Esta semana nos enterábamos de una nueva violación en grupo a una joven con tan sólo 16 años. FOTO: CIMAC NOTICIAS.

Esta semana nos enterábamos de una nueva violación en grupo a una joven con tan sólo 16 años. En Igualada. Los violadores, después de perpetrar su crimen, la dejaron tirada y semidesnuda en un polígono. Quizás pensaron que estaba muerta. La dejaron como se deja una cosa tirada porque ya es inservible. La encontró un camionero que la socorrió y posiblemente le salvó la vida.

Sólo espero que encuentren a los violadores y que el peso de la ley caiga sobre ellos, aunque ya sé, porque ha pasado en otras ocasiones, que se buscará su exculpación revictimizando a la joven herida de por vida, aparte de los desgarros físicos.

El Ministerio, que últimamente sólo se comunica desde Twitter, mandó mucho cariño tanto a la víctima como a su familia. Nada más. Es indignante. Y real. Las políticas de prevención de todas las violencias machistas están desaparecidas. Y ahora se dispone de dinero para implementarlas. En fin…

Los disparates que estamos viviendo en esta legislatura en materia de igualdad no tienen parangón. Las políticas que deberían ir a potenciar la lucha contra las desigualdades que vivimos las mujeres y las niñas, están completamente desaparecidas. Y lo que es peor, con la legislación que se quiere aprobar, si se consigue, se llevará a cabo un importante menoscabo no sólo de los derechos ya conseguidos, también un progresivo borrado de las mujeres como sujetos políticos con necesidades específicas.

Parece que la ministra Montero y todo su equipo estén trabajando para las grandes multinacionales farmacéuticas y que, por tanto, los intereses de las mujeres carecieran de importancia, cuando en realidad deberían estar al servicio de los intereses de las mujeres.

Según el Ministerio del Interior, entre enero y septiembre de este mismo año, se denunciaron mil 601 violaciones o, lo que es lo mismo, una violación cada cuatro horas. Pero al parecer este dato carece de importancia para un Ministerio que se dedica a hacer políticas neoliberales e insolidarias, pero que les parecen chupiguays.

En la manifestación por los derechos de las mujeres del pasado 23 de octubre (a la que asistí y por lo que no pude escribir esa semana) se gritaron consignas que harían sonrojar de vergüenza a cualquier persona que se dedique a la política, salvo a Díaz Ayuso que no sabe lo que es la vergüenza.

Ni Montero de Unidas-Podemos ni nadie del PSOE ha forzado la convocatoria de una reunión al más alto nivel para analizar lo que está pasando. Y es que ambos partidos no han vendido a las mujeres, nos han utilizado porque algunos lobbies les han cegado con “sus” intereses particulares que han considerado de superior importancia a los problemas que tenemos algo más de la mitad de la población que somos las mujeres.

Todas las grandes organizaciones tienen en su interior este tipo de grupos de presión que, por estar formados mayoritariamente por hombres, llegan a imponer sus dictados a toda la organización, pasándose los avances de las mujeres y todos los problemas que seguimos arrastrando por el arco del triunfo. Practican e imponen, a sus respectivas organizaciones la insolidaridad, y unos criterios un tanto dudosos de la ética política e incluso sindical. Confunden “sus” derechos con los derechos universales, olvidándose de los derechos de las mujeres que tanto han costado de conseguir.

Como consecuencia directa de esto, ninguna política para erradicar violencias machistas, ninguna acción para prevenir las violaciones, ninguna política para abolir la prostitución, ni la pornografía que nos cosifica y un largo etcétera. Porque mientras se siga apoyando la pornografía, la prostitución, los velos…desde instancias oficiales, la consecuencia es la cosificación y la desvalorización de las mujeres en todos los ámbitos. Y lo estamos viendo cada día.

Y mientras nos asesinan y nos violan POR SER MUJERES, el Ministerio de Igualdad, a lo suyo, a mandar cariño a la víctima y a su familia y a seguir promoviendo leyes que atentan directamente contra los derechos de las mujeres con políticas chupiguays, que alimentan los beneficios de las grandes multinacionales farmacéuticas y las clínicas, privadas, por supuesto, que han de favorecer que los deseos de unos pocos se deban cumplir amparándose en la legislación promovida por el equipo de Montero. En fin, que le está quedando una legislatura niquelada al gobierno en materia de protección de los derechos de las mujeres.

Yo, que estuve en la manifestación de Madrid, os puedo asegurar que después de escuchar al feminismo en bloque contra las políticas del Ministerio de Igualdad, y, por dignidad, hubiese dimitido como ministra. Pero por lo visto, la dignidad es un valor escaso entra las filas de la política actual.

Las feministas seguiremos alzando la voz y reivindicando nuestra agenda le pese a quien le pese. Y obviamente votaremos a quien la defienda. Que lo recuerden bien quienes han de votar esas leyes que pretenden borrarnos como sujetos políticos.

Yo al menos lo tengo claro, no voto a quien me traiciona. Pese a que me siento huérfana de una izquierda transformadora, no voto a traidores, ¿y tú?