Sobreoferta de ganado en México: becerro flaco cae a 78 pesos

El cierre fronterizo por el gusano barrenador dejó 1.6 millones de becerros en el país; la carne de Brasil suma presión, según la AMEG.

Carne de res en mostrador en México, donde el kilo sigue entre 240 y 250 pesos al consumidor

Aunque el precio del ganado bajó, la carne de res le sigue costando al consumidor entre 240 y 250 pesos el kilo; la AMEG atribuye el margen al detallista.

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Ciudad de México, 12 de octubre de 2026.- El kilo de becerro flaco bajó de 86 a 78 pesos y el de carne en canal, es decir, la res después del rastro, de 125 a entre 110 y 112 pesos, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado (AMEG). Al consumidor final, la carne de res le sigue costando entre 240 y 250 pesos el kilo.

La AMEG ubica el origen del excedente en la frontera. El cierre de Estados Unidos al ganado en pie por el gusano barrenador dejó en México 1.6 millones de becerros que debían exportarse: 500 mil toneladas de carne adicionales a los 2.3 millones que produce el país en un año, calculó su presidente ejecutivo, Enrique López López.


La Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) cuenta 1.7 millones de cabezas retenidas desde mayo de 2025 y una presión de 560 mil toneladas sobre la cadena productiva.

A ese excedente se suma la carne de Brasil. En 2025, con arancel cero bajo el Paquete contra la Inflación y la Carestía (PACIC), entraron 117 mil toneladas brasileñas y 8 mil argentinas, según la AMEG. Para 2026, el gobierno federal fijó un cupo de 70 mil toneladas de carne de res libre de arancel para países sin tratado comercial con México; lo que lo exceda paga arancel, y la Secretaría de Economía lo equiparó con el promedio anual de las compras a Brasil en 2024 y 2025.

El sector reporta cortes distintos del avance del cupo. La CNOG estimó en 28 mil toneladas lo importado de Brasil entre marzo y junio, 40% del tope anual. La AMEG contó 36 mil a mediados de septiembre.

El 10 de octubre, Rogelio Soto Ochoa, presidente de la Unión Ganadera Regional de Durango, afirmó que México ha recibido cerca de 63 mil toneladas y que los comercios de todos los municipios de su estado están llenos de carne brasileña. Pidió revisar las condiciones sanitarias con las que ingresa.

En enero, la CNOG calificó de trascendental el decreto que fijó el cupo y lo presentó como protección para 750 mil pequeños y medianos productores. En julio pidió no ampliarlo ni crear mecanismos extraordinarios de importación mientras persista la sobreoferta. En septiembre, la AMEG solicitó a las secretarías de Economía y de Agricultura desactivarlo, con el argumento de que México tiene abasto suficiente.

Economía precisó que la producción nacional cubrió, en promedio, 92.9% del consumo aparente de carne de res entre 2020 y 2024, y Agricultura afirmó en enero que el abasto está garantizado. Brasil atribuye el salto de sus ventas al arancel cero: Adriane Cruvinel, agregada agrícola de su embajada en México, precisó en 2025 que los envíos se concentran en carne magra para procesos industriales.

Estados Unidos retomó las importaciones de ganado mexicano bajo un plan fronterizo gradual. Desde el 24 de agosto cruza ganado por Douglas, Arizona, con 700 cabezas diarias al inicio y un cierre técnico de 11 días a finales de ese mes. Chihuahua reanudó envíos por San Jerónimo-Santa Teresa tras más de un año, y el paso de Palomas, hacia Columbus, Nuevo México, está previsto para el 26 de octubre, informó la Unión Ganadera Regional de Chihuahua.

La CNOG calcula que en 2026 podrían salir unas 200 mil cabezas en el escenario óptimo; para 2027, su escenario base proyecta 1.09 millones.

El temor del sector es que Brasil desvíe a México lo que ya no vende en Europa. La Unión Europea suspendió el 3 de septiembre las importaciones brasileñas de carne de res, aves y otros productos de origen animal porque Brasil no acreditó garantías sobre el uso de antimicrobianos. Bruselas dejó abierta la reanudación en cuanto Brasil demuestre el cumplimiento. López advirtió que esos volúmenes podrían desbordarse al mercado mexicano y desplazar a los productores nacionales.

Los engordadores cargan con el desfase. Los animales que hoy salen al mercado los compraron hace seis meses a precios más altos: López lo resumió como comprar un insumo caro y vender el producto barato, con el maíz y la soya al alza en el mercado internacional. La pulpa de la que sale el bistec, dijo, se vende en 148 o 150 pesos el kilo; el margen hasta los 240 o 250 del mostrador, atribuyó, se lo queda el detallista.

La brecha incluye el crédito. Los productores brasileños acceden a tasas de entre 3 y 7%; en México, después del financiamiento de FIRA, los créditos de la banca de primer piso se ubican entre 13 y 20%, según López.

El golpe cambia por región. En el norte (Baja California, Sinaloa, Sonora, Nuevo León, Chihuahua y San Luis Potosí) pesa no poder exportar becerro flaco; en el sur (Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas, Oaxaca y Veracruz), la caída del precio del ganado.

La cadena abarca más de 800 mil ganaderos, 34 millones de cabezas, unos 300 corrales de engorda y 40 rastros TIF, y su debilitamiento implicaría pérdida de empleos, divisas y estabilidad en el campo, advirtió López: “Nos va a terminar de desarticular la planta productiva nacional”.

El decreto del cupo vence el 31 de diciembre de 2026. Para 2027, la AMEG pide eliminarlo y gravar todas las compras.