Guadalajara, 6 Agosto (Notimex).- Personal médico y de enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco fue capacitado con el curso de actualización denominado “Atención Integral del Paciente VIH Sida”, informó la infectóloga Susana Rivera Venegas.
La especialista destacó la importancia de abordar al paciente con esta enfermedad incluyendo los aspectos físico, nutricional y emocional, en especial las mujeres porque pueden tener diversas complicaciones, en principio en el ámbito ginecológico, sobre todo si transitan por el climaterio, incluida la menopausia.
Explicó que las pacientes con VIH/Sida y que atraviesan la menopausia –cese de la menstruación, alrededor de los 50 años de edad- tienen doble riesgo que una mujer más joven a desarrollar patologías como osteoporosis y osteopenia.
Asimismo por cuestiones de ovulación y hormonal, la mujer con VIH/Sida puede presentar menopausia de manera precoz, a la vez que la pérdida de estrógenos característica en esta etapa incrementa las posibilidades de sufrir enfermedades crónico degenerativas.
Explicó que el chequeo ginecológico de la paciente con VIH/Sida debe ser semestral porque existe el riesgo de haber contraído otras infecciones de transmisión sexual, como el virus del papiloma humano (VPH), que puede derivar en lesiones precursoras de cáncer cervicouterino (CaCu).
Considerando que el VIH/Sida, afecta primordialmente a mujeres en edad reproductiva, siendo el primer segmento el de 20 a 24 años de edad, seguido por el de 25 a 29 años, es importante que si están embarazadas se practiquen una prueba rápida para diagnosticar la enfermedad viral oportunamente en beneficio de ellas y de sus bebés.
En el aspecto emocional, explicó que se ha observado que hasta un 60 por ciento de pacientes con VIH/Sida tiene depresión, incluso puede ser severa, y de hecho las mujeres son más proclives a presentar este estado anímico, lo cual puede afectar dramáticamente su mejoría y apego al tratamiento farmacológico.
Indicó que es frecuente que por la estigmatización que existe de esta enfermedad, la mujer oculte que la padece incluso a sus propios familiares, lo cual puede influir para que no reciba atención médica oportuna y adecuada.
En cuanto a estilos de vida, dijo que la paciente debe realizar ejercicio para evitar una pérdida importante de masa muscular, alimentarse sanamente, dormir lo suficiente y no fumar ni tomar alcohol, derivado de que estos hábitos nocivos pueden contribuir a disminuir la efectividad de los medicamentos antirretrovirales.
La especialista destacó la importancia de abordar al paciente con esta enfermedad incluyendo los aspectos físico, nutricional y emocional, en especial las mujeres porque pueden tener diversas complicaciones, en principio en el ámbito ginecológico, sobre todo si transitan por el climaterio, incluida la menopausia.
Explicó que las pacientes con VIH/Sida y que atraviesan la menopausia –cese de la menstruación, alrededor de los 50 años de edad- tienen doble riesgo que una mujer más joven a desarrollar patologías como osteoporosis y osteopenia.
Asimismo por cuestiones de ovulación y hormonal, la mujer con VIH/Sida puede presentar menopausia de manera precoz, a la vez que la pérdida de estrógenos característica en esta etapa incrementa las posibilidades de sufrir enfermedades crónico degenerativas.
Explicó que el chequeo ginecológico de la paciente con VIH/Sida debe ser semestral porque existe el riesgo de haber contraído otras infecciones de transmisión sexual, como el virus del papiloma humano (VPH), que puede derivar en lesiones precursoras de cáncer cervicouterino (CaCu).
Considerando que el VIH/Sida, afecta primordialmente a mujeres en edad reproductiva, siendo el primer segmento el de 20 a 24 años de edad, seguido por el de 25 a 29 años, es importante que si están embarazadas se practiquen una prueba rápida para diagnosticar la enfermedad viral oportunamente en beneficio de ellas y de sus bebés.
En el aspecto emocional, explicó que se ha observado que hasta un 60 por ciento de pacientes con VIH/Sida tiene depresión, incluso puede ser severa, y de hecho las mujeres son más proclives a presentar este estado anímico, lo cual puede afectar dramáticamente su mejoría y apego al tratamiento farmacológico.
Indicó que es frecuente que por la estigmatización que existe de esta enfermedad, la mujer oculte que la padece incluso a sus propios familiares, lo cual puede influir para que no reciba atención médica oportuna y adecuada.
En cuanto a estilos de vida, dijo que la paciente debe realizar ejercicio para evitar una pérdida importante de masa muscular, alimentarse sanamente, dormir lo suficiente y no fumar ni tomar alcohol, derivado de que estos hábitos nocivos pueden contribuir a disminuir la efectividad de los medicamentos antirretrovirales.




