar el control territorial y coordinar los trabajos de búsqueda y rescate. El aeropuerto Simón Bolívar, que sirve a Caracas, cerró temporalmente por los daños sufridos; los servicios ferroviarios también fueron suspendidos.
La respuesta internacional fue inmediata. Las brigadas de Suiza, Estados Unidos, Italia, Colombia, El Salvador, México y Chile ya operan en territorio venezolano; el resto de los equipos llegará en los próximos días. El equipo internacional del Departamento de Bomberos de Los Ángeles, conocido como USA-2, compuesto por 71 miembros, seis unidades caninas y 38,000 kilogramos de equipo, partió hacia Venezuela para sumarse a las operaciones. El gobierno de Estados Unidos anunció una asistencia de 150 millones de dólares, además del despliegue de dos equipos especializados de búsqueda y rescate urbano.
México movilizó 250 rescatistas y personal médico, junto a cinco perros de búsqueda y cuatro aviones con drones, herramientas y material sanitario, tras una solicitud formal de asistencia de las autoridades venezolanas. Argentina envió médicos especializados, ambulancias, aeronaves de la Fuerza Aérea, plantas potabilizadoras de agua y cuatro brigadas del Sistema Nacional de Búsqueda y Rescate. Ocho Estados miembros de la Unión Europea —Chequia, España, Italia, Francia, Luxemburgo, Alemania, Portugal y los Países Bajos— canalizan ayuda a través del Mecanismo de Protección Civil comunitario.
El mayor general Kevin J. Jarrard, del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, llegó a Caracas para coordinar el apoyo militar estadounidense en las labores de socorro, que incluyen aviones de transporte y helicópteros desplegados por el Comando Sur.

El norte de Venezuela tiene un historial de grandes sismos destructivos, aunque en los 250 kilómetros circundantes a la zona afectada solo se habían registrado siete terremotos de magnitud 6 o superior en el último siglo. El antecedente más reciente fue un doblete sísmico en septiembre de 2025 que causó al menos un muerto y más de 110 heridos en los estados de Zulia y Lara. El último terremoto de magnitud comparable en el área metropolitana de Caracas ocurrió en julio de 1967 y causó alrededor de 240 muertos.
Las autoridades no han descartado que el saldo de víctimas aumente conforme avancen los trabajos de rescate en zonas de difícil acceso. Las primeras 72 horas posteriores al sismo son consideradas el período crítico para encontrar sobrevivientes con vida entre los escombros.




