Los talibanes tienen nuevas formas de violencia machista, dice una activista afgana

03 de Junio de 2022
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Barcelona (España), 3 jun (EFE).- La activista afgana Nadia Ghulam, que durante diez años se hizo pasar por un joven para poder alimentar a su familia en Afganistán y que desde hace 16 vive refugiada en España, ha explicado que la violencia machista ha aumentado en la nueva etapa de control talibán y que adquiere nuevas formas de opresión "más allá del burka".

Ghulam, que fundó en la región de Cataluña, donde vive, la asociación Ponts per la Pau (Puentes por la paz) para ayudar a estudiar a niñas de su país, ha escrito un nuevo libro, "Soñando la paz, una mirada femenina al nuevo Afganistán de los talibanes", donde insiste en la importancia de dar oportunidades de educación dentro y fuera del país para que una nueva era sin talibanes y con "libertad" sea posible.

"La comunidad internacional se ha olvidado de Afganistán (...) los medios solo hablan de ello para decir que han vuelto a poner los burkas. Pero la noticia debería ir más allá, se debería hablar de la hambruna y de que no tienen acceso a la educación", denunció este viernes Ghulam en la presentación del libro. Calcula que más del 90 % de la población sufre algún tipo de desnutrición.

"Ahora, las mujeres se han quedado sin estudiar ni ir a trabajar, la vida de las afganas ha cambiado a peor y la violencia contra las mujeres ha aumentado un 100 %", denunció.

Ghulam aseguró que en el primer período de control talibán, eran estos quienes "te pegaban si no ibas tapada" siendo mujer, "pero ahora castigan a tus maridos y hermanos si no lo haces, por lo que generan la violencia en cada casa hacia las mujeres".

La activista y escritora apuntó que la tecnología, la existencia de teléfonos inteligentes, de WhatsApp, de redes sociales, también está facilitando la violencia, en una nueva diferencia respecto al período talibán de hace veinte años, pues las personas se graban e inculpan y se persiguen más fácilmente.

"No sé si yo estaría aquí si cuando tuve que vestirme de hombre para sobrevivir me hubieran hecho una fotografía y alguien me hubiera denunciado en redes sociales", reflexionó.

Ghulam, que ayuda con su fundación a más de 300 jóvenes que quieren estudiar en Afganistán, explicó que la situación tampoco es fácil para los refugiados que consiguieron salir del país hace menos de un año ."Solo unos pocos han obtenido algún tipo de ayuda", señala.

Recuerda que ella misma tardó 5 años en conseguir permiso de trabajo en España y lleva 16 años sin protección internacional y demás, ha pedido que se facilite a los refugiados que puedan convalidar sus títulos de estudios.

La activista, preocupada por las amenazas que recibe constantemente su madre por las denuncias públicas que hace, se ha mostrado también frustrada con el "doble rasero" que Europa ha dado a los refugiados ucranianos frente a los de Afganistán u otros conflictos.

"Habrá muchas razones detrás, como el miedo que tiene la misma Europa a que le toque tan de cerca y por la que han decidido enviar armas, algo que no va a solucionar nada", señaló, y añadió que el doble rasero "se explica también por el racismo puro que hay. Somos racistas, aunque digamos que no. No se puede negar".

"Europa piensa que nosotros, en nuestra parte del mundo, no somos civilizados. Y que por eso no podemos hacer las cosas bien. Pero somos seres humanos y tenemos las mismas capacidades, solo necesitamos una oportunidad", defendió.

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