Interesa al mexicano Arturo Pantaleón construir puentes con Europa

Getting your Trinity Audio player ready...
Berlín, 28 Oct (Notimex).- Crear puentes entre la música clásica y la indígena es el objetivo del músico mexicano radicado en Alemania, Arturo Pantaleón Mendoza, quien está en la dirección de compositores mexicanos como Silvestre Revueltas y José Pablo Moncayo.

“Ellos fueron nuestros padres, los que nos dijeron por qué caminos tenemos que ir. El problema es que después nos desviamos y yo lo que hice fue retomar ese camino que andaron ellos. Ahora esa línea ya no se llama nacionalista-mexicana sino latinista. De ahí salió también Arturo Márquez y otros compositores”, dijo Arturo Pantaleón a Notimex.

Su composición “El Templo de Tezcatlipoca” se presentó en la casa de conciertos Gewandhaus en Leipzig en julio de este año. Su composición “Maxahuaxi” la interpretó la semana pasada la Orquesta de Trier, en Alemania, dirigida por el director mexicano de orquesta Miguel Salmon Del Real.

En sus composiciones para orquestas filarmónicas y sinfónicas incorpora instrumentos indígenas como el teponaztle y los caracoles, y les aplica la técnica de la música clásica europea.

Viene de familia de músicos. Nació hace 50 años en un pueblo de Oaxaca, San Mateo Macuillxóchitl, que se ubica entre Mitla y el Arbol del Tule, de acuerdo con su descripción. Su padre fue Profesor en el Conservatorio Nacional de la Ciudad de México y cornista, cuyo estudio también siguió Arturo Pantaleón. Sus antecesores también estaban vinculados a la música clásica.

“En Oaxaca lo que más se ha desarrollado es lo relativo a instrumentos de viento, por lo que se desarrolló grandemente todo lo que tiene que ver con metales. También las percusiones sobresalieron mucho, pero no así las cuerdas. Por eso en Oaxaca hay muchas bandas”, dijo.

El compositor mexicano radicado en Alemania desde hace más de 20 años expresó que “Macuillxóchitl” es el lugar del dios de la música, y que por eso de ese pueblo han salido muchos músicos que ahora están en orquestas sinfónicas de primer nivel en México y en otros países.

“Yo empecé mi carrera como cornista: fui al Conservatorio en la Ciudad de México, después me mandaron becado para Alemania por parte del Fonapas”.

Esa beca se la otorgaron porque con 15 años de edad se convirtió en el primer cornista de la Orquesta Sinfónica Nacional de México y el director mexicano de Orquesta Sinfónica y también compositor, Sergio Cárdenas, le consiguió la beca.

En Alemania hizo la preparatoria y estudios de música como cornista para después ocupar ese puesto en la Sinfónica Nacional de México. Ese fue el acuerdo para recibir la beca. Un año y medio después regresó a Alemania, a cuya mentalidad y estilo ya se había acostumbrado.

Más adelante empezó a componer como actividad privada (hobby, dijo), más que nada para saber qué es lo que pasa del otro lado, del lado de quienes están frente a los músicos en un escenario, y que son las partituras y el director.

En forma gradual asumió la composición como tarea principal, junto con la de cornista.

“Me gusta mucho componer, es como una meditación para mí, es aislarse de todo e irse hacia adentro, y eso me crea paz. Uno tiene que buscar su camino, y lo que yo hago es crear puentes entre la música mexicana, analizarla históricamente, y con las herramientas europeas hacer música clásica mexicana”.

El material que utiliza para esas composiciones son música indígena y folklórica, y el resultado es una música que cada vez gusta más en Alemania.

“En una entrevista que me hicieron en Venezuela dije que consideraba que este siglo es de los latinoamericanos, y efectivamente es así”, apuntó.

Arturo Pantaleón Mendoza es conocido en Alemania por su música indigenísta clásica, “son mis raíces, el mundo del que vengo”.

Calificó su trabajo de estar en la línea del compositor mexicano Arturo Márquez, ya que es una música que combina las dos culturas.

Su composición que más ha sido reconocida en Alemania es la suite “El Ritual de Tezcatlipoca”. Narra que esa palabra indígena significa “espejo humeante”. “Lo que me fascinó de esa historia es que lo que se refleja en esa superficie es uno mismo, y muestra donde está uno espiritualmente”.

Mantiene un estrecho contacto con México y con el ambiente de la música clásica. Como cornista ha trabajado en la Orquesta Sinfónica alemana, en la Grand House Orquesta de Leipzig y la

Sinfónica de Brandenburgo.

Formó además una orquesta propia con la participación de músicos latinoamericanos del género clásico que se llama Nuevo Mundo Chamber Orquestra. “La inauguramos con (el tenor mexicano) Rolando Villazón, haciendo con él una gira por toda Europa en el 2012.

Está de fijo en la Orquesta de Cámara de Potsdam como primer cornista. Al hacer puentes, refirió, “trato de enseñar en forma musical la mentalidad de los indígenas para que los europeos tengan una vinculación para que puedan verla”.

“Creo que nosotros en México la tenemos más fácil porque hemos asumido mucho la cultura europea, pero vicerversa no. Mi tarea es hacer que ellos comprendan más nuestra formas, nuestras tradiciones, y lo hago a través de la música”.

Arturo Pantaleón se va en noviembre a Tailandia, invitado para tocar corno en la Orquesta Filarmónica de ese país asiático.

Fue invitado por la Embajada de Mexico en Bangkok, gracias a la gestión que hizo el director suizo que encabeza esa filarmónica, donde le permitirán tocar su composición “Maxahuaxi”.

El título de esa obra es “Concierto para Viola y Orquesta Opus 23 Maxahuaxi“ y la compuso de 2006 al 2012. Es una palabra en huichol que significa “el venado azul”, un espíritu que se encuentra en los ritos iniciáticos de esa etnia.

El primer movimiento de esa obra es sonata, el segundo es sacral y el tercero es propiamente lo referido al “venado azul”.

Su mensaje para los músicos mexicanos que están estudiando en el Conservatoria en la Ciudad de México es que aprendan las herramientas de la música clásica pero que después sean ellos mismos.

“El problema que con frecuencia nosotros retomamos tanto las escuelas europeas, que al final se puede decir que somos víctimas de esa misma escuela, y dejamos de ser lo que somos”.

Su proyecto es quedarse en Alemania, por lo pronto, aunque “no me veo pasando mi vejez en este país”, dijo antes de despedirse.