Contrapeso: Kuri pone a Felifer en el futuro

Dos hombres posan abrazados frente a una pintura de paisaje montañoso; la imagen acompaña la columna sobre la sucesión del PAN en Querétaro 2027.

El mensaje del gobernador sobre el futuro de Querétaro llegó cuando el PAN define su candidatura a la gubernatura para 2027.

Getting your Trinity Audio player ready...

Mauricio Kuri sabe perfectamente lo que hace cuando publica un mensaje político. Y sabe, sobre todo, cuándo hacerlo. Por eso cuesta trabajo interpretar como una simple cortesía las palabras que dedicó a Felifer Macías, justo cuando el PAN se encuentra en una etapa decisiva para definir su candidatura al gobierno de Querétaro en 2027.

“El futuro de Querétaro es vigoroso, fuerte y ordenado: vamos por él con total entusiasmo y absoluta confianza. ¡Un gusto coincidir contigo, mi estimado Felifer!”.


El mensaje es corto, pero tiene una enorme carga política. No porque Kuri haya destapado formalmente al alcalde capitalino, sino porque decidió asociar públicamente su nombre con el futuro del estado. Y eso, viniendo del gobernador, tiene un significado que difícilmente puede ignorarse.

Hay que mirar el momento. El PAN llega a esta etapa con varios aspirantes, intereses distintos y una preocupación que seguramente comparten sus principales dirigentes: evitar que la competencia interna termine por dividirlos antes de enfrentar a sus adversarios.

En ese escenario aparece la publicación de Kuri.

El gobernador pudo limitarse a reconocer el trabajo del presidente municipal, hablar de coordinación institucional o agradecer el encuentro. Eligió otra cosa. Habló del futuro de Querétaro y terminó mencionando a Felifer.

En política, los respaldos no siempre se anuncian abiertamente. Muchas veces se construyen mediante gestos, encuentros y mensajes que parecen casuales, pero que terminan influyendo en las decisiones de quienes participan en una contienda.

Y este mensaje tiene todos los elementos para ser interpretado de esa manera.

Hay una palabra que merece especial atención: “ordenado”.

¿Por qué hablar de un futuro ordenado precisamente cuando el partido se encuentra en pleno proceso de definición de su siguiente proyecto estatal?

Una lectura política es que Kuri no solamente está pensando en quién podría sucederlo. También está pensando en las condiciones en que se dará esa sucesión y en cómo impedir que el proceso deje heridas que después resulten difíciles de cerrar.

Porque el problema para el PAN no es únicamente escoger a su candidato. El verdadero desafío será conseguir que quienes no resulten favorecidos acepten la decisión y permanezcan dentro del proyecto.

Ahí entran Luis Nava, Agustín Dorantes, Chepe Guerrero y otros actores con intereses y aspiraciones dentro del panismo queretano.

Todos saben que una candidatura al gobierno del estado no se construye exclusivamente con encuestas. También requiere acuerdos, estructura territorial, operación política y capacidad para sumar a quienes compitieron por la misma posición.

Pero tampoco puede ignorarse que, cuando el gobernador muestra una cercanía política tan explícita con uno de los aspirantes, las condiciones de la competencia comienzan a cambiar.

Felifer sale fortalecido de esta publicación. Al menos en términos de percepción política, recibe una señal que cualquiera de los demás aspirantes quisiera tener. No es lo mismo ser mencionado por el gobernador en una reunión de trabajo que aparecer asociado directamente con el futuro de Querétaro.

Y los demás seguramente entendieron la diferencia.

Esto no significa que la candidatura esté resuelta ni que los procedimientos internos del PAN hayan perdido importancia. Significa que Kuri introdujo un elemento que tendrá consecuencias en la manera en que se desarrolla la disputa.

También obliga a observar con atención la posición de Luis Nava, quien ha expresado cuestionamientos sobre las filtraciones relacionadas con las mediciones internas del partido.

