Viena, 1 jul (EFE).- El Convenio de Estambul, el acuerdo paneuropeo de lucha contra la violencia machista, es rechazado en el Este de Europa por Gobiernos ultraconservadores, como el hĂșngaro y el polaco, que consideran que "atenta contra la familia" y "normaliza la homosexualidad".
El tratado del Consejo de Europa fue un hito en la lucha contra la violencia contra las mujeres y el primero en fijar tanto normas vinculantes sobre el castigo a los agresores, sino tambiĂ©n medidas preventivas y de protecciĂłn para las vĂctimas.
"GUERRA CULTURAL"
Sin embargo, el tratado se ha convertido en un elemento polarizador en muchos paĂses con Gobiernos conservadores, incluida TurquĂa, que este jueves abandonĂł el tratado que lleva el nombre de su mayor ciudad, Estambul, donde se adoptĂł en 2011.
Justo una década después, el convenio se ha convertido en un frente mås de una "guerra cultural" entre una Europa Occidental mås liberal y una Europa Central y Oriental con Gobiernos conservadores.
El convenio, que entrĂł en vigor el 1 de agosto de 2014, ha sido firmado por 45 miembros del Consejo de Europa, todos menos Rusia y AzerbaiyĂĄn. Tras la salida de TurquĂa, 34 paĂses lo han ratificado.
En la UE, Bulgaria, Eslovaquia, HungrĂa, Letonia, Lituania y RepĂșblica Checa no lo han ratificado. Polonia lo hizo, pero el ultraconservador partido Ley y Justicia iniciĂł los trĂĄmites para abandonarlo tras llegar al poder.
CONTRA LOS "VALORES FAMILIARES"
Estos paĂses han rechazado el documento alegando que atenta contra los "valores familiares tradicionales" y difunde una "ideologĂa de gĂ©nero", una de las disputas fundamentales.
En las poco mĂĄs de 20 pĂĄginas del Convenio se menciona 25 veces la palabra gĂ©nero, que se define asĂ: "los roles, comportamientos, actividades y atributos socialmente construidos que una sociedad determinada considera apropiados para mujeres y hombres".
También se define "violencia de género" como "la dirigida contra la mujer por ser mujer o que afecta a las mujeres de manera desproporcionada".
El texto destaca "la naturaleza estructural de la violencia contra las mujeres" y promueve su "empoderamiento" y erradicar los "prejuicios, costumbres, tradiciones" basadas en la idea de la inferioridad de la mujer o en roles estereotipados.
Para los Gobiernos y partidos conservadores de Europa del Este, esa definiciĂłn erosiona las distinciones tradicionales entre hombres y mujeres y "normalizan" la homosexualidad.
La palabra homosexualidad no aparece en el texto, pero sĂ que las vĂctimas no pueden ser discriminadas por ningĂșn motivo, especĂficamente por "orientaciĂłn sexual" o "identidad de gĂ©nero".
POLONIA QUIERE RETIRARSE
El pasado 30 de marzo, el Parlamento polaco aprobó una ley llamada "Sà a la familia, no al género", que propone la retirada del Convenio de Estambul.
Varsovia afirma que el documento no respeta la religiĂłn catĂłlica.
El Gobierno ultraconservador polaco ha empleado la expresiĂłn "ideologĂa LGTB" para referirse a las minorĂas sexuales y el presidente Andrzej Duda dijo el año pasado: "No son gente, son una ideologĂa peor que el comunismo".
HUNGRĂA: "IDEOLOGĂAS DESTRUCTIVAS"
HungrĂa, ya con el ultranacionalista Viktor OrbĂĄn en el poder, firmĂł el documento en 2014, pero en 2020 el Parlamento se negĂł a ratificarlo despuĂ©s de que el Gobierno lo describiera como una herramienta para promocionar "ideologĂas de gĂ©nero destructivas".
El Gobierno de OrbĂĄn, que solo reconoce el "modelo de familia tradicional", la uniĂłn de un hombre y una mujer, prohibiĂł en 2018 los estudios de gĂ©nero al considerarlos una "ideologĂa marxista".
