Las 7 anécdotas del mundo del póker que quizás no conocías

Las 7 anécdotas del mundo del póker que quizás no conocías.
Las 7 anécdotas del mundo del póker que quizás no conocías.
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El póker es sinónimo de juego enigmático, misterioso y en el que el intelecto se puede llegar a desarrollar hasta límites insospechados.

De hecho, ha sido siempre un recurso muy empleado por el mundo del cine para protagonizar escenas emblemáticas que acabarían siendo recordadas por todos.


Pero aunque parezca sorprendentes, hay historias, anécdotas y leyendas que vamos a relatar a continuación que no son fruto de la ficción, sino que ocurrieron y que, en muchos casos, marcaron una tendencia o influencia en el futuro del póker.

“Señor Moss, me temo que tengo que dejarle ir”. Esta mítica frase se ha popularizado con el paso de los años y fue pronunciada por Nick Dandolos en la partida disputada contra Johnny Moss en enero de 1949. En el Binion’s Horseshoe Casino de Las Vegas se disputó la partida más larga de la historia, pues se prolongó durante cuatro meses, abandonando únicamente la mesa cada cuatro o cinco días para descansar y satisfacer sus necesidades básicas. Finalmente, Moss se alzó con el título de ‘mejor jugador del mundo’.

Efecto Moneymaker

Los torneos eran exclusivamente entre jugadores profesionales hasta que en 2003 un contable de Tennessee desafió todas las leyes de la lógica y se enfrentó a ellos en las Series Mundiales. Con el nombre de Chris Moneymaker (apellido que significa ‘fabricante de dinero’) se inscribió en un torneo online de PokerStars de solo 39 dólares. Logró su objetivo, un pase gratuito para disputar el evento de Las Vegas.

Aficionados al póker de todo el mundo quedaron fascinados al ver cómo logró ir eliminando a adversarios hasta vencer en la gran final a la leyenda Sam Farha, lo que le reportó un premio de 2,5 millones de dólares. Fue tal su popularidad que acabó entrando en el Salón de la Fama del Póker y a ser bautizada esta hazaña como el ‘Efecto Moneymaker’.

La mano del muerto

Se conoce así a una mano de cartas específica; la doble pareja de ases y ochos. La pregunta es, ¿por qué? Cuenta la leyenda que el 2 de agosto de 1876, durante una partida de póker, el famoso pistolero estadounidense Wild Bill Hitchcock fue abatido con un disparo por la espalda por Jack McCall, cayendo al suelo de forma fulminante pero sin soltar las cartas. Aquella escena ocurrida en una taberna de Deadwood tuvo tal repercusión que desde entonces a esa mano se la conoce como ‘La mano del muerto’.

El peor jugador del mundo

El español Julito Población ostenta este título otorgado por la US Poker Federation  durante tres años consecutivos tras batir el récord mundial de partidas perdiendo de manera ininterrumpida.

El origen del sándwich

Resulta peculiar como un aperitivo tan común en la sociedad puede tener sus orígenes en el póker. Pues así es. John Montagú, IV conde de Sandwich, era un jugador de póker compulsivo.

En 1762 disputó una partida que le tuvo jugando de manera ininterrumpida durante 24 horas. Al sentir algo de hambre, pidió a sus sirvientas que le preparasen algo de carne entre dos rebanadas de pan, de tal modo que pudiese comer con una sola mano y sin mancharse. En una mano el pan y en otra los naipes. Así pues, y en honor al título de este jugador, ha llegado hasta nuestros días dicho nombre.

El 10-2 de Doyle Brunson

La leyenda del póker de 87 años acumula numerosos títulos en su carrera profesional, pues es miembro del Salón de la Fama del Póker y ha publicado numerosos libros sobre dicho juego.

Posee una mano que se ha convertido en un gran talismán para infinidad de jugadores. En la modalidad de Texas Hold’em, Doyle consiguó ganar dos veces consecutivas en la final de las Series Mundiales de Póker 1976 y 1977 con un diez y un dos como cartas. Desde entonces, cuando un jugador posee dicha mano s ele conoce como que ‘lleva un Doyle Brunson’.

Bill Gates y su firma frustrada

El magnate de Microsoft es un gran amante del póker. En una ocasión que se encontraba en el Casino Mirage de Las Vegas vio entrar a Doyle Brunson. Rápidamente pidió a unos de sus asistentes que comprase un libro de Doyle y pidió al director de sala del casino que el jugador le firmase el ejemplar.

Éste se negó afirmando: “Un personaje que gana tantos millones y no se atreve a sentarse en una mesa para apostar con jugadores de verdad, no merece mi firma en el libro”.

Richard Nixon y el póker

El trigésimo presidente de EEUU sentía una gran pasión y destreza por el póker. Durante la Segunda Guerra Mundial fue cocinero en un buque de la armada estadounidense y consiguió ganar 10.000 dólares durante las habituales partidas disputadas con los soldados. Esto le permitió a posteriori financiar la campaña que le llevó como diputado al Congreso en 1946 y 21 años más tarde a la Casa Blanca. Públicamente reconoció que el póker le ayudó a resolver grandes problemas con importantes líderes mundiales.