Ciudad de México, 6 de julio de 2026.— El “sí se puede” se fue apagando poco a poco. Primero bajó de volumen en las gradas, después se convirtió en murmullo y al final quedó reducido a una mezcla de aplausos, lágrimas y silencio. La afición mexicana despidió al Tri del Mundial 2026 con el golpe todavía fresco: derrota 3-2 ante Inglaterra, eliminación en octavos de final y otra vez el quinto partido como frontera emocional.
La noche había empezado con la expectativa de una cita histórica. México llegaba al duelo después de vencer a Ecuador y de instalarse en octavos con una campaña que había devuelto confianza a la tribuna. En la previa, el partido ante Inglaterra era visto como el último gran examen mundialista en territorio nacional y como la oportunidad de romper una barrera que ha acompañado al futbol mexicano durante décadas, como ya se perfilaba en la cobertura de Rotativo sobre el <a href="https://rotativo.com.mx/mexico-vs-inglaterra-octavos-mundial-2026-estadio-ciudad-mexico">México vs Inglaterra en octavos del Mundial 2026</a>.
Pero el marcador cambió el ánimo del estadio. Inglaterra golpeó con la jerarquía de Jude Bellingham y Harry Kane; México respondió con empuje, mantuvo viva la esperanza y encontró en la expulsión inglesa una posibilidad real de empatar. La tribuna volvió a levantarse cuando el Tri se acercó en el marcador, aunque el último tramo se jugó con una tensión que ya no era fiesta, sino resistencia.
Afuera y dentro del Estadio Ciudad de México, la reacción fue la misma: rostros largos, camisetas verdes empapadas por la lluvia y familias que salieron caminando sin prisa, como si nadie quisiera aceptar que el Mundial en casa había terminado. En redes sociales, la decepción se mezcló con memes, ironía y frases conocidas por generaciones de aficionados. La ilusión del “¿y si sí?” dio paso a otro cierre amargo.
No todo fue reproche. Muchos seguidores reconocieron que México compitió, que no se entregó y que la eliminación llegó ante una selección de mayor jerarquía. Ese matiz marcó la despedida: dolor por el resultado, pero también orgullo por un equipo que había alimentado la esperanza desde la victoria sobre Ecuador, cuando el Tri llegó a octavos tras imponerse 2-0 en el Azteca, como publicó Rotativo en la nota sobre el <a href="https://rotativo.com.mx/mexico-vence-ecuador-octavos-mundial-2026">triunfo de México ante Ecuador en el Mundial 2026</a>.
En la cancha, los jugadores mexicanos también cargaron el peso de la eliminación. Edson Álvarez agradeció el respaldo de la gente y Javier Aguirre admitió que los errores terminaron por castigar al equipo. La imagen de Gilberto Mora llorando y el gesto de Jude Bellingham al consolarlo terminaron por resumir la noche: México se fue herido, pero no indiferente.
La derrota reabrió una conversación conocida: qué le falta al futbol mexicano para dar el salto definitivo. El objetivo del quinto partido volvió a quedarse corto, pese a que el torneo como local ofrecía un escenario emocional difícil de repetir. Esa presión ya formaba parte de los retos del Tri como coanfitrión, una ruta que Rotativo había abordado en el análisis sobre <a href="https://rotativo.com.mx/mundial-2026-mexico-coanfitrion-retos">lo que le esperaba a México en el Mundial 2026</a>.
Cuando el estadio comenzó a vaciarse, todavía quedaban banderas en los hombros y voces aisladas que intentaban cantar. Ya no era celebración. Era despedida. México no alcanzó el quinto partido, pero la afición volvió a vivir una noche mundialista con la intensidad de quien, aunque conoce el desenlace, sigue creyendo hasta el último minuto.