El Gobierno hĂșngaro asegura que las leyes vigentes ya protegen contra la violencia domĂ©stica, aunque las autoridades no recopilan de forma especĂfica datos al respecto.
SegĂșn el registro que lleva la diputada independiente Bernadett SzĂ©l, en 2020 un total de 77 mujeres fueron asesinadas por sus parejas en HungrĂa, un paĂs de 9,7 millones de habitantes. España, con 47 millones registrĂł el año pasado 45 asesinatos machistas.
BULGARIA: ES INCONSTITUCIONAL
Bulgaria no ratificó el tratado después de que el Tribunal Constitucional considerase en 2018 que vulnera la Carta Magna, tras una campaña de las formaciones ultras entonces en la coalición de Gobierno. El rechazo fue respaldado por el opositor Partido Socialista.
La alta corte dictaminĂł que la definiciĂłn de "gĂ©nero" de la convenciĂłn "relativiza la frontera entre los dos sexos segĂșn lo determinado por la biologĂa".
La Iglesia Ortodoxa BĂșlgara se mostrĂł preocupada por "el futuro de la civilizaciĂłn cristiana" al imponer una visiĂłn de "un hombre sin Dios que sigue sus deseos y pasiones hasta el punto de que puede determinar su propio gĂ©nero".
ESLOVAQUIA: IDEOLOGĂA DE GĂNERO
La ratificación del Convenio estå bloqueada en Eslovaquia después de que dos votaciones la pasada legislatura (2016-2020), cuando gobernaba el Partido Socialdemócrata, no obtuvieran respaldo suficiente.
El documento -suscrito por Eslovaquia en 2011- comparte, segĂșn los crĂticos, una "ideologĂa de gĂ©nero" en la que conceptos tradicionales de hombre y mujer quedan difuminados.
REPĂBLICA CHECA: "CABALLO DE TROYA"
En la RepĂșblica Checa "la ratificaciĂłn no se ha votado todavĂa porque algunos partidos dicen que es un caballo de Troya para romper el matrimonio tradicional", explica a Efe el analista Jiri Pehe, director de la Universidad Nueva York en Praga.
Pehe asegura que el documento ha sido "politizado" y se ha sacado de contexto para convertirse en "campo de batalla entre defensores de valores tradicionales y progresistas".
El tratado del Consejo de Europa fue un hito en la lucha contra la violencia contra las mujeres y el primero en fijar tanto normas vinculantes sobre el castigo a los agresores, sino tambiĂ©n medidas preventivas y de protecciĂłn para las vĂctimas.
"GUERRA CULTURAL"
Sin embargo, el tratado se ha convertido en un elemento polarizador en muchos paĂses con Gobiernos conservadores, incluida TurquĂa, que este jueves abandonĂł el tratado que lleva el nombre de su mayor ciudad, Estambul, donde se adoptĂł en 2011.
Justo una década después, el convenio se ha convertido en un frente mås de una "guerra cultural" entre una Europa Occidental mås liberal y una Europa Central y Oriental con Gobiernos conservadores.
El convenio, que entrĂł en vigor el 1 de agosto de 2014, ha sido firmado por 45 miembros del Consejo de Europa, todos menos Rusia y AzerbaiyĂĄn. Tras la salida de TurquĂa, 34 paĂses lo han ratificado.
En la UE, Bulgaria, Eslovaquia, HungrĂa, Letonia, Lituania y RepĂșblica Checa no lo han ratificado. Polonia lo hizo, pero el ultraconservador partido Ley y Justicia iniciĂł los trĂĄmites para abandonarlo tras llegar al poder.
CONTRA LOS "VALORES FAMILIARES"
Estos paĂses han rechazado el documento alegando que atenta contra los "valores familiares tradicionales" y difunde una "ideologĂa de gĂ©nero", una de las disputas fundamentales.
En las poco mĂĄs de 20 pĂĄginas del Convenio se menciona 25 veces la palabra gĂ©nero, que se define asĂ: "los roles, comportamientos, actividades y atributos socialmente construidos que una sociedad determinada considera apropiados para mujeres y hombres".
También se define "violencia de género" como "la dirigida contra la mujer por ser mujer o que afecta a las mujeres de manera desproporcionada".
