El arte, una forma de reconstruir tejido social en la guerra

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Bogotá, 13 Oct (Notimex).- San Carlos es un municipio ejemplo de reconstrucción del tejido social en Colombia, después de haber sido devastado por la guerra entre 1997 y el 2007, y en ese proceso el arte tiene la función de recuperar imaginarios y escenarios de paz.

En esta reconstrucción del tejido social, trabaja un joven artista de 30 años de edad, que escapó a la muerte y vivió las miserias del desplazado en la ciudad.

Un joven que regresó a su pueblo para ingresar a las filas de la resistencia ciudadana contra la guerra y para ayudar a construir escenarios de paz, junto a su gente.

Ese joven artista es José Alfredo López, más conocido en el pueblo como Joselo, quien después de dos años de estar desplazado (2002-2004) en Medellín y Girardota, regresó a San Carlos para retomar su trabajo cultural contra el reclutamiento forzado de niños y jóvenes.

Para Joselo, el arte era el "mejor pretexto para sacar a los chicos de esta guerra" y él como artista reconocido en el pueblo, era un referente para niños y jóvenes.

Un día de agosto del 2004, cuando el pueblo hace las Fiestas del Agua, Joselo decidió dar el paso del retorno con sus pinceles y acuarelas en la maleta y lleno de sueños y esperanzas que le cruzaban por la cabeza.

"Recuerdo que cuando estaba llegando a San Carlos me temblaba todo el cuerpo. Quería ver a mis hermanos, a mi mamá, recorrer el pueblo, las calles, ver a mis amigos, visitar el cementerio, tantos compañeros que perdieron la vida en este conflicto que no es nuestro", dijo.

Y la sorpresa que se llevó el artista del pueblo, fue el recibimiento de los niños y jóvenes que salieron en zancos y vestidos de colores, para agradecerle a Joselo por sus enseñanzas en distintas manifestaciones artísticas.

"Ese día me di cuenta que era un referente para los niños y decidí retomar mi trabajo cultural, pero antes tenía que asegurar que los ilegales no me fueran a matar", narró en entrevista con Notimex.

Un día después de retornar al pueblo, Joselo buscó a dos amigos de la infancia que fueron reclutados por los paramilitares, quienes para el 2008 ya eran comandantes del grupo ilegal en la zona.

"A los dos comandantes paramilitares yo les enseñé teatro en el pueblo- recordó Joselo-. Les dije que era mentira que fuera colaborador de la guerrilla, que yo sólo hacia acciones de paz. Uno de ellos me dijo que mi caso estaba en investigación".

Entre el miedo de morir y la esperanza de poder seguir en el pueblo con su trabajo cultural, Joselo pidió a los dos paramilitares: "Por favor, al menos por nuestra amistad en la infancia, crean que no soy colaborador de la guerrilla y dejen que pueda hacer acciones de paz".

Joselo no recibió respuesta de los paramilitares y salió del campamento con sus miedos y esperanzas, pero decidido a trabajar con su grupo de teatro La Gotera, y desde ahí poner su granito de arena en la reconstrucción del tejido social.

Con el grupo La Gotera empezó a reconstruir la memoria que se había perdido, porque todos los días eran los mismos: Tomas guerrilleras, contra tomas de los paramilitares, masacres, reclutamiento forzado y desplazamiento.

"Cuando regresé me tocó hacer memoria de fechas que no tenía presentes y de episodios que no quería recordar", subrayó este artista plástico, un convencido de que el retorno a sus tierras es el mejor sueño hecho realidad de los desplazados.

Joselo empezó "hacer catarsis con el arte, contar historias como: las madres esperando a sus hijos que se fueron a la guerra, de hermanos que estaban en bandos contrarios".

Poco a poco Joselo y sus amigos del trabajo cultural, que crecieron entre balas, bombas y masacres, pero que no perdieron sus esperanzas e imaginarios de paz, convirtieron el arte en herramienta de reconstrucción del tejido social de San Carlos.