San Juan del Río: el PAN y la tentación de repartir candidaturas desde el poder

Ilustración conceptual de aspirantes del PAN en San Juan del Río: una lupa sobre la escalera de cargos que lleva a una urna

La columna sostiene que “una candidatura no debería ser una recompensa por haber ocupado una oficina municipal”. Ilustración conceptual.

Getting your Trinity Audio player ready...

En San Juan del Río, algunos funcionarios parecen haber descubierto que la mejor manera de buscar una candidatura es comenzar a promoverse sin abandonar la nómina pública. El proceso electoral de 2027 todavía está lejos de sus definiciones, pero las ambiciones ya están sobre la mesa.

Francisco Javier Durán Zárate, coordinador municipal de Desarrollo Económico, no ha ocultado su interés por una diputación local. Su nombre apareció en bardas de promoción política y, aunque atribuyó esas expresiones a simpatizantes, queda una pregunta sin respuesta pública suficiente: ¿quién organiza y financia ese posicionamiento?


Más importante todavía: ¿qué resultados concretos de su gestión justifican que aspire a representar a San Juan del Río en el Congreso?

Porque una cosa es tener aspiraciones legítimas y otra pretender que la exposición pública sustituya al trabajo político.

El segundo caso es José Antonio Pérez Cabrera, director de JAPAM, cuya proyección política merece un escrutinio particularmente cuidadoso. Administrar el agua potable significa manejar decisiones, obras y programas que afectan directamente a miles de familias. Esa responsabilidad no debería confundirse con una plataforma para construir una candidatura.

Hay, además, una obra que exige explicaciones: la ampliación de la red hidráulica sobre la carretera estatal 300, rumbo a Amealco, anunciada por 2 millones 220 mil pesos para beneficiar a Ojo de Agua.

La pregunta periodística no es solamente cuánto cuesta, sino a quién beneficia realmente.

¿La infraestructura responde exclusivamente a necesidades comunitarias o contempla conexiones para desarrollos inmobiliarios particulares? ¿Existe alguna relación patrimonial del director con predios que pudieran resultar beneficiados?

Hasta ahora no hay documentación suficiente para afirmar que exista esa relación o un beneficio indebido. Pero los planos, las factibilidades y los expedientes de la obra deberían estar disponibles para disipar cualquier sospecha.

En política, la transparencia no es un favor: es la primera obligación de quien administra dinero público.

Sin embargo, sería un error reducir la disputa interna del PAN a Durán y Pérez Cabrera. El partido tiene otros cuadros que no deberían quedar desplazados por quienes cuentan con mayor exposición desde una dependencia.

Ahí están Bibiana Rodríguez Montes, con trabajo en la dirigencia municipal; Liliana San Martín Castillo, cuya trayectoria en la administración estatal merece una evaluación seria; Judith Ortiz Monroy y otros perfiles que han desarrollado trabajo político sin necesariamente convertir cada actividad pública en promoción personal.

El verdadero problema para Acción Nacional no es la falta de aspirantes, sino cómo distinguirá entre quienes tienen méritos para competir y quienes simplemente tienen una posición privilegiada para hacerse visibles.

En ese escenario, Tania Ruiz Castro, coordinadora regional de Proyectos Especiales del Gobierno del Estado y coordinadora municipal del proyecto político del PAN rumbo a 2027, tiene una responsabilidad relevante.

No se trata de que hoy defina candidaturas. Sería prematuro. Su tarea política es contribuir a construir una estructura territorial que, cuando llegue el momento, permita integrar perfiles con experiencia, respaldo ciudadano y capacidad de trabajo, sin convertir las decisiones en un reparto entre grupos.

Lo mismo corresponde a la dirigencia estatal encabezada por Martín Arango García y a quienes coordinan el proyecto panista.

Porque San Juan del Río no es una plaza menor. Morena tiene razones políticas para disputar el municipio, y el PAN no puede ignorar que las elecciones se deciden con votos ciudadanos, no con acuerdos de oficina.

Si el discurso es Cuidar Querétaro, tendrá que existir una respuesta concreta a una pregunta: ¿cómo se cuida San Juan del Río cuando las aspiraciones personales comienzan a imponerse sobre la evaluación de resultados?

El riesgo para cualquier partido es terminar confundiendo disciplina interna con aceptación ciudadana. Un funcionario puede contar con respaldo de sus superiores y, aun así, tener pendientes importantes frente a la población.

También sería un error cerrar la puerta a nuevos perfiles. Los jóvenes no necesitan que los inviten solamente a repartir propaganda o llenar auditorios. Necesitan oportunidades para participar en decisiones y competir con reglas claras.

Pero la renovación no consiste únicamente en cambiar edades o rostros. Consiste en dejar atrás el favoritismo, las candidaturas negociadas y la costumbre de utilizar los cargos como escalones de una carrera personal.

Mi impresión es que la discusión de 2027 en San Juan del Río se está concentrando demasiado pronto en quién quiere ser candidato y demasiado poco en qué ha hecho para merecerlo.

Ese desequilibrio debería preocupar a las dirigencias, pero también a los ciudadanos.

Durán tendrá que responder por los resultados de Desarrollo Económico y aclarar el origen de su promoción política. Pérez Cabrera deberá explicar con documentos el alcance de las inversiones de JAPAM y garantizar que los programas públicos no se conviertan en instrumentos de posicionamiento personal.

Y el PAN tendrá que decidir, mediante sus procedimientos internos, qué peso concede a la trayectoria, la preparación, el trabajo territorial y la integridad de cada aspirante.

Porque una candidatura no debería ser una recompensa por haber ocupado una oficina municipal, ni un reconocimiento a quien más se promocionó.

El problema no es que quieran llegar al siguiente cargo. El problema sería que pretendieran hacerlo sin haber rendido cuentas del actual.

Eso es Contrapeso Político