México, 6 Ago. (Notimex).- Han pasado 20 años desde que comenzaron las investigaciones encabezadas especialistas de distintas disciplinas en Calakmul, Campeche; indagaciones que han aportado un mejor conocimiento sobre los habitantes de esta zona, así como de la cultura maya.

En el marco del nombramiento de este centro urbano prehispánico certificado como Patrimonio Mundial Mixto por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), se recuerdan los proyectos de intervención ha sufrido la zona.

Con una brigada de especialistas, entre la que se encuentra el arqueólogo Ramón Carrasco Vargas, director del Proyecto Calakmul, en 1993 se comenzaron una serie de investigaciones y proyectos de intervención en la zona arqueológica ubicada en la zona del Petén en Campeche, siendo las Estructuras IV, V y VIII de este recinto donde se concentró gran parte de los primeros trabajos.

De acuerdo a un artículo escrito por Carrasco Vargas publicado en el número 128 de la revista “Arqueología Mexicana”, fueron las Estructuras IV y V aquellas que permitieron a los especialistas realizar diversos análisis cerámicos y concluir que la zona tuvo una ocupación desde finales del periodo denominado baktún 7 (345 a.C.) hasta el baktún 10 (830 d.C.).

De la misma forma, la Estructura IV reveló información detallada sobre las prácticas, rituales que se realizaban en esta zona, así como sobre la actividad pública asociada a la construcción, modificación de grandes obras arquitectónicas y ceremonias dedicatorias.

Por otra parte, las excavaciones realizadas en la Estructura IV-B revelaron que ésta correspondía a dos sub-complejos rituales, dentro del que se hallaban ocho ofrendas de grandes platos de paredes evertidas colocadas borde contra borde, que contenían materiales marinos o cabezas de mujeres decapitadas.

Respecto a la Estructura V, se aportó información de carácter arquitectónico, estableciendo que las influencias en esta zona abarcan desde del baktún 7 hasta más allá del baktun 10, aproximadamente hasta el año 1000 d.C., siendo la arquitectura asociada a la parte norte de la Península de Yucatán, la más influyente en este periodo.

En su artículo, Carrasco Vargas relata que a partir de 1994 el Proyecto Calakmul se detuvo temporalmente y fue en 1996 cuando se reanudó teniendo durante este periodo una mayor concentración de trabajos en dos espacios urbanos que dan un sello particular a esta zona, la Plaza Central y la Gran Acrópolis.

Durante esta etapa fueron consideradas estas áreas debido a que a través de ellas se puede acercar a las formas de vida de sus habitantes, y que aunadas a investigaciones realizadas en conjuntos habitacionales y residenciales, permiten ampliar el conocimiento sobre el desarrollo urbano en la zona.

En el mismo artículo, el arqueólogo destaca que en los últimos años los descubrimientos han aportado nueva información sobre la antigua ciudad prehispánica de los cuales destacan la tumba de Yuknoom Yich’aak K’ak’, uno de los gobernantes más prominentes del katún 11 al 14 (652-711 d.C.).

El actual director del Proyecto Calakmul recordó que a pesar de ser la Estructura IV la primera en brindar información del rubro arquitectónico, fue en la re intervención de la Estructura II cuando se localizó la más completa secuencia arquitectónica, además de albergar una de las obras más antigua –a mediados del baktún 6 (551 a.C.)– y extraordinaria de la cultura maya.

Asimismo, destacó que si bien las pinturas murales de Calakmul hoy son un ejemplo de la conservación del patrimonio cultural de México, el apoyo de diversos especialistas tales como Piero Baglioni y Maria Cordeiro, jefa de restauración del proyecto, son piezas clave para el desarrollo exitoso de las investigaciones.

La tarea de investigación ha dejado a lo largo de 20 años un amplio conocimiento que han ayudado a hacer de Calakmul un sitio con un patrimonio mundial de un gran valor, sin embargo existe aún un largo camino por recorrer.