La gastronomía es un elemento de simbiosis entre España e Iberoamérica que se evidencia en el intercambio de experiencias y de alimentos de "ida y vuelta". FOTO: EFE/Juan Herrero.

Huelva (España), 26 oct (EFE).- La gastronomía es un elemento de simbiosis entre España e Iberoamérica que se evidencia en el intercambio de experiencias y de alimentos de “ida y vuelta”, algo que han demostrado este martes el chef español Andoni Luis Aduriz o los argentinos Germán Carrizo y Carito Lourenço en Binómico, el I Congreso Gastronómico Iberoamericano que se celebra en la ciudad española de Huelva.

Aduriz ha presentado la campaña “Topa SuKalderría” en la que replica recetas latinoamericanas que descendientes de emigrantes vascos han mantenido en el tiempo en distintos países del otro lado del Atlántico.

“Sukalderria”, un paso más hacia la búsqueda de las raíces de los miles de vascos que emigraron a América, es una “campaña de la memoria”, ha dicho Aduriz, que ha explicado que se trata de buscar personas de origen vasco que guarden recetas o elementos que se puedan replicar.

La campaña, que se frenó en seco por la pandemia y ahora se va a recuperar, nació con la idea de expandirse a otros territorios de España; el objetivo es “tender puentes y, sobre todo, abrazar y reconocer a Iberoamérica, lo que ha hecho por nosotros”.

El reconocimiento de Aduriz se torna en simbiosis en el caso de Germán Carrizo y Carito Lourenço y su restaurante Fierro, en la región española de Valencia, en el que Argentina y España se retroalimentan en lo gastronómico y lo personal.

Ambos llegaron desde Argentina en 2006 para conocer Europa en el que consideraban era “el momento más ferviente en la gastronomía” y tras pasar por diferentes restaurantes hace seis montaron Fierro.

“Somos muy argentinos y muy españoles; cuando llegas, al inicio quieres mostrar tu parte argentina, después quieres aprender del sitio en el que estás para formar parte de él”, ha dicho Carrizo, para quien a día de hoy “somos parte de la gastronomía española pero teniendo siempre en cuenta las raíces, el origen”.

Es precisamente, según Carito Lourenço, “esa conjunción entre lo que aprendimos en los años que vivimos en Argentina de la cocina tradicional y lo que hemos aprendido aquí y las relaciones entre productos y productores lo que somos”.

En su cocina los alimentos de la huerta y el mar de Valencia se maridan con productos argentinos que gracias a su relación con los productores locales son cultivados en la zona.

Ello les permite estar en la línea de la cocina de “aquí y de allá” que, además, enriquecen incluyendo en sus platos guiños a otros países iberoamericanos a los que pertenecen otras personas del equipo.

Todo ello es lo que muestran en Fierro, antes en una sola mesa de 12 personas y, ahora, en cuatro más reducidas, en las que se siente esa relación entre uno y otro lado del Atlántico.

También se ha hablado en Binómico de productos que cruzaron el océano con una evolución bien distinta como es el caso del cerdo ibérico que, según ha explicado el chef Luismi López, del restaurante Arrieros de Linares de la Sierra (Huelva), llegó a América en el segundo viaje de Colón con un objetivo que dejaba en segundo plano el alimentario: lo querían para hacer manteca y con ella encender los candiles.