Querétaro, 27 de julio de 2026.- Una ronquera, dolor de garganta, dificultad o dolor al tragar, una herida en la boca que no cicatriza o un bulto en el cuello deben ser valorados por personal médico cuando persisten durante más de dos semanas, advirtió la Secretaría de Salud (SESA) de Querétaro.
La dependencia emitió las recomendaciones con motivo del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, conmemorado cada 27 de julio para promover la prevención, el diagnóstico oportuno y el inicio temprano del tratamiento.
Este grupo de tumores malignos puede desarrollarse en la cavidad oral, faringe, laringe, cavidad nasal, senos paranasales, glándulas salivales y, en determinados casos, en la piel de la cabeza y el cuello.
De acuerdo con la SESA, estos padecimientos representan alrededor del cinco por ciento de los casos de cáncer en el mundo. Aunque son más frecuentes en personas mayores de 40 años, la dependencia señaló que se ha observado un aumento entre adultos jóvenes, asociado principalmente con la infección por el virus del papiloma humano.
En México también se han desarrollado acciones de detección del cáncer de cabeza y cuello, enfocadas en identificar lesiones o alteraciones persistentes en la boca, garganta y cuello.
¿Cuáles son las señales de alerta?
La Secretaría de Salud recomendó solicitar una valoración médica cuando durante más de dos semanas permanezca alguno de los siguientes síntomas:
- Dolor de garganta persistente.
- Ronquera o cambios en la voz.
- Dificultad o dolor al tragar.
- Aparición de un bulto o inflamación en el cuello.
- Úlceras o heridas en la boca que no cicatrizan.
- Sangrado nasal sin una causa aparente.
- Inflamación de las encías.
- Ahogos frecuentes.
- Dolor persistente en la boca, garganta o cuello.
Estos signos pueden confundirse inicialmente con padecimientos comunes, por lo que su permanencia es el elemento que debe llevar a una revisión profesional. La evaluación puede requerir la participación de médicos de distintas especialidades para establecer un diagnóstico preciso.
Tabaco, alcohol y VPH elevan el riesgo
Entre los principales factores de riesgo se encuentran el consumo de tabaco y bebidas alcohólicas, particularmente cuando ambos hábitos se combinan, así como las infecciones por VPH y el virus de Epstein-Barr.
También se consideran factores la higiene bucal deficiente, la exposición laboral al polvo de madera y otras sustancias químicas, antecedentes de radioterapia en cabeza y cuello y una alimentación con bajo aporte de vitaminas A y C.
La prevención incluye evitar el tabaco, reducir el consumo de alcohol, mantener una adecuada higiene bucal, consumir frutas y verduras, acudir periódicamente a revisiones médicas y odontológicas y completar la vacunación contra el VPH cuando corresponda.
La dependencia recordó que la detección temprana mejora las posibilidades de tratamiento, reduce las complicaciones y favorece la calidad de vida. Esta recomendación se suma a otras acciones estatales de prevención, como las medidas de protección frente al cáncer de piel.




