Doha, 18 oct (EFE).- Observar la inmensidad del desierto blanco y su rojo atardecer, sentirĀ la adrenalina al recorrer sus dunas en 4x4 y sorprenderte con un mar en medio de la arena, son tan solo algunas de las maravillas que escondeĀ el desierto catarĆĀ y visita obligada para todos los que acudan alĀ Mundial de Qatar 2022.
La temporada invernal en el desierto, conocida por los locales como elĀ Al Enna, arranca precisamente durante la competición. LasĀ dunas de arena blancaĀ se convierten en el hogar de los catarĆes que aprovechan paraĀ hacer camping o darse un baƱoĀ en uno de los pocos lugares en el mundo en los que el mar se adentra en el desierto.
"El desierto aquĆ es muy diferente de lo que te imaginas. La arena tiene un color mucho mĆ”s blanco. No es como el rojo anaranjado. AsĆ que es bastante diferente de lo que probablemente la mayorĆa de la gente espera. Igualmente, tiene muchos espacios que son terrenos muy firmes, asĆ que es como conducir por una autopistaā, destacaĀ Berthold Trenkel, Director de operaciones de Turismo de Catar.
Las principales actividades que se pueden realizar son las de atravesarlo en un 4x4 conduciendo a gran velocidad con pilotos experimentados, montar a camello, hacer kitesurf, asistir a una sesión de caza con halcones, deslizarte por las dunas en una tabla o asistir a una fiesta en una tienda tradicional beduina.

āSi quieres adrenalina y acción, puedes ir al desierto a conducir un 4x4 por las dunas de arena o hacer āsandboardingā (tirarse con una tabla por las dunas). Es una experiencia increĆble. Intenta llegar muy temprano por la maƱana y cuando digo temprano, tienes que levantarte y salir a las 4 de la maƱana de la ciudad. Son sólo 60 minutos en coche, pero disfrutar delĀ amanecer en el desiertoĀ es una experiencia mĆ”gicaā, aƱade.
EL MAR INTERIOR
El Mar Interior oĀ Khor Al Adaid, como lo llaman los catarĆes, es un paisaje extraordinario en el queĀ las dunas y el mar se unen, formando una estampa difĆcil de olvidar.
Ubicado en el sureste del paĆs y reconocido por la Unesco como la mayor reserva natural de Catar, alberga todo tipo de fauna silvestre, marina y vegetal. EncontrarĆ”sĀ tortugas, flamencosĀ y, con suerte,Ā antĆlopes o camellos.
āEl desierto estĆ” orientado hacia el este, asĆ que el sol sale por encima del agua. (...) Lo normal es que vivamos en ciudades o quizĆ”s tengamos montaƱas cerca, pero esto es algo muy diferenteā, asegura Trenkel.

Se trata de un paisaje Ćŗnico en el que predominan las zonas de piedras, mesetas elevadas por unas dunas en contraste movimiento y la naturaleza silvestre, que se abreĀ camino exuberante en contacto con el agua.
El Mar Interior es una gran bahĆa de unosĀ 15 kilómetros de norte a surĀ y hasta 12 kilómetros de este a oeste que conecta con Arabia Saudita por un canal relativamente estrecho. Te sorprenderĆ”s al ver que desde la orilla catarĆ se divisa, como un espejismo en el desierto, la inmensidad de suĀ paĆs vecino, Arabia Saudita.
La calidad medioambiental de la zona permite la vida de una variedad de especies marinas extraordinarias, muchas de ellas en peligro de extinción como los dugongos, un enorme animal vegetariano de unos 2,5 metros similar al manatà visible cuando sale a respirar y saca su enorme cabeza sobre la superficie de la laguna.
Por las tardes, cuando la marea baja, el sol cae rojizo haciendo que las dunas cambien de color en un espectƔculo que merece la pena disfrutar.
EL ALMA BEDUINAĀ
El desierto y su vegetación ha sido el hogar de tribus beduinas, moradores consideradosĀ el origen del pueblo Ć”rabe. En la zona existĆan asentamientos de agricultores y pescadores, un estilo de vida que ha desaparecido casi por completo en la actualidad, con pequeƱas excepciones de pastores de camellos que aprovechan las zonas de mesetas con pastos.
āPara los lugareƱos, el desierto es algo especial. Es lo mĆ”s importante. Especialmente para los locales a los que les gusta pasar sus fines de semana. Y encontrarĆ”s lo que en tĆ©rminos locales se llamanĀ tiendas prefabricadas. AsĆ que piensa en un remolque, aparcan en el desierto y montan todo como si fuera un campingā, apunta.

Famosos por organizarse en familias y vivir en tiendas rectangulares fabricadas con pelo de animal, las tribus beduinas se dedicaban a moverse por el desierto buscando zonas para la agricultura adaptÔndose a los movimientos de las dunas y la disponibilidad de agua.
En estos lugares es donde pueden revivir su esencia nómada: āEstos sitios deĀ acampadaĀ suelen funcionarĀ desde octubre-noviembre hasta marzo-abril. Es una temporada de seis meses donde el clima es hermoso y a la gente le gusta alejarse en el desierto. Tal vez hagan una hoguera, pero simplemente disfrutan de la tranquilidad con sus amigos. Toman un tĆ© o Karak (tĆpica bebida catarĆ con tĆ©, leche, especias y azĆŗcar)Ā o beben un cafĆ© Ć”rabeā, concluye.
Se trata deĀ un momento de tranquilidadĀ en el que se puede aprovechar para buscar al animal nacional del paĆs, el antĆlope Ć”rabe, que vaga por las dunas en busca de alimento y bebida, a pesar de aguantar semanas sin agua potable. Reconocible por su pelaje blanco y sus largos cuernos, aprovecha para recorrer largas distancias y es un momento idóneo para verlo recorrer el paisaje solitario del desierto catarĆ.

Animales que vagan en libertad gracias en parte a la Operación AntĆlope, una medida de conservación adoptada en el paĆs para criar en cautiverio y liberarlos al desierto, algo que ha permitido que haya en estos momentos mĆ”s de 1.000 especies de antĆlopes salvajes en la penĆnsula arĆ”biga.
Si se quieren ver de cerca sin la arbitrariedad del desierto se pueden visitar enĀ el santuario de Al-Maha, lo que permite apreciar a este elegante animal y conocer su peculiar forma de vida y a tan solo media hora en coche al oeste de Doha.
Ser testigo de cómo la vida se adapta a la falta de agua, la arena y las altas temperaturas, y florece en este entorno aparentemente hostil, es otro de los aprendizajes que el turista puede sacar del viaje a Qatar 2022 durante la Copa del Mundo.






