Chile: Aborto, el debate que saca chispas

Santiago de Chile, 8 Jun 15 (Especial de SEMlac).- Cuando Karen Espíndola apareció en 2008 demandando derecho al aborto, tras enterarse que el hijo que había deseado sería inviable y moriría al nacer, fue obligada por el Estado a terminar el embarazo, porque en Chile esta práctica es ilegal en todos los casos.

Osvaldo finalmente nació y sobrevivió, aunque con un cerebro incompleto y una serie de enfermedades que le significaron la muerte dos años después, tiempo en el que vivió con padecimientos que implicaron recursos económicos que la familia no tenía y se tradujo en problemas de salud mental recurrentes para Karen, por los que incluso estuvo internada psiquiátricamente.

Entonces Karen salió nuevamente a la luz, visibilizando la contradicción de un Estado que obliga a parir hijos que no tienen posibilidades de recuperarse y, al mismo tiempo, no se encarga de que esos niños y niñas tengan acceso a la salud que en Chile es muy costosa.

“Es una especie de tortura, una tortura encubierta, y el Estado la promueve al vulnerarme todos mis derechos. A mí me obligaron a tener a mi hijo, al que amé con todas mis fuerzas, pero me dejaron en el más completo abandono”, señaló.

Proyecto aborto por tres causales
Ante este tipo de casos extremos, a principios de año la presidenta Michelle Bachelet presentó un proyecto de ley de interrupción de embarazo por tres causales: inviabilidad fetal, riesgo para la vida de la mujer y violación. En todos los casos se podría abortar hasta las 12 semanas, aunque tratándose de violación y siendo menor de 14 años, las niñas podrían interrumpir los embarazos hasta las 18 semanas.

El proyecto, al que no se le ha puesto urgencia, avanza a paso lento en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, donde las organizaciones de la sociedad civil han planteado sus argumentos, que apoyan la iniciativa o la rechazan.

Así se evidenció en la Jornada Temática sobre el proyecto de ley, realizada en el ex Congreso de Santiago, y al que asistieron organizaciones feministas y de derechos humanos, otras que trabajan con la infancia y las conservadoras que se autoproclaman “pro vida”, denominación discutida por la directora ejecutiva de Amnistía Internacional, Ana Picker.

Por parte de las organizaciones conservadoras estuvo Francisca Valdivieso, de Médicos por la Vida, quien indicó que la causal de peligro de vida para la mujer no tiene sentido en Chile porque las tasas de mortalidad son mínimas, y que la inviabilidad fetal difícilmente se detecta antes de las 24 semanas. “La mujer violada que aborta es una víctima, y luego se le ofrece lo más bajo que se le puede ofrecer a una mujer: mate a su hijo”, indicó la médica.

En tanto, Maule por la Vida realizó una presentación con frases seleccionadas de personajes como Mahatma Gandhi, una miss mundo e incluso del fallecido actor Roberto Gómez Bolaños (Chespirito), como argumentos en contra del aborto, finalizando con el testimonio de una mujer que fue violada y tuvo a su hija, por lo que ahora trabaja en contra de la legalización de esta práctica.

Tras este testimonio, la representante de Amnistía indicó que los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos, por lo que el aborto debe ser legalizado en todos los casos y no solamente por estas tres causales. “No estamos diciendo que una mujer violada deba abortar, sino que pueda tener el derecho a decidir libre e informadamente”, indicó Piquer.

En la actividad también argumentó Lidia Poza, presidenta de la Asociación de Magistradas, quien señaló ante los Diputados y Diputadas presentes: “La pregunta que nos hacemos los jueces y juezas es si usted no está de acuerdo con el aborto ¿va a meter presas a las mujeres por eso?

La jurista llamó la atención además sobre el choque jurídico que se produce entre la legislación interna totalmente prohibitiva y la internacional que -en las Convenciones ratificadas por Chile- indican que nunca debe criminalizarse a las mujeres que abortan. En este caso, señaló, debe respetarse primero la norma internacional.

Irma Palma, académica de la Universidad de Chile, aclaró que la Asociación Americana de Psicología no reconoce la existencia del “Síndrome Post aborto”, al que constantemente hicieron referencia las organizaciones conservadoras, indicando que hay que tener cuidado con siquiatrizar estos casos y que es la “clandestinidad la que somete a las mujeres”, refiriéndose a los abortos que en Chile se estiman entre los 120.000 y los 160.000, aunque clandestinamente y -en muchos casos- de manera insegura.