Si el PAN pretende llegar unido a 2027, tendrá que cuidar la credibilidad de su proceso de selección. Porque una cosa es que el gobernador tenga preferencias políticas y otra muy distinta que los participantes consideren que compitieron en un procedimiento cuyo resultado ya estaba decidido.

Ese es uno de los riesgos que el PAN debería tener presentes.

Un candidato puede salir fortalecido por el respaldo del gobernador, pero también puede comenzar a cargar con el costo de ser identificado como una decisión tomada desde arriba.

Felifer tendrá que demostrar que su aspiración tiene sustento propio, que puede construir acuerdos más allá de su grupo político y que cuenta con la capacidad para encabezar un proyecto estatal. La cercanía con Kuri representa una ventaja, pero no sustituye ese trabajo.

Hay otra pregunta inevitable: ¿hasta dónde está dispuesto el gobernador a involucrarse en la sucesión?

Porque si el mensaje fue solamente una expresión de amistad, podrían venir otras manifestaciones públicas de cercanía con distintos aspirantes. Pero si representa el comienzo de una definición más clara, los movimientos dentro del PAN podrían acelerarse.

Y quienes todavía buscan la candidatura tendrán que revisar sus posibilidades reales.

No necesariamente para abandonar la competencia, sino para decidir hasta dónde pueden sostener sus aspiraciones y qué margen de negociación conservarán en la siguiente etapa.

Mauricio Kuri todavía tiene una administración que conducir. Sin embargo, resulta imposible separar su papel como gobernador de la influencia política que conserva dentro del PAN y de su interés en lo que ocurrirá cuando concluya su mandato.

La sucesión también será una evaluación de su gobierno. Si el PAN conserva la gubernatura, habrá continuidad política. Si la pierde, inevitablemente se abrirá una discusión sobre las decisiones tomadas durante el sexenio, incluida la forma en que se construyó la candidatura.

Por eso el gobernador necesita que su partido llegue competitivo, pero también unido.

Y aquí es donde la palabra “ordenado” adquiere su verdadero peso.

Una sucesión ordenada no se consigue únicamente con la voluntad de quien gobierna. Requiere acuerdos, reconocimiento entre los distintos grupos y, sobre todo, que quienes pierdan la competencia encuentren razones políticas para permanecer dentro del mismo proyecto.

Lo que está por verse es si el mensaje dirigido a Felifer contribuye a construir esa unidad o termina provocando resistencias entre quienes todavía consideran que tienen posibilidades de competir.

Porque una cosa es mandar señales desde el poder y otra conseguir que todos estén dispuestos a seguirlas.

Por lo pronto, Felifer recibió una señal que ningún político despreciaría.

El gobernador habló del futuro de Querétaro y lo mencionó por su nombre.

Podrán decir que fue un saludo, una coincidencia o una expresión de amistad. Todo eso puede ser cierto. Pero en las circunstancias actuales sería ingenuo ignorar su significado político.

Kuri todavía no ha dicho públicamente quién quiere que lo suceda. Tampoco ha anunciado una candidatura.

Pero después de esta publicación queda claro hacia dónde decidió dirigir los reflectores.

Y eso modifica la discusión dentro del PAN.

Hasta ahora, los aspirantes podían concentrarse en competir por la candidatura. A partir de este mensaje, algunos tendrán que preguntarse si siguen disputando la posición en las mismas condiciones o si el gobernador ya comenzó a marcar el rumbo de la sucesión.

La pregunta no es solamente quién quiere ser candidato. La pregunta es quién tiene realmente posibilidades de serlo frente a las señales que está enviando Mauricio Kuri.

Y hay algo que no debería perderse de vista: el gobernador puede influir en la definición de su sucesor, pero no puede garantizarle el triunfo electoral.

Esa tarea corresponderá al candidato y al partido.

Porque el futuro de Querétaro no se decide en una fotografía, ni en una publicación de Facebook, ni siquiera en el despacho del gobernador.

Se decide finalmente en las urnas.

Kuri ya puso a Felifer en el futuro. Ahora falta saber si el PAN está dispuesto a caminar en esa dirección y, sobre todo, si los queretanos también lo estarán.