Cuba: Zaida del Río, una artista "en colores"

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29 de Enero de 2024
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Cuba: Zaida del Río, una artista "en colores". Foto: Ilustrativa/ SEMLAC Cuba.
Cuba: Zaida del Río, una artista "en colores". Foto: Ilustrativa/ SEMLAC Cuba.

La Habana, enero (SEMlac). Una sonrisa casi perenne y muchas ideas, proyectos e inquietudes podrían ser, quizás, maneras de describir a Zaida del Río, la pintora que se alzó este año con el Premio Nacional de Artes Plásticas en Cuba.

Pero a esta mujer, que también ha trabajado la cerámica, el grabado, el diseño, la litografía, la poesía o la investigación cultural, es difícil encajarla en moldes preestablecidos. Para ella, combinar manifestaciones artísticas diversas forma parte de "una búsqueda permanente de realización personal".

"Me gusta tratar de hacer, dentro del arte, todo lo que esté a mi alcance. Pinto y a la par escribo poesía, investigo sobre religiones u otros temas y también he incursionado en la danza. Recientemente, hace unos dos años, hice un disco de música cubana. Es decir, he ido tocando todo lo que puedo y lo seguiré haciendo mientras tenga energía", explica en entrevista con SEMlac.

En el verano de 2023, en Madrid, su más reciente exposición personal estuvo dedicada a la escultura, con 17 piezas. En tanto, entre su producción poética se incluyen volúmenes como La resina ámbarPalabras sin fronteras y la antología El aliento de la yerba.

Grabados de Zaida del Río, además, han acompañado la publicación de libros tan diversos como Mapa del tiempo (1989), con poesía del etnólogo y escritor cubano Miguel Barnet; o ¿Piensas ya en el amor? (1981), una recopilación de recomendaciones para explicar diversos aspectos de la sexualidad humana a públicos jóvenes.

"Siempre fui muy amiga de los poetas y andaba más con ellos que con los pintores o con otro tipo de artistas. Me pedían que les hiciera ilustraciones y, de paso, también ganaba un poco de dinero porque, sobre todo al inicio, era difícil vivir solo de pintar", rememora.

"Pero siempre me ha gustado mucho ilustrar, porque de paso me leo los libros y voy aprendiendo y conociendo la obra de otros autores. No me resulta difícil incorporarlo a mi línea de trabajo, para mí es normal".

"El de Barnet fue muy especial, porque fue mi tesis de grado del Instituto Superior de Arte (ISA). Trató del grabado en la ilustración y resultó el final de toda una investigación sobre Miguel y su obra".

"Para Piensas ya en el amor me pidieron las ilustraciones. Luego fue un libro muy comercializado en Cuba y muy bueno, porque enseña también cómo asumir la maternidad, antes y después del parto", rememora.

Las raíces, los símbolos y el color
Nacida en 1954 en Remedios, una localidad costera del norte de la provincia de Villa Clara, a poco más de 400 kilómetros de La Habana, Del Rio inició sus estudios en la Escuela Provincial de Arte de la central provincia de Cienfuegos en 1960, luego pasó a la Escuela Nacional de Arte (ENA), realizó estudios superiores en el ISA y más tarde, en la década del ochenta, en la Escuela de Bellas Artes de París (L'Ecole des Beaux Arts).

Sin embargo, confiesa que, aunque la academia es importante, ella heredó para sus creaciones mucho de la influencia de los paisajes y las tradiciones de su región de origen.

"Pasar escuelas siempre ayuda. En ellas estás viendo a tus colegas, lo que hacen y así vas comparando. Pero las inquietudes artísticas vienen desde mi niñez. En la zona donde nací, hay una tradición cultural interesante: desde fiestas populares como las parrandas, hasta buena música y también los cuentos de los campesinos, todo eso que investigó Samuel Feijóo y que estuvo de alguna manera en mi pintura inicial".

Óleo o acrílico sobre tela; técnicas mixtas; formatos grandes o pequeños; carboncillo, pero también mezclas de colores intensos y vibrantes, contrastes de blanco y negro, símbolos y figuras humanas, erotismo, naturaleza y espiritualidad… todo se entremezcla en la obra de Zaida del Río.