Campañas feministas
Las feministas no se han quedado calladas ante el debate y han levantado campañas que -con distintos argumentos y perspectivas- ponen en el centro de la discusión la necesidad de que exista derecho al aborto en Chile, puesto que es una realidad en la vida de las mujeres que debe ser asegurada por la salud pública, con el fin de que se hagan de manera segura y respetando los derechos de las humanas.

Así nació la campaña “Derecho a decidir=Personas libres”, que coordina a más de 30 organizaciones del país, en busca de tener presencia territorial, generar alianzas y estar presentes en el debate social, posicionando argumentos a favor del aborto libre, indicó a SEMlac Siomara Molina, coordinadora de la actividad.

Para Siomara, el proyecto de ley “es un mínimo ético efectivamente, pero absolutamente insuficiente respecto a la realidad del aborto en Chile. El proyecto de ley responde aproximadamente al tres por ciento de los abortos que se realizan en Chile, lo que significa que la gran mayoría de las mujeres seguiremos abortando en las mismas condiciones de inseguridad, insalubridad y estigma social que actualmente existe”.

Por otra parte, la campaña “Aborto es Pura Vida” consiste en una serie de fotografías mostrando a personas con diversas identidades que señalan haber abortado. “Las madres también abortamos”, por ejemplo, desmitifica la idea de que quienes han interrumpido un embarazo no desean ser madres en otro momento de sus vidas; o “Las rubias también abortamos”, aludiendo a las mujeres de sectores socioeconómicos altos -de donde provienen mayoritariamente las organizaciones contrarias al aborto- también interrumpen embarazos cuando se ven en la emergencia.

La campaña publica las fotografías en Facebook y las pega en las calles y sitios públicos, con el fin de que se comprenda que “el aborto no es un practica de pérfidas mujeres, sino una necesidad en una sociedad respetuosa, capaz de comprender los contextos de las mujeres, capaz de entender que por muchas prevenciones que se tomen para evitar un embarazo, un embarazo no deseado puede ser lo opuesto a la vida y la interrupción del mismo puede ser definitivamente Pura Vida”.

Soledad Barrios, integrante de la campaña, indicó a SEMlac sobre el proyecto presentado por Bachelet que “es un avance que se discuta el tema, pero creemos que el aborto es un derecho de la mujer, que no requiere causales especiales, sino un marco de protección. No nos parecen que otros decidan cuándo estamos en condiciones de abortar o no, porque las mujeres somos capaces de hacerlo. La legislación debería cautelar ese derecho”.

Miles Chile realizó una campaña que incluso ha tenido repercusión internacional, consistente en una serie de videos publicados en Youtube a modo de tutoriales irónicos sobre cómo abortar de modo que parezca un accidente, puesto que esta sería la única manera de no ir detenidas, señalan los trabajos audiovisuales.

Así, las mujeres explican cómo las escaleras, tacones rotos o un atropello pueden servirte para provocar un aborto sin ser detenidas al llegar al Hospital, ya que son recurrentes las denuncias del personal de salud ante las mujeres que llegan por consecuencias de abortos, si bien existe la recomendación de guardar el secreto profesional.

Claudia Dides, directora ejecutiva de Miles, explicó a SEMlac que el objetivo de la campaña es provocar la discusión respecto de un tema silenciado en Chile, y que “lo que hacemos con los tutoriales es dar cuenta de relatos de mujeres que llegan a nuestra Corporación contándonos que hay médicos que les piden que hagan ejercicio, suban escaleras, limpien vidrios para que se produzca un aborto espontáneo, porque ellos tampoco pueden hacer nada por estar penalizado el aborto. Hemos tenido inclusive médicos que les han dicho a las mujeres que recen”.

Respecto del proyecto de ley, Miles ha impulsado esta propuesta desde el 2010, cuestión que para Dides devuelve el derecho que las mujeres tuvieron hasta 1989, cuando al final de la dictadura militar fue derogado el artículo 119 del Código Sanitario que permitía el aborto terapéutico. “Durante los 17 años de la dictadura la derecha nunca se preocupó de este tema y hoy lo levantan como bandera ‘valórica’ sin importarles el sufrimiento y la tortura de las mujeres”, indicó Claudia.

Para la Directora de Miles, el proyecto debe perfeccionarse, por ejemplo incorporando el concepto de salud acuñado por la Organización Mundial de la Salud y clarificar el acompañamiento como política pública, a través de prestaciones especificas durante y post aborto.

“Vemos con preocupación que la presidenta Bachelet no ponga urgencia al proyecto y esto es una mala señal. Muchas de las políticas y leyes que se relacionan con las mujeres son negociadas por los poderes fácticos y elite conservadora, en ese sentido estaremos alerta como sociedad civil”.Por Tamara Vidaurrázaga.