San Juan del Río, Querétaro, 23 de octubre de 2026. A pocos días de las celebraciones de Día de Muertos, las calles y comercios de San Juan del Río comienzan a transformarse con la presencia de flores de cempasúchil, papel picado, calaveras y diversos adornos alusivos a una de las tradiciones más representativas de México.
En distintos puntos de la ciudad, los colores naranja y morado comienzan a dominar escaparates, fachadas y puestos de temporada, donde también se ofrecen artículos relacionados con Halloween, una celebración que convive con las costumbres mexicanas y que cada año gana presencia en la decoración de hogares y establecimientos.

El cempasúchil, con su característico tono anaranjado, ocupa un lugar central en los preparativos. De acuerdo con la tradición, sus flores se utilizan para adornar altares y ofrendas, además de que sus pétalos pueden colocarse en caminos simbólicos para recibir a las almas de quienes ya fallecieron.
A la par, las familias comienzan a reunir los elementos necesarios para instalar sus ofrendas, en las que suelen colocarse fotografías de sus seres queridos, veladoras, alimentos, bebidas y objetos que formaron parte de su vida.

Estos altares representan una forma de mantener viva su memoria y compartir con las nuevas generaciones las costumbres heredadas.
En el ambiente también se hacen presentes las figuras de calabazas, brujas, fantasmas y esqueletos, especialmente vinculadas con Halloween, que se celebra el 31 de octubre.
Esta fecha suele acompañarse de disfraces y actividades recreativas para niñas y niños, mientras que el Día de Muertos mantiene su significado cultural y familiar durante los primeros días de noviembre.

Las celebraciones mexicanas tienen como fechas principales el 1 y 2 de noviembre, jornadas asociadas tradicionalmente con el recuerdo de los niños fallecidos y de los adultos, respectivamente, aunque las costumbres pueden variar entre familias y comunidades.
Así, mientras se acerca el cierre de octubre, San Juan del Río comienza a mostrar una imagen distinta en sus calles y comercios. Entre flores, luces, calaveras y decoraciones, los preparativos anticipan días en los que la memoria, la tradición y la convivencia familiar ocuparán un lugar central en la vida de los sanjuanenses.