El texto destaca "la naturaleza estructural de la violencia contra las mujeres" y promueve su "empoderamiento" y erradicar los "prejuicios, costumbres, tradiciones" basadas en la idea de la inferioridad de la mujer o en roles estereotipados.
Para los Gobiernos y partidos conservadores de Europa del Este, esa definiciĂłn erosiona las distinciones tradicionales entre hombres y mujeres y "normalizan" la homosexualidad.
La palabra homosexualidad no aparece en el texto, pero sĂ que las vĂctimas no pueden ser discriminadas por ningĂșn motivo, especĂficamente por "orientaciĂłn sexual" o "identidad de gĂ©nero".
POLONIA QUIERE RETIRARSE
El pasado 30 de marzo, el Parlamento polaco aprobó una ley llamada "Sà a la familia, no al género", que propone la retirada del Convenio de Estambul.
Varsovia afirma que el documento no respeta la religiĂłn catĂłlica.
El Gobierno ultraconservador polaco ha empleado la expresiĂłn "ideologĂa LGTB" para referirse a las minorĂas sexuales y el presidente Andrzej Duda dijo el año pasado: "No son gente, son una ideologĂa peor que el comunismo".
HUNGRĂA: "IDEOLOGĂAS DESTRUCTIVAS"
HungrĂa, ya con el ultranacionalista Viktor OrbĂĄn en el poder, firmĂł el documento en 2014, pero en 2020 el Parlamento se negĂł a ratificarlo despuĂ©s de que el Gobierno lo describiera como una herramienta para promocionar "ideologĂas de gĂ©nero destructivas".
El Gobierno de OrbĂĄn, que solo reconoce el "modelo de familia tradicional", la uniĂłn de un hombre y una mujer, prohibiĂł en 2018 los estudios de gĂ©nero al considerarlos una "ideologĂa marxista".
El Gobierno hĂșngaro asegura que las leyes vigentes ya protegen contra la violencia domĂ©stica, aunque las autoridades no recopilan de forma especĂfica datos al respecto.
SegĂșn el registro que lleva la diputada independiente Bernadett SzĂ©l, en 2020 un total de 77 mujeres fueron asesinadas por sus parejas en HungrĂa, un paĂs de 9,7 millones de habitantes. España, con 47 millones registrĂł el año pasado 45 asesinatos machistas.
BULGARIA: ES INCONSTITUCIONAL
Bulgaria no ratificó el tratado después de que el Tribunal Constitucional considerase en 2018 que vulnera la Carta Magna, tras una campaña de las formaciones ultras entonces en la coalición de Gobierno. El rechazo fue respaldado por el opositor Partido Socialista.
La alta corte dictaminĂł que la definiciĂłn de "gĂ©nero" de la convenciĂłn "relativiza la frontera entre los dos sexos segĂșn lo determinado por la biologĂa".
La Iglesia Ortodoxa BĂșlgara se mostrĂł preocupada por "el futuro de la civilizaciĂłn cristiana" al imponer una visiĂłn de "un hombre sin Dios que sigue sus deseos y pasiones hasta el punto de que puede determinar su propio gĂ©nero".
ESLOVAQUIA: IDEOLOGĂA DE GĂNERO
La ratificación del Convenio estå bloqueada en Eslovaquia después de que dos votaciones la pasada legislatura (2016-2020), cuando gobernaba el Partido Socialdemócrata, no obtuvieran respaldo suficiente.
El documento -suscrito por Eslovaquia en 2011- comparte, segĂșn los crĂticos, una "ideologĂa de gĂ©nero" en la que conceptos tradicionales de hombre y mujer quedan difuminados.
REPĂBLICA CHECA: "CABALLO DE TROYA"
En la RepĂșblica Checa "la ratificaciĂłn no se ha votado todavĂa porque algunos partidos dicen que es un caballo de Troya para romper el matrimonio tradicional", explica a Efe el analista Jiri Pehe, director de la Universidad Nueva York en Praga.
Pehe asegura que el documento ha sido "politizado" y se ha sacado de contexto para convertirse en "campo de batalla entre defensores de valores tradicionales y progresistas".