"Siempre trabajo en series de 19 o 20 piezas de cada tema. No cambio demasiado la figuración, pero he hecho series sobre el mar, las religiones afrocubanas, el budismo, las mujeres campeonas olímpicas. Siempre tengo temas diferentes y no vuelvo atrás, no repito los temas".

Zaida del Río ha viajado mucho y asegura que a donde llega encuentra temas e inspiración para sus obras, que también pueden asumirse como una suerte de "crónica de lo que voy viviendo".

"Estuve en la India y de ahí incorporé sus danzas a una serie que se llamó La Danza Cósmica de Shiva. A mi paso por España, estuve trabajado sobre los gitanos y así voy incorporando nuevos temas y escribiendo también".

"Pero siempre vuelvo a Cuba, porque este es el lugar donde me siento mejor. De los países donde he vivido, unos son muy fríos, otros no tienen nada que ver conmigo por su música, por lo que hablan. A mí me gusta realmente mi país, su cultura".

La libertad de "las mujeres pájaros"
Cronológicamente, en la obra de Zaida del Río primero estuvieron el campo y los paisajes, los caballos, el circo, las religiones, entre otros temas. Pero las mujeres pájaros la identifican internacionalmente y siempre la acompañan.

"No son una serie propiamente. Las fui pintando en el contexto de otras obras; o sea, no eran el tema principal y digamos que vuelven una y otra vez; también porque me las piden. Las he hecho en pintura, en escultura, en performance, en cerámica, en instalación...", detalla.

"Trato de mostrar mi libertad y la libertad de las mujeres; siempre están en mi obra", asevera, aunque insiste en que no se considera feminista.

"Pinto muchas mujeres y, aunque no me hago retratos como lo hacía Frida Kahlo, reflejo mis sentimientos, mis pasiones, todo lo que voy viviendo; pero feminista como tal no soy, aunque si hay algo que pueda aportar en ese sentido, estoy dispuesta a hacerlo".

A su juicio, el hecho de que en los dos últimos años el Premio Nacional de Artes Plásticas lo hayan ganado mujeres (el anterior lo obtuvo Flora Fong), es una "deuda de justicia con las pintoras cubanas contemporáneas".

"Ha sido difícil estar a la par que los hombres. En los años de la década del setenta aún más, a pesar de que ha habido mujeres relevantes en el mundo de las artes plásticas y a nosotras en Cuba nos consideran como artistas a la par de los hombres. Pero no nos podemos dedicar solo al arte, también tenemos que parir, criar a los hijos, hacer cosas en la casa", expresa.

"Para mí, en lo personal, fue muy complicado porque, además, estaba sola en La Habana. Mi familia vivía en Villa Clara y yo tuve a mi hijo y lo eduqué sola".

Pintar hasta el último minuto
"No soy mucho de rutinas, pero ahora normalmente trabajo por las mañanas, hago ejercicios por la tarde, veo a mi familia, estoy más libre. Hay días en que pinto un ratico y otros en que me paso tres horas. Pero siempre trabajo", relata.

"Hubo una época en que lo hacía de madrugada, pero se me afectaron mucho los ojos. Ahora me he acostumbrado a trabajar de día por la luz y los colores, aunque la noche es muy rica porque nada te entorpece. Pero yo aprovecho el día porque trabajo rápido y me planifico con las cosas que tengo que hacer".

Para Zaida del Río, enero ha sido un mes intenso. La noticia del premio la ha puesto, una vez más, bajo el lente público y a su puerta han llegado amistades y periodistas. Pero los próximos meses serán arduos, porque le toca preparar la gran exposición con que el Museo Nacional de Bellas Artes acoge a quienes alcanzan el mayor galardón de la plástica en el país.

La artista la está pensando "en grande" e incorporará piezas nuevas junto a algunas en las que ha venido trabajando en los últimos tiempos, como una serie de collages a partir de fotos retrabajadas de los bailarines de la compañía Acosta Danza.

"Ya tengo 17 de esa serie, pero incorporaré otras obras nuevas que trabajaré durante el año. Tenemos hasta diciembre o enero para preparar la muestra. El premio no es más que un aliciente para trabajar más. Haberlo recibido es un gran sueño para mí. Y lo estoy disfrutando".

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